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El presupuesto que aguanta la prueba

Se lleva un presupuesto diario calculado sobre el margen real del servicio y el tamaño de prueba que hace falta, anotado y fijo hasta el día de juzgarlo.

Por Yodai · Publicado el 6 de septiembre de 2026 · Actualizado el 12 de octubre de 2026

5 min de lectura

Abres la pantalla donde Google te pide cuánto quieres gastar al día y aparecen sugerencias: cinco, diez, veinte euros. Eliges la que «suena razonable» y activas la campaña. Ese gesto tan pequeño decide si dentro de dos semanas vas a saber algo o vas a seguir con la misma duda de siempre.

El número no debería salir de lo que te sobra ese mes. Debería salir de una cuenta con dos datos que sacas de tus propios números: cuánto te deja de margen cada cliente y cuánto puedes pagar por un clic sin perderlo.

Si detrás del presupuesto no hay esa cuenta, da igual que pongas cinco euros o cincuenta: al final de la prueba no vas a poder leer el resultado. Vas a tener una factura de Google y ninguna respuesta.

Lo que manda no es el bolsillo, es el margen

Empieza por cuánto puedes pagar como máximo por cada clic sin que la campaña te cueste más de lo que gana el cliente. Pongamos que son dos euros por clic, para un aviso urgente con cuarenta euros de margen. Ese número es el techo.

El presupuesto diario no es ese techo. Es otra cosa distinta: cuántos de esos clics necesitas comprar para saber si la campaña funciona. Y ahí está el error de raíz que comete mucha gente.

Mucha gente pone un presupuesto bajo pensando que así «prueba sin arriesgar». Pero probar con pocos clics no es prudencia, es no probar nada. Si en dos semanas solo compras quince clics, y de media hace falta uno de cada veinte para que entre un cliente, lo normal es que no entre ninguno.

Y entonces te quedas sin saber si la campaña no funciona o si simplemente no le diste clics suficientes para que pudiera funcionar. Ese es el resultado más caro de todos: haber pagado y seguir sin respuesta.

Tres clientes tampoco es un capricho. Con uno o dos no distingues una racha de una tendencia: pudo entrar ese cliente aunque la campaña fuera floja, o no entrar ninguno aunque fuera buena. Con tres ya tienes algo más que una anécdota, aunque sigue siendo poco: es un mínimo para empezar a leer, no una prueba definitiva.

Cómo sale el número
  1. 1El techo por clic
    Divide el margen que te deja un cliente entre los clics que hacen falta para que entre uno: cuarenta euros de margen entre veinte clics son dos euros. Por encima de eso, cada cliente te cuesta más de lo que te deja.
  2. 2Cuántos clientes para fiarte
    Decide cuántos clientes necesitas ver entrar por la campaña antes de creerte el resultado. Menos de tres no es un dato fiable, es suerte disfrazada de dato.
  3. 3Los clics que hacen falta
    Multiplica esos clientes por los clics que de media hacen falta para que entre uno. Si entra un cliente de cada veinte clics y quieres ver tres, son sesenta clics en total.
  4. 4El total de la prueba
    Multiplica esos clics por el coste máximo que puedes pagar por cada uno. Sesenta clics a dos euros son ciento veinte euros para toda la prueba.
  5. 5Repartido entre los días
    Divide ese total entre los días que va a durar la prueba. Ciento veinte euros en catorce días son poco más de ocho euros y medio al día.
La cuenta, escrita tal cual
Margen del aviso urgente: 40 euros. Clic máximo que puedo pagar: 2 euros. Clientes que necesito ver entrar para fiarme: 3. Clics que hacen falta: 60. Días de prueba: 14. Presupuesto diario: 9 euros. Guardado en la nota del teléfono, para no discutir con la memoria dentro de una semana.
Bajar el número o mantenerlo
Presupuesto bajo, por si acaso
  • Parece más prudente, porque se gasta menos cada día
  • Tarda semanas en acumular los clics que hacen falta para ver algo
  • Al terminar la prueba no sabes si la campaña falla o si nunca le diste la oportunidad de funcionar
Presupuesto calculado sobre el margen
  • Sale de una cuenta escrita, no de una sensación de prudencia
  • Acumula, en el plazo que fijaste, los clics que hacen falta para ver entrar a dos o tres clientes
  • Si no funciona lo sabes con datos, y apagas la campaña sin dudarlo

Cuál elijo: Eliges el presupuesto calculado sobre el margen. Solo bajas al presupuesto prudente cuando el margen real de tu servicio no aguanta pagar más por clic sin perderlo, y entonces el problema no es el presupuesto: es que ese servicio necesita revisar su precio antes de salir a buscar clics.

El día que bajas el presupuesto a mitad de la prueba
Pasan cuatro días sin que entre ningún cliente y la tentación es bajar el número, como quien aprieta el paso del gasto para sentirse más tranquilo. Ese es el error caro: bajas los clics justo cuando empezaban a acumularse, la prueba deja de tener el tamaño que habías calculado, y al llegar el día catorce sigues sin saber nada. Has gastado el dinero de una prueba entera y te quedas sin la respuesta de una prueba entera. Si calculaste bien el número al principio, se mantiene fijo hasta el día marcado para mirarlo, no antes.
Lo que te llevas
  • Un presupuesto diario que sale de tu margen real y del tamaño de prueba que necesitas, no de un número redondo elegido a ojo
  • La cuenta escrita y guardada: techo por clic, clientes para fiarte, clics totales, presupuesto diario
  • El número fijo hasta el día marcado para juzgar la campaña, sin tocarlo antes por impaciencia
  • Lo siguiente, en la próxima lección: qué frase de búsqueda exacta es la que merece pagarse ese clic
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