Nuevo en la biblioteca: Una reserva, dos cosas que tienen que estar libres a la vez. Leer el artículo
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El que cambia de nombre primero no eres tú, es un equipo entero

Elegir qué puesto del equipo cambia de dirección primero, dejarlo con reenvío y aviso mientras se comprueba que todo llega, y solo entonces cambiar al resto en bloque.

6 min de lectura

Nadie te ha atacado esta vez: eres tú quien decide mover el correo del negocio a un nombre nuevo, y el riesgo es que se rompa algo sin que nadie te avise a tiempo. Has cambiado de nombre el negocio, o has comprado el dominio nuevo, y el correo ya está montado: [email protected], [email protected], cada puesto con la dirección que le corresponde, tal y como la organizaste antes de este cambio. Falta un solo paso, y es el que más cuesta decidir: el lunes, ¿cambias a las ocho personas del equipo a la vez, o empiezas por una?

Cambiar a todos de golpe parece lo más rápido. Un solo aviso, un solo día de lío, y se acabó. Pero si algo falla —un reenvío mal puesto, una firma que no se actualiza en el móvil, un formulario de la web que sigue mandando a la dirección antigua— lo descubres con ocho buzones rotos a la vez, no con uno.

Lo que se rompe y no avisa

El correo nuevo funciona el primer día, en el ordenador, delante tuya. Lo que falla aparece después, y casi siempre en otro sitio: el móvil, un formulario que nadie mira, una factura que emitiste hace tres meses. Nada de esto se ve probando tú solo un rato antes de dar el cambio por bueno. Se ve cuando pasan las semanas y alguien de fuera te sigue escribiendo a la dirección vieja.

El fallo que más cuesta no es el que ves, es el del formulario de la web
Dónde vive el falloQué pasa si no lo revisasCuándo lo notas
Firma del correo en el móvilSigue mandando la dirección vieja aunque en el ordenador ya la cambiasteSemanas después, cuando alguien te contesta a la antigua
Filtro de bandeja por remitenteDeja de aplicarse sin que nadie lo noteEl día que buscas un correo y no está donde esperabas
Respuesta automática de vacacionesSigue contestando desde el buzón que ya no deberías usarLa próxima vez que alguien la active
Pie de facturas y presupuestos ya emitidosEl cliente contesta a una dirección que ya no leesCuando llega un pago o una duda y nadie la ve
Formulario de contacto de la webEl destinatario está escrito en el código, no en tu bandejaUn aviso o una reserva que nunca llega
Libreta de direcciones de un cliente antiguoTe sigue escribiendo a la dirección de hace dos añosMeses después del cambio, sin que tú lo sepas

Por eso no cambias a todo el equipo el mismo día. Migras primero un solo puesto, dejas correr el tiempo suficiente para que aparezcan estos fallos, los corriges, y solo entonces mueves al resto en bloque.

El piloto: un puesto, no todo el equipo

Cómo migrar un puesto sin tocar al resto
  1. 1Elige el puesto con menos exposición fuera
    Administración o contabilidad interna, no ventas ni atención al cliente. Si algo falla, que falle donde nadie de fuera lo vea.
  2. 2No borres la cuenta antigua
    Crea la nueva y activa un reenvío desde la antigua, más un aviso automático que diga a partir de qué dirección hay que escribir ahora.
  3. 3Déjalo correr una o dos semanas
    Revisa cada día qué sigue llegando al buzón antiguo pese al aviso. Esa lista, no una sensación, es la prueba de lo que hay que corregir antes de tocar al resto.
  4. 4Corrige y migra al resto en bloque
    Con lo aprendido en el puesto piloto, cambia a todo el equipo el mismo día, no uno a uno. Migrar uno a uno reparte a la gente de fuera entre dos direcciones distintas según a quién escriban, y eso es más lío que el que querías evitar.
Qué puesto eliges como piloto
Un puesto interno (administración, contabilidad)
  • Si el reenvío falla un día, nadie de fuera lo nota
  • Tienes tiempo de corregir sin un cliente esperando respuesta
  • El volumen de correo es más bajo, hay menos ruido para revisar cada fallo
Un puesto de cara al cliente (ventas, atención)
  • Ves el fallo real más rápido, porque ese buzón se usa cada día
  • Si algo se rompe, pierdes una cita o un pago mientras lo arreglas
  • El coste del error lo paga alguien fuera del equipo, no dentro

Cual elijo: Empieza por el puesto interno: es el fallo barato, porque si el reenvío no funciona un día nadie fuera del equipo se entera y tienes margen para corregirlo con calma. Elige el puesto de cara al cliente solo si el negocio es tan pequeño que no hay otro puesto donde probar; en ese caso, migra igual a esa única persona primero, no a todo el equipo el mismo día, y pídele que revise los dos buzones esa semana.

El aviso automático del buzón antiguo, durante la prueba
Este correo ha cambiado de dirección. Escribe a partir de ahora a [email protected]. Este buzón seguirá reenviando los mensajes durante las próximas dos semanas; pasado ese plazo, dejará de estar activo.
El error caro: cerrar el buzón antiguo el mismo día
En cuanto la cuenta nueva funciona, dan ganas de cerrar la antigua para no mantener dos frentes abiertos. No lo hagas. Los clientes tardan semanas o meses en actualizar su libreta de direcciones, y las respuestas a facturas o presupuestos que mandaste antes del cambio seguirán llegando a la dirección vieja mucho después de que tú la des por muerta. Mantén el reenvío activo al menos un mes, y ciérralo solo cuando compruebes, revisando el buzón, que ya no llega nada nuevo.
Lo que te llevas
  • El puesto piloto elegido: uno interno, no el de cara al cliente
  • Cuenta nueva creada, con reenvío y aviso automático activos desde la antigua
  • Un plazo de prueba fijado, de una a dos semanas, revisando qué sigue llegando al buzón viejo
  • Al resto del equipo se migra en bloque, ya con la lista de lo que falló corregida
  • Queda pendiente una última decisión, para cuando el negocio cambie de manos: qué se vende con el dominio y qué es tuyo

Ponte a prueba

Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.

1. Un equipo de cuatro personas: la de atención al cliente es quien más correo mueve al día, y alguien propone migrarla primero porque así se ve antes si algo falla. ¿Qué puesto migras primero y por qué?

El puesto interno, no el de atención al cliente. Ver el fallo antes no compensa quién lo paga: si el reenvío falla un día en el buzón de atención al cliente, se pierde una cita o una respuesta a alguien de fuera. En administración o contabilidad, el mismo fallo lo nota solo el equipo, y da tiempo a corregirlo con calma.

2. A los diez días de activar el reenvío en el buzón piloto ya no llega nada al buzón antiguo. ¿Esperas a los catorce días fijados o migras ya al resto del equipo?

Migras ya. El plazo de una a dos semanas es una referencia para tener margen de observación, no una obligación fija: lo que decide es la señal, que deje de llegar algo nuevo pese al aviso, y esa señal ya se dio.

3. Un negocio de una sola persona tiene dos direcciones, administración y ventas, y las contesta la misma persona. ¿Tiene sentido hacer un piloto con una antes de tocar la otra, o al ser una sola persona da igual cambiar las dos el mismo día?

Tiene sentido igual. Cambia primero administración, deja el reenvío y el aviso activos, y revisa unos días qué sigue llegando ahí antes de tocar ventas. El piloto aísla el fallo antes de que llegue a un cliente, y eso no depende de si hay un equipo detrás o una sola persona repartida en dos direcciones.

Cambiar de nombre es mudar tu propio correo a otra dirección. Vender el negocio es distinto: ahí decides qué buzón se muda con el comprador y cuál te quedas tú.

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