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El repaso final: qué foto se queda en cada ficha de tu web
Al terminar, cada ficha de tu web tiene decidido qué foto abre, cuáles se quedan, cuáles se cambian y en qué orden van, revisada una por una, no todas a la vez.
Ya sabes qué foto se queda, cuántas lleva cada ficha, cómo se ve el precio sin preguntar y en qué orden van; con todo eso decidido. Tienes el carrete del móvil lleno de fotos del negocio y la web abierta en la pestaña de al lado, y no sabes por dónde entrar: qué subes, qué quitas, en qué orden va cada una dentro de su ficha. Si intentas decidirlo mirando todas las fotos juntas, sin separar antes a qué ficha pertenece cada una, acabas subiendo la que más te gusta a ti. No la que contesta lo que pregunta alguien que no te conoce de nada.
Ya sabes la pregunta que decide si una foto se queda, cuántas le tocan a cada servicio o producto, cuándo basta el móvil y cuándo hay que encargarlas, qué fondo evita la pregunta del precio y en qué orden van dentro de una misma ficha. Lo que falta es sentarte con tu web abierta y aplicarlo, ficha detrás de ficha, hasta la última.
Esta lección es el repaso, no la teoría otra vez. Vas a abrir tu web de verdad mientras la lees, ficha por ficha, y vas a cerrar cada una antes de abrir la siguiente. Si lo haces al revés -mirando el conjunto, corrigiendo un poco aquí y otro poco allá- el criterio se te diluye y acabas otra vez decidiendo por gusto propio.
El repaso, ficha a ficha
- 1Abre una sola ficha
Cierra el resto de pestañas y no mires otras fichas a la vez. Trabajas un servicio o un producto cada vez, con sus fotos delante y ninguna otra encima que te despiste. Si tienes veinte fichas, son veinte repasos separados, no uno solo. - 2Pásale la pregunta a cada foto
¿Contesta qué es, cuánto cuesta, qué tamaño tiene, qué se lleva el cliente a cambio? Si no la contesta, fuera, por bonita que te parezca a ti. Esta pregunta no cambia de una ficha a otra: es siempre la misma, y por eso el criterio no se te tuerce entre una y otra. - 3Cuenta cuántas quedan
Un servicio simple no pide más de dos fotos. Uno con variantes, tallas o acabados, tres o cuatro. Uno con proceso largo, cinco o más. Si sobran, quita antes la que repite el ángulo de otra que ya está, no la más floja a simple vista. - 4Revisa el orden
La primera es la que se entiende sola y vende sin necesidad de texto al lado. La segunda cierra la duda que deja la primera. Si aporta algo más, al final va el contexto o el resultado. Si el orden actual no sigue esto, cámbialo ahora, no lo dejes para otro día. - 5Marca lo que hay que rehacer
Si el fondo, la luz o el encuadre no dejan ver el precio o el tamaño sin preguntar, no la subas tal cual. Apúntala en una lista aparte -repetir con el móvil o encargar- y sigue con la ficha. Parar a hacer la foto ahí mismo te saca del repaso y no lo terminas nunca. - 6Cierra la ficha y pasa a la siguiente
No arrastres el criterio de una ficha a la de al lado. Cada una se juzga sola, con un cliente nuevo mirándola por primera vez y sin saber nada del resto de tu catálogo.
El error caro: decidir con todas las fotos mezcladas
Se queda o se cambia
- Contesta qué es, cuánto cuesta o qué tamaño tiene, sin que nadie tenga que escribirte para saberlo.
- El fondo no compite con lo que vendes: no hay nada detrás que distraiga la mirada.
- Ocupa el lugar que le toca en el orden de la ficha: primero la que vende, después el detalle.
- Si la ficha tiene proceso, muestra un paso que la foto anterior no mostraba.
- Es bonita, pero no dice el precio, el tamaño ni lo que se lleva el cliente.
- Repite el ángulo de otra foto que ya está en la misma ficha.
- Está hecha con el negocio cerrado o sin lo que de verdad se vende delante de la cámara.
Cual elijo: Si dudas entre dos fotos parecidas, gana la que contesta la pregunta del cliente nuevo, no la que más te gusta a ti. Cambias una foto solo cuando pase lo contrario: te gusta a ti, pero sabes que alguien tendría que escribirte para entenderla.
Cómo queda una ficha ya resuelta
En las tres fichas siguientes se nota el mismo patrón: la primera foto vende sola, la segunda cierra una duda concreta -tamaño, acabado, avance- y la tercera o cuarta, cuando existe, es el contexto o el resultado que ya decidiste en la lección del orden. El número de fotos no es el mismo en las tres, y no tiene por qué serlo: depende de si el servicio o el producto necesita explicación antes de entenderse, tal como viste al repartir cuántas fotos le tocaban a cada uno.
- Cada ficha de tu web tiene sus fotos revisadas una a una, no todas mezcladas en un montón.
- Sabes qué foto va primero en cada ficha y por qué esa y no otra.
- Las que no contestan la pregunta del cliente nuevo están fuera, o marcadas para repetirlas.
- Tienes anotado qué falta fotografiar y qué te vale con el móvil tal como está.
- Con esto se cierra el curso: tu web ya no tiene fotos que decoran, tiene fotos que venden.
Tres fichas, tres decisiones
Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.
1. Tu ficha de 'Reforma de baño completa' tiene nueve fotos: fachada, antes, durante, después, detalle de grifería, detalle de azulejo, factura desglosada, otra reforma distinta y una foto del equipo comiendo en la obra. ¿Cuáles quitas primero?
La del equipo comiendo y la de otra reforma distinta van fuera: ni una contesta qué es, cuánto cuesta o qué tamaño tiene esta reforma en concreto. El resto se queda, porque este es un servicio con proceso -antes, durante, después- donde cada foto aporta algo que la anterior no decía.
2. Dos fotos de la misma tarta te gustan igual: una con luz de estudio contratada hace un año y otra hecha con el móvil ayer, con mejor encuadre del tamaño de la porción. ¿Cuál subes?
La de ayer. Contesta mejor la pregunta del tamaño, que es la duda real de quien compra una tarta sin verla en persona. La calidad de la luz no gana si la otra foto explica peor lo que se lleva el cliente.
3. Al revisar la ficha de 'Manicura semipermanente' ves que la foto 1 es un primer plano de las manos sobre un fondo con plantas y velas encendidas. ¿La dejas así?
No tal cual: la marcas para repetirla. El fondo con plantas y velas compite con lo que vendes -el acabado del esmalte- en vez de dejarlo ver. Se repite con fondo liso y la misma luz de ventana ya decidida, sin tocar el resto de la ficha.