Academia › Construir › Crear la web
El título de cada página lo decide quien busca, no el nombre de tu negocio
Cada página de tu web queda con un título y una descripción escritos para la búsqueda que la trae, no para el nombre de tu negocio.
Alguien teclea en Google "manicura en Getafe" y le salen diez resultados. De cada uno ve dos líneas antes de decidir si entra: una en azul, otra en gris debajo. Esas dos líneas no las escribe Google. Las escribes tú, en un campo aparte cuando das de alta cada página. Y casi todo el mundo pone ahí lo mismo: el nombre de su negocio.
Nadie que busca "manicura en Getafe" teclea "Uñas Sonia". Si tu página se llama así en los resultados, la persona que busca pasa de largo sin verte, aunque tu web esté en primera página. El problema no es que Google no te encuentre. El problema es que, cuando te encuentra, dice de ti algo que nadie estaba buscando.
Pasa porque tú piensas en tu negocio por su nombre, todo el día. Quien busca piensa en lo que necesita ahora mismo: una manicura, un dentista de urgencia, una reforma de baño. Esa diferencia, entre cómo te nombras tú y cómo te nombra quien te necesita, es la que decide si te ven o no.
Dos frases, no tu web entera
Antes de entrar, quien busca ve dos frases: el título, en azul y subrayable, y la descripción, la línea gris de debajo. Eso es todo lo que ve. No ve tu logo, no ve tus fotos, no ve el menú de arriba. Ve dos frases que tú escribiste en un campo aparte del texto de la página, y que puedes cambiar sin tocar nada más.
Ese título y esa descripción se escriben por página, no una vez para toda la web. Si vendes corte y manicura, la página de corte lleva su título y la de manicura lleva el suyo. Cada página responde a una búsqueda distinta, y cada una necesita las palabras de esa búsqueda concreta, no las de tu negocio en general.
- Reconocible para quien ya te conoce
- Invisible para quien todavía no sabe que existes
- Coincide con las palabras que alguien teclea sin conocerte
- Sube en los resultados de esa búsqueda concreta
- Deja tu nombre para el final, como firma
- No compite por hueco con otros negocios que se llaman parecido
Cual elijo: Pon primero el servicio y la ciudad, y el nombre del negocio al final, después de una barra. Usa el nombre delante solo cuando ya tengas clientes que te buscan a propósito por él, no antes de tenerlos.
El orden dentro del título
El orden importa más de lo que parece. Escribe primero lo que haces y dónde, y deja el nombre de tu negocio al final, separado por una barra vertical. "Corte y color en Alcalá de Henares | Peluquería Ana" funciona porque las primeras palabras son las que alguien teclea. Si pones el nombre delante, esas palabras quedan al final, y a veces ni llegan a verse.
El título tiene sitio para poco. Pasadas unas sesenta letras, Google lo corta y añade puntos suspensivos. Si el corte cae a mitad de una palabra, o justo antes de la ciudad, pierdes la parte que más pesa a la hora de hacer clic. Cuenta las letras antes de darlo por bueno: "Corte y color en Alcalá de Henares | Peluquería Ana" ya roza el límite, así que si tu ciudad es más larga, plantéate quitar el nombre del negocio del título y dejarlo solo en la descripción.
Busca como busca tu cliente, no como habla tu negocio
Dentro del oficio se usan palabras que fuera nadie usa. Tú dices "depilación integral" o "estética facial avanzada"; tu clienta teclea "depilación láser" o "limpieza de cutis". Si el título lleva tu palabra y no la suya, da igual lo bien escrito que esté: no aparece cuando ella busca. Antes de fijar un título, pregúntale a alguien que no trabaje en tu sector cómo lo buscaría. La respuesta suele sorprender.
La ciudad también se busca de formas distintas según la urgencia. Alguien con un grifo roto teclea "fontanero urgente" o "fontanero cerca de mí", no el nombre de tu calle. Alguien que planea una boda para dentro de seis meses teclea "catering para bodas en Toledo", con calma. Si tu negocio atiende urgencias, esa palabra, urgente, tiene que estar en el título de esa página, aunque no esté en el nombre de tu empresa.
La descripción no vende, aclara
La descripción no decide si apareces entre los diez resultados, pero decide si te eligen a ti entre esos diez. No repitas el título con otras palabras: añade lo que falta. El precio orientativo, el horario, si hay cita el mismo día, la zona exacta si cubres varios barrios. Que cada palabra que metas sea un dato, no un adjetivo suelto.
Igual que el título, la descripción se corta, aquí sobre las ciento cincuenta y cinco letras. Escribe lo importante al principio: si lo dejas para el final y se corta, ese dato nunca llega a leerse. Y no repitas la misma palabra clave tres o cuatro veces pensando que así subes más en Google. Google no premia la repetición, la penaliza si es forzada, y quien lee lo nota y desconfía. Una descripción de manicura no necesita decir "manicura" cuatro veces: con dos le basta, y el resto del hueco es para el horario o la cita en el mismo día.
Si tu web es una sola página
No todos los negocios tienen una página por servicio. Si la tuya es una sola página que lo cuenta todo, el título no puede meter cada cosa que haces, porque entonces no dice nada de ninguna. Elige el servicio que más busca la gente, el que te trae más citas, y pon ese delante con tu ciudad. El resto de servicios que ofreces caben en la descripción, no en el título.
Una peluquería que hace corte, color y manicura no necesita un título que diga las tres cosas. "Peluquería en Alcalá de Henares | Peluquería Ana" funciona si corte y color son lo que más piden; la manicura aparece en la descripción, y si con el tiempo pesa más, entonces se le hace su propia página con su propio título.
Con el título y la descripción de cada página escritos así, queda resuelta la primera impresión, la de antes de entrar. Lo siguiente es qué frase, ya dentro de la web, convence de quedarse.
- Cada página de tu web tiene su propio título y su propia descripción, no uno solo repetido para todas
- El título empieza por el servicio y la ciudad, y el nombre del negocio va al final, después de una barra
- El título no pasa de unas sesenta letras, para que Google no lo corte a mitad de la palabra que importa
- Se usan las palabras con las que busca el cliente, no la jerga con la que hablas tú del oficio
- La descripción añade un dato que el título no dice: precio, horario o si hay cita el mismo día
- Si la web es una sola página, el título lleva el servicio que más se busca, y el resto va en la descripción
Ponte a prueba
Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.
1. Una clínica dental tiene tres páginas, implantes, ortodoncia y urgencias, y las tres llevan como título "Clínica Dental Martínez". ¿Qué cambia primero?
El título de cada página, empezando por la de urgencias, que es la que más se busca directa: "Urgencias dentales en Móstoles | Clínica Dental Martínez". Con el mismo título en las tres, Google solo enseña una, y no siempre la que interesa que aparezca.
2. El título de una página de reformas sale con setenta y cinco letras porque mete el barrio, la ciudad y dos servicios a la vez. ¿Se deja así o se recorta?
Se recorta. Pasadas unas sesenta letras Google corta el título con puntos suspensivos, y si el corte cae antes de la ciudad, se pierde justo lo que hace que alguien haga clic. Mejor un servicio y una zona bien puestos que dos servicios a medias.
3. Una peluquería con clientas fijas que ya la buscan por su nombre, "Peluquería Ana", quiere además aparecer cuando alguien busca "peluquería en Alcalá de Henares" sin conocerla. ¿El título lleva el nombre delante o el servicio delante?
El servicio y la ciudad delante, y el nombre al final tras una barra: "Peluquería en Alcalá de Henares | Peluquería Ana". Así responde a las dos búsquedas a la vez, la de quien ya la conoce y la de quien todavía no.