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El saldo del bono se mide en horas o en trabajos cerrados, nunca en visitas, y se apunta entero al vender

Sales sabiendo elegir entre un bono de horas y uno de trabajos cerrados, y apuntar en tu hoja el saldo completo el día que cobras el bono, no cuando el cliente empieza a gastarlo.

Por Yodai · Publicado el 7 de septiembre de 2026 · Actualizado el 12 de octubre de 2026

6 min de lectura

Si cada aviso dura distinto, el bono no se puede contar por visitas. Pero en cuanto te sientas a escribir las condiciones del bono aparece la pregunta que de verdad importa: ¿qué saldo le vendes al cliente? ¿Diez horas? ¿Ocho trabajos?

No es un detalle de formulario. Un bono de "10 horas de mantenimiento informático" y un bono de "8 revisiones de ordenador" se anuncian con la misma frase y cuestan lo mismo, pero cada uno tira de un hilo distinto en cuanto empiezas a descontar. Uno se mide con un reloj. El otro, contando entregas.

Si eliges mal ahora, la confusión no aparece el día que vendes el bono. Aparece tres avisos después, cuando el cliente te dice que eso "no puede haberle costado tanto tiempo".

Qué mide el saldo: el reloj o el trabajo entregado

Horas o trabajos cerrados: qué cuenta el saldo
Bono de horas
  • El cliente entiende el reloj: sabe cuánto le queda sin que se lo expliques.
  • Sirve cuando un mismo tipo de aviso puede durar de quince minutos a tres horas, según la casa o el equipo.
  • El descuento no da lugar a dudas: apuntas en tu hoja la hora de entrada y la de salida de cada visita.
  • Encaja en oficios donde el precio de mercado ya es por hora: jardinería, soporte informático, asesoría, limpieza.
Bono de trabajos cerrados
  • El cliente compra un resultado, no un tiempo: "una revisión", "un diseño de logo", "una sesión con protocolo fijo".
  • Sirve cuando el precio no depende de cuánto tardes tú dentro, sino de lo que entregas al salir.
  • Evita la pelea de "esto no debería haber tardado tanto": el trabajo vale igual si tarda veinte minutos que cincuenta.

Cuál elijo: Elige horas cuando la duración del aviso varía tanto que ni tú la puedes prometer de antemano. Elige trabajos cerrados cuando el aviso tiene un principio y un final fijos y el cliente paga por el qué, no por el cuánto. Un instalador de aire acondicionado vende horas; un diseñador que entrega logos vende trabajos cerrados.

Cobrar un aviso suelto por horas de reloj o como trabajo cerrado es una decisión parecida, pero distinta: ahí decides cómo cobras ese aviso; aquí decides con qué mides lo que queda en el bono.

Un jardinero que poda setos, riega y hace pequeñas talas no puede vender "8 trabajos", porque un trabajo suyo puede ser quince minutos o cuatro horas: ahí el saldo tiene que ser horas. Un diseñador que hace logos sí puede vender "5 logos", porque cobra lo mismo si tarda dos horas que si tarda seis.

La pregunta que te saca de dudas es esta: si dos clientes pagan lo mismo por el bono, ¿esperan que les rinda igual de tiempo, o esperan que les rinda igual de resultado? Si la respuesta es tiempo, vende horas. Si es resultado, vende trabajos cerrados.

Apuntar el saldo entero al vender, no al primer aviso

El saldo se apunta completo en tu hoja de bonos en el momento en que el cliente paga el bono. No cuando reserva el primer aviso, no cuando ese aviso se hace. Si vendes diez horas el lunes y el primer trabajo lo haces el mes que viene, en tu hoja ese cliente ya tiene diez horas desde el lunes.

Parece obvio, pero se salta con frecuencia porque el negocio piensa el bono como una promesa de futuro y no como una venta ya cerrada. Y si no lo apuntas al momento del cobro, el día que el cliente te pregunte "¿cuánto me queda?" no tendrás una cifra fija de la que restar. Tendrás una promesa verbal y una discusión servida.

Apuntar el saldo al vender también te obliga a decidir, antes de que empiece a gastarse, cómo se descuenta cada aviso. Si un trabajo dura cuarenta minutos, ¿se descuentan cuarenta, cuarenta y cinco o una hora entera? Con un particular, cuarenta: la ley de consumidores considera abusivo redondear al alza el tiempo consumido o cobrar lo que no se ha usado. Con una empresa podéis pactar otro redondeo, siempre por escrito. Esa regla se escribe en la ficha del bono el día que se vende. No se inventa sobre la marcha en el tercer aviso.

La ficha del bono, tal cual se escribe
Bono de 10 horas de mantenimiento informático, 180 euros. El saldo se descuenta por el tiempo real de cada aviso, minuto a minuto, sin redondear. El desplazamiento no cuenta como tiempo de trabajo. Válido durante 12 meses desde la fecha de compra.
El error caro: vender sin escribir cómo se descuenta el tiempo
Si vendes el bono sin decir cómo se descuenta el tiempo, el primer aviso corto te lo va a echar en cara: le descuentas 45 minutos por un trabajo que él cronometró en media hora. Si es un particular, además, tiene razón: no le puedes descontar tiempo que no ha consumido. Si es una empresa, no tiene delante ninguna ficha que diga que esa regla ya estaba pactada antes de pagar. La regla se escribe en la venta. No se explica después de la primera queja.
Un ejemplo: cuánto tiempo se lleva cada tipo de aviso de un bono de 10 horas
Poda simple1 hora
Riego automático2,5 horas
Tala pequeña4 horas

Con el saldo bien definido y apuntado, queda un problema pequeño pero constante: qué le cobras al cliente cuando el aviso dura diez minutos y el desplazamiento le ha llevado media hora al técnico. Eso es lo próximo.

Lo que te llevas
  • El bono queda definido en horas o en trabajos cerrados, nunca en visitas.
  • Eliges horas si la duración de cada aviso varía tanto que no se puede prometer de antemano.
  • Eliges trabajos cerrados si el cliente paga por el resultado y no por el tiempo dentro.
  • El saldo se apunta entero en tu hoja el día que se cobra el bono, no cuando empieza a usarse.
  • La regla para descontar el tiempo queda escrita en la ficha del bono antes del primer aviso: con particulares, el tiempo real, sin redondear al alza.

Ponte a prueba

Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.

1. Un cliente compra un bono de ayuda con papeleo administrativo, y cada gestión puede ser rellenar un formulario de diez minutos o tramitar un expediente de tres horas. ¿En qué mide el saldo?

En horas. El trabajo varía tanto que un precio por "gestión" no sirve: dos formularios cortos no valen lo mismo que un expediente largo, así que el saldo se descuenta por el reloj.

2. Un fotógrafo vende sesiones de producto para tiendas online y siempre entrega diez fotos editadas por sesión, tarde lo que tarde en el estudio. ¿Bono de horas o de trabajos cerrados?

De trabajos cerrados. El cliente paga por las diez fotos, no por el tiempo del fotógrafo en el estudio; medirlo en horas premiaría al fotógrafo lento y penalizaría al rápido sin ningún motivo.

3. Un negocio vendió ya 20 bonos de horas sin escribir en la ficha cómo se redondea el tiempo, y ahora tiene tres clientes discutiendo el descuento de sus últimos avisos. ¿Qué hace con esos 20 bonos ya vendidos?

Con los particulares, descuenta el tiempo real de cada aviso, sin redondear al alza, y si a alguno le descontó de más, se lo devuelve al saldo: es lo que marca la ley de consumidores, haya regla escrita o no. Con las empresas, no puede imponer una regla nueva a un bono ya pagado: se la propone por escrito y la aplica solo a quien la acepte; a los demás, el tiempo real. Para los bonos que venda a partir de ahora, la regla va escrita antes de cobrar.

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