Nuevo en la biblioteca: Una reserva, dos cosas que tienen que estar libres a la vez. Leer el artículo
yodai Academia Describir tu negocio

Academia Construir Describir tu negocio

El tiempo verbal que no confiesa que empiezas hoy

Escribes lo que haces en presente, no lo que has hecho en pasado, porque el presente es verdad se abras hoy o lleves diez años y el pasado promete un historial que todavía no tienes.

5 min de lectura

Escribes la primera frase de tu ficha y llegas a un cruce. Escribes «hacemos mudanzas de particulares y oficinas» y la relees dos veces porque suena a poco. La borras y escribes «hemos hecho más de cien mudanzas» y la relees otra vez, porque esa no es verdad todavía.

Ese segundo tirón es el que hace daño de verdad. No es que decidas mentir a propósito: es que el pasado suena a experiencia acumulada y el presente suena a que acabas de abrir la persiana. Pero hay una tercera frase que casi nadie prueba: la que cuenta lo que haces, sin fecha y sin cifra, y que es verdad tanto si abriste hoy como si llevas diez años.

El pasado promete algo que no tienes

Ya decidiste qué va en el hueco donde iría tu historial. Ahora toca el tiempo verbal con el que cuentas lo demás, y aquí el error se cuela por la puerta de atrás: no en el hueco vacío, sino en las frases que sí escribes.

«Hemos ayudado a decenas de familias a mudarse» es una frase en pasado. Dice que ya ha pasado, que hay un historial detrás que respalda lo que ofreces hoy. Si acabas de empezar, esa frase no describe tu negocio: describe el negocio que te gustaría que la gente creyera que tienes. Y el problema no es solo que sea falso. Es que, en cuanto alguien pregunte «¿a quién le habéis hecho la mudanza esta semana?», no vas a tener respuesta, y ahí se te nota más que si nunca lo hubieras dicho.

El presente no tiene ese problema. «Hacemos mudanzas de particulares y oficinas en toda la provincia» no reclama historial ninguno. Describe tu capacidad, no tu trayectoria. Es la frase que un fontanero con treinta años y uno con treinta días pueden escribir exactamente igual, y en los dos casos es verdad.

La misma frase, dos tiempos verbales
Presente: lo que haces
  • «Hacemos reformas integrales de baño y cocina en Valladolid capital»
  • «Trabajamos con cita previa de lunes a sábado»
  • «Cobramos por presupuesto cerrado, sin sorpresas al final»
Pasado: lo que dices haber hecho
  • «Hemos reformado más de doscientos baños en la ciudad»
  • «Llevamos años trabajando con cita previa»
  • «Nuestros presupuestos nunca han tenido sorpresas»

Cual elijo: Eliges siempre el presente mientras no tengas encima cifras reales que citar. El pasado solo lo usas el día que puedas poner un número exacto detrás —y ese día no hace falta que te lo diga nadie: lo sabrás porque lo tienes delante.

Lo que el presente hace y el pasado no

El presente describe una capacidad, y una capacidad se demuestra el mismo día que alguien te contrata, no antes. Por eso no delata que empiezas hoy: no está hablando de cuándo empezaste, está hablando de lo que puedes hacer ahora mismo, que es exactamente lo mismo que puede hacer alguien con veinte años de oficio si el oficio es el mismo.

Fíjate en la diferencia cuando lees en voz alta. «Diseñamos y montamos la ropa de cama de tu hostal» no necesita ninguna cifra detrás para sonar sólido: suena sólido porque describe un trabajo concreto con un cliente concreto. En cambio «hemos vestido ya varios hostales de la zona» necesita que esos hostales existan, y si no existen, la frase entera se apoya en el aire.

Hay un efecto secundario que casi nadie ve venir: el presente además te obliga a ser preciso sobre lo que haces, porque no tienes el pasado como relleno. Cuando no puedes decir «hemos hecho de todo», tienes que decir qué haces exactamente hoy. Y esa precisión —«reformas de baño», no «reformas en general»— es la que hace que alguien que necesita justo eso te encuentre y confíe, tenga historial detrás o no.

Una ficha entera en presente
Preparamos menús de fiambrera para oficinas y estudios, con reparto entre las 8:00 y las 10:00 de la mañana. Cocinamos cada día, sin congelado, con dos opciones fijas y una de temporada. Trabajamos con pedido antes de las 20:00 del día anterior y entregamos en el propio puesto de trabajo. Cobramos por semana cerrada, de lunes a viernes.
La frase que se nota a la legua
«Llevamos años en el sector» y «hemos trabajado con cientos de clientes» son las dos frases más repetidas por negocios que acaban de nacer, y también las más caras. No cuestan nada mientras nadie las mira dos veces. Cuestan la confianza entera el día que alguien las mira dos veces: pregunta un nombre, busca una reseña antigua, o simplemente nota que el dominio se registró la semana pasada. Se evita así: cada frase que escribes la lees preguntándote si sería verdad aunque hubieras abierto esta misma mañana. Si la respuesta es no, está en pasado y sobra.

Este mismo tiempo verbal es el que sigues usando cuando llegue tu primer cliente real. Ese día no cambia el tiempo verbal de tu ficha: cambian media docena de palabras sueltas, y de eso habla una lección más adelante. Hoy lo que dejas resuelto es más simple y más permanente: toda tu ficha, de arriba abajo, en presente.

Lo que te llevas
  • Revisas cada frase de tu ficha y la pasas a presente: lo que haces, no lo que has hecho.
  • Eliminas «llevamos años», «hemos ayudado a», «cientos de clientes» y cualquier frase que solo sería verdad con un historial que aún no tienes.
  • Te quedas con una ficha que es igual de verdad hoy que dentro de diez años, sin tocarla.
  • La próxima lección: qué haces con la sección de reseñas cuando todavía no tienes ninguna.
SiguienteEl título que pesa y el que sobra