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Escribe primero cómo termina, no cómo empieza
Al terminar tienes los cuatro finales posibles de tu guion identificados, y una rama entera escrita hacia atrás desde su última frase.
Ya tienes en una hoja las paradas de tu conversación: los puntos donde el bot decide qué contestar según lo que ha dicho el cliente. Ahora toca escribir las frases de cada parada, y aquí es donde casi todo el mundo empieza mal. Se sientan a escribir el saludo, después la primera respuesta, después la siguiente, y a mitad de guion se atascan porque no saben adónde tiene que llegar la conversación.
Piensa en un cliente que te escribe un sábado a las diez de la noche. ¿Qué tiene que pasar para que esa conversación acabe bien? Si no sabes contestar esa pregunta en una frase, todavía no estás listo para escribir el saludo.
La pregunta que hay que hacerse primero no es cómo empieza el guion. Es cómo termina. Si empiezas por el saludo, escribes frases sueltas y luego intentas que encajen unas con otras. Si empiezas por el final, cada frase que escribas después ya sabe adónde tiene que llevar al cliente.
Los cuatro finales de tu guion
Hay solo cuatro maneras de que una conversación con tu bot termine bien, y las cuatro las conoces ya, porque son las mismas que pasan hoy, sin bot, cuando contestas tú desde el móvil.
La primera es la reserva hecha: el cliente eligió hora y quedó agendado, con o sin pago por delante. La segunda es el presupuesto pedido: lo que vendes no tiene un precio fijo, así que el final no es una cita sino un enlace donde el cliente deja sus datos y tú le mandas el número más tarde. La tercera es el paso a una persona: la pregunta no la puede contestar un guion, y alguien tiene que coger el hilo con su nombre y su voz. La cuarta es la despedida sin más: el cliente preguntó una cosa, la tiene, y no hay nada que reservar ni cobrar todavía.
Cuatro finales, no dos. Si tu guion solo contempla reserva y paso a una persona, las conversaciones que deberían acabar en presupuesto o en una simple respuesta se cuelan por el hueco y acaban también en manos de una persona, aunque no hiciera falta. Eso es un bot que traduce el WhatsApp a un chat en vivo con más pasos: contesta el saludo, pero delega todo lo que de verdad importa.
Cada final tiene además su propia frase de cierre, y esa frase es distinta según el negocio. En una peluquería, la reserva hecha cierra con la hora confirmada y el nombre de quien corta. En una reforma de baños, el presupuesto pedido cierra con el plazo en el que llega el número, no con el número mismo, porque ese número todavía no existe.
Fíjate en el reparto de este ejemplo: más de la mitad de las conversaciones terminan en reserva. Si vas a escribir las cuatro ramas y esta semana solo te da tiempo a una, escribe esa. La rama que menos aparece, la despedida sin más, es también la más corta: apenas necesita dos frases, y no lleva enlace de ningún tipo.
Escribe cada rama hacia atrás, no hacia delante
Para cada uno de los cuatro finales, no empieces por el saludo. Escribe primero la última frase del bot: la que cierra esa rama de verdad. Luego sube una pregunta: ¿qué tenía que decir el cliente justo antes para que el bot suelte esa frase y no otra? Repite el paso hasta llegar a la parada donde esta rama se separó de las otras tres.
Esto no es un truco de redacción. Es la única forma de comprobar, antes de publicar el guion, que cada rama tiene de verdad un final y que no se queda a mitad de camino esperando que el cliente adivine qué hacer. Un guion escrito hacia delante casi siempre tiene una rama así, y suele ser la del presupuesto: se explica muy bien cómo pedirlo y se olvida decir qué pasa después de pedirlo.
- 1Escribe el final
La frase exacta que cierra la rama: el enlace de reserva, el enlace de presupuesto, el aviso de que te pones en contacto tú, o la despedida sin enlace. Nada de "ya te contesto": una frase que de verdad cierra. - 2Pregunta qué la provoca
¿Qué acaba de decir o hacer el cliente para que el bot suelte justo esa frase y no otra? Esa es la pregunta anterior de la rama. - 3Sube hasta la parada
Repite el paso anterior, intercambio a intercambio, hasta llegar a la parada donde esta rama se separa de las otras tres. Ahí conecta con el resto del guion. - 4Comprueba que no falta una salida
Si en algún punto de la rama el cliente puede decir algo que no encaja con ninguna pregunta prevista, ahí falta una salida. Casi siempre esa salida es pasar a una persona.
La rama del paso a una persona se escribe igual, solo que su última frase no es un enlace sino un aviso con nombre: esto te lo lleva Marta directamente, en cuanto vea el mensaje te escribe ella. Sin nombre, esa frase suena a excusa. Con nombre, suena a que alguien de verdad se ha hecho cargo.
La despedida sin más es la rama que se escribe más rápido y la que menos se cuida, porque parece que no importa. Sí importa: es la primera impresión de tu bot para quien todavía no te ha comprado nada. Abrimos de martes a sábado, de 10 a 20 horas. ¿Quieres que te reserve hueco? hace en una frase lo que muchos guiones tardan tres intercambios en preguntar.
Dónde queda esto en tu panel
Cada una de estas cuatro ramas, una vez escritas hacia atrás, se cargan en el editor de guion de tu panel como bloques independientes, uno por final. Ahí puedes probarlas por separado antes de publicar, escribiendo tú mismo como si fueras el cliente, y comprobar que el bot cae en la rama correcta con las palabras que usaría alguien real, no con las palabras perfectas que usarías tú al escribir el guion.
Te falta todavía una pieza en las cuatro ramas: la frase exacta con la que el bot suelta el enlace de reserva o de pago. Esa la escribes en la próxima lección.
- Los cuatro finales de tu guion identificados: reserva hecha, presupuesto pedido, paso a una persona, despedida sin más
- Sabes en qué orden escribirlos: primero el final que más se repite en tu negocio
- Una rama completa escrita hacia atrás, desde su última frase hasta la parada donde nace
- Las cuatro ramas cargadas como bloques separados en el editor de guion de tu panel, listas para probarlas antes de publicar
Ponlo a prueba
Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.
1. Tienes una tienda de ropa online con tallas y precios fijos en el catálogo. Un cliente pregunta por WhatsApp si tienes la talla M de un vestido en concreto. ¿En qué final aterriza esta conversación y por qué no es un presupuesto?
Aterriza en despedida sin más, o en reserva si el vestido se puede apartar con pago. No es presupuesto porque el precio ya existe en el catálogo: pedir datos para calcular un número que ya conoces es un paso de más, y alarga la conversación sin necesidad.
2. Un cliente de una gestoría pregunta si le pueden llevar la declaración de la renta de un familiar que vive en otro país. Nunca han tenido un caso así. ¿Qué final le corresponde y qué frase cierra la rama?
Corresponde a paso a una persona, porque el guion no puede decidir algo que ni el propio negocio tiene resuelto todavía. La frase que cierra la rama lleva un nombre: "esto lo tiene que valorar Javier, te escribe él en cuanto lo vea", no un genérico "en breve te contestamos".
3. Escribes la rama de presupuesto de una empresa de mudanzas y llegas al tercer intercambio sin saber cómo cerrarla. ¿Sigues escribiendo intercambios hasta que se te ocurra algo, o paras?
Paras. Sin la última frase escrita, cualquier intercambio que añadas está construido sobre un final que no existe, y el sábado a las diez de la noche el bot va a improvisar justo ahí. Vuelves al final de la rama, escribes esa frase primero, y solo entonces subes preguntando qué la provoca.
Cada rama termina ya en una frase real, no en un final inventado. Una de esas frases es la que suelta el enlace de reserva o de pago, y esa te la vas a jugar palabra por palabra antes de darla por buena.