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Escribe hasta dónde repartes y cuánto cuesta cada tramo, antes de que te lo pregunten
Que tengas escrito en tu web, con precio y sin dejar hueco, hasta dónde repartes y cuánto cuesta llegar a cada tramo.
Por Yodai · Publicado el 6 de septiembre de 2026 · Actualizado el 13 de octubre de 2026
Hay un rincón de tu web que es fácil dejar sin escribir hasta que un cliente pregunta por WhatsApp si le llega el pedido. Alguien entra en tu web con el pedido casi decidido: un ramo, una tarta, una caja de fruta. Va a poner la dirección y, antes de pagar, se para en seco.
Se pregunta si le llega. Si no lo ve escrito en ningún sitio, lo más fácil para él es escribirte por WhatsApp a preguntar por su código postal.
Y si tardas media hora en contestar, puede que ya se haya ido a mirar otra tienda. No saber lo que va a pagar en total también tira ventas: en el estudio del Baymard Institute con compradores online de Estados Unidos, dejando aparte a quien solo estaba mirando, un 12 % dejó la compra a medias porque no podía ver o calcular por adelantado el coste total del pedido.
La pregunta no es si repartes o no. Es hasta dónde, y cuánto cuesta según lo lejos que quede. Eso se escribe una sola vez y se acaba la duda para siempre, tanto para el cliente como para ti.
Decide la forma de tu zona antes de escribir un código postal
Antes de anotar nada, decide cómo vas a explicar la zona. Hay dos maneras de hacerlo y no son intercambiables: una habla de distancia, la otra habla de límites exactos.
La que elijas depende de la forma de tu negocio, no de cuál suena mejor. Una floristería en el centro de una ciudad no reparte igual que un obrador en un pueblo con cuatro aldeas alrededor.
- Se dice en una frase: repartimos hasta 8 km desde la tienda
- No necesitas memorizar qué código postal cae dentro y cuál fuera
- En el borde falla: alguien a 8,2 km se siente descartado por 200 metros
- Cero dudas: el cliente mira su código y tiene la respuesta al segundo
- Funciona aunque tu zona tenga forma rara: un río, una autovía, un polígono que no repartes
- Explica igual de bien un barrio suelto que quince barrios distintos
- Hay que sentarse una vez y escribir los códigos, uno a uno, sin saltarte ninguno
Cuál elijo: Si trabajas en una ciudad con barrios y códigos postales definidos, usa la lista: es la que no deja huecos en el borde. Si tu zona es un pueblo o una comarca con pocos códigos distintos, el radio en kilómetros desde un punto conocido, la plaza, la iglesia, dice lo mismo con menos texto y sin que nadie tenga que buscar su código postal.
Lo que cuesta cada tramo, no un envío gratis para todos
Una vez sabes hasta dónde llegas, toca decidir cuánto cobras por llegar. Aquí es fácil copiar lo que hace la tienda de al lado: envío gratis siempre, o una tarifa plana para todo el mapa. Gratis es lo que más se encuentra el cliente cuando compra por internet: según el Panel de Hogares de la CNMC, a finales de 2025 el 83,2 % de los compradores online en España no pagó el envío del último paquete que recibió, y entre las principales razones está que el pedido superaba un importe mínimo. Eso sí, casi la mitad de esos paquetes se compraron en Amazon: es la costumbre que trae el cliente, no la cuenta de tu reparto.
Pero ninguna de las dos aguanta cuando el pedido se aleja tres pueblos. Con envío gratis siempre, pierdes dinero en cada reparto largo. Con tarifa plana, cobras de más al vecino de enfrente, que ve normal quejarse porque su pedido apenas ha cruzado la calle.
Lo que funciona es partir tu zona en tramos y poner un precio a cada uno. No hacen falta más de cuatro: cerca, el resto de la ciudad, los pueblos de alrededor, y un último tramo de «fuera de esto, hablamos». Si tu tienda solo admite un precio de envío, tienes dos salidas que no chocan con la ley: cobrar a todos el precio del tramo más caro al que llegas (y compensarlo con «envío gratis desde» para los pedidos grandes), o limitar la zona de entrega al tramo que cubre ese precio y escribirlo así en la web; los pedidos de fuera de esa zona los cierras por WhatsApp, con el precio del envío acordado antes de cobrar. Lo que no puedes hacer es cobrar en la web un envío y pedir después una diferencia: la ley dice que el cliente no tiene obligación de pagar un gasto que no vio antes de hacer el pedido.
Piensa en el coste real del reparto, no solo en la distancia. Un pedido a quince kilómetros por autovía puede llevarte menos tiempo que uno a dos kilómetros por un centro peatonal lleno de direcciones prohibidas. Si el reparto lo haces tú entre horas de tienda, ese tiempo también es dinero, aunque no lo apuntes en ningún sitio.
El texto exacto que va en tu web
Con la zona y el precio decididos, se escribe una sola vez y se coloca donde se lea antes de pagar: en la ficha o la página de envíos y, si tu tienda te deja poner un texto ahí, junto al botón de comprar. No hace falta que sea bonito. Tiene que estar completo, con todos los códigos, sin dejar ninguno suelto para preguntar después. Si vendes a particulares, además, la ley pide que quede claro desde el principio: según el artículo 98 de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, una tienda online debe indicar de modo claro y legible, como muy tarde al inicio de la compra, si aplica alguna restricción de entrega. Y el artículo 97 añade que, si no informas de los gastos de envío antes de que el cliente compre, no tiene obligación de pagarlos.
El código postal que se repite y el que no vuelve a aparecer
La lista de códigos postales no es un documento que se escribe una vez y se olvida. Cada pocos meses, mira qué códigos han pedido de verdad y cuáles no han aparecido nunca. Si uno de la lista lleva un año sin traerte ni un pedido, no pasa nada por dejarlo tal cual: no cuesta nada tenerlo escrito.
El problema es el contrario. Si empiezas a recibir preguntas por WhatsApp desde un código que no está en tu lista, esa es la señal de que tu zona se ha quedado corta. Añádelo con su precio y no volverás a contestar la misma pregunta dos veces.
- La zona de reparto decidida: radio en kilómetros o lista de códigos postales, la que le venga mejor a tu negocio
- El precio de cada tramo escrito, no un «consultar»
- El texto exacto de la sección de envíos, listo para pegar en tu web
- El hábito de revisar cada pocos meses qué códigos postales piden de verdad
- Con esto cerrado, toca revisar qué dice el resto de tu web, rincón por rincón
Ponte a prueba
Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.
1. Tienes una pastelería en un pueblo de cuatro mil habitantes con dos aldeas cercanas, y nadie por allí usa el código postal para nada del día a día. ¿Radio en kilómetros o lista de códigos?
Radio en kilómetros desde la plaza del pueblo. En una zona pequeña con pocos códigos distintos, decir «hasta 6 km» es más corto y nadie tiene que ir a mirar qué código postal tiene su aldea.
2. Un cliente pide una tarta para una dirección que queda dos calles fuera de la zona que tienes escrita. ¿Qué haces?
Si tu texto ya dice «si tu código no aparece, escríbenos, miramos si podemos llegar», contestas caso a caso, con el precio del envío acordado antes de cobrar, sin haberte comprometido de antemano. Si no lo dice, o rechazas un pedido que sí podías hacer, o aceptas uno que te sale caro sin haberlo decidido tú.
3. Llevas seis meses con la zona escrita y ves que la mitad de los pedidos del tramo de 6€ vienen siempre del mismo pueblo, mientras otro código postal de ese tramo no ha pedido nunca.
No tocas el precio del tramo por un solo código: el precio es por distancia real, no por cliente. Pero si ese pueblo concreto pide mucho, es la señal de que ahí hay negocio suficiente para, más adelante, plantearte bajarle el coste de envío como gancho.
La zona y el precio ya están escritos, así que nadie tiene que preguntarlos. Ahora falta que no tenga que buscarlos: importa en qué orden aparecen las secciones de tu web.
Fuentes
- Real Decreto Legislativo 1/2007, de 16 de noviembre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios y otras leyes complementarias. Boletín Oficial del Estado, texto consolidado con última actualización publicada el 28 de febrero de 2026.
- Ocho de cada diez compradores online no pagaron por el envío de su último paquete en 2025. Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), Panel de Hogares, 5 de junio de 2026.
- 50 Cart Abandonment Rate Statistics 2026. Baymard Institute, actualizado el 22 de septiembre de 2025.
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