Nuevo en la biblioteca: Una reserva, dos cosas que tienen que estar libres a la vez. Leer el artículo
yodai Academia Describir tu negocio

Academia Construir Describir tu negocio

El plazo que prometes es el peor caso que has vivido, no el mejor

Sales de esta lección con el rango de entrega o de cita que vas a escribir junto al precio, calculado sobre tu semana más lenta y no sobre la más rápida.

4 min de lectura

Alguien te escribe por WhatsApp un lunes por la mañana y, antes de preguntar el precio, pregunta cuándo lo tiene. Si le dices "no lo sé, depende", suena a que no llevas tú el negocio. Si le pones en la web una fecha que solo cumples cuando todo va bien, la rompes la primera semana que te llegan tres pedidos en vez de uno, y esa persona que ya te había elegido descubre que prometías algo que no controlas del todo.

El precio ya lo tienes decidido y lo enseñas antes de que pregunten. El plazo es la otra pregunta que se hace justo antes de pagar, y aquí toca decidir qué vas a escribir sin que te explote encima en cuanto el mes se complique un poco.

El peor caso que has vivido, no el mejor que te gustaría

El error más caro es mirar cuánto tardas cuando todo sale perfecto y escribir eso. Un pedido normal te lleva dos días, así que pones "entrega en 48 horas". El problema es que "normal" no es lo que vive tu cliente: vive la vez que el proveedor se retrasó, la vez que tenías la agenda llena, la vez que hubo puente. Esas veces también cuentan, y son las que se recuerdan cuando fallas.

El plazo que escribes en la web no sale de tu mejor semana, sale de tu semana más lenta de los últimos dos o tres meses. Si el pedido más lento que has entregado tardó cinco días, tu plazo publicado no es "48 horas", es "de 3 a 5 días laborables". Así cumples siempre, y cuando entregas en dos días, quien te ha comprado se lleva una sorpresa buena en vez de una mala.

Cómo sacar tu rango en cuatro pasos
  1. 1Repasa tus últimos veinte pedidos o citas
    Fíjate en el que más tardó, no en la media: ese es tu punto de partida.
  2. 2Añade un día de margen fijo
    Uno solo, siempre el mismo, para el imprevisto que no puedes prever: una baja, un proveedor tarde, un pico de pedidos.
  3. 3Cuenta en días laborables, no en días naturales
    Si prometes "3 días" un viernes y no trabajas el fin de semana, ya has fallado antes de empezar sin haber hecho nada mal.
  4. 4Escríbelo como rango, no como fecha exacta
    "De 3 a 5 días" cubre el imprevisto sin que suene a que no controlas el proceso.

Cita con hora, o encargo con rango: no es lo mismo

No toda espera se comunica igual. Si vendes una hora de tu agenda -una consulta, un corte, una revisión- el plazo es una fecha y una hora concretas: la tienes tú delante, en tu calendario. Si vendes algo que fabricas, envías o encargas a un tercero, el plazo es un rango: depende de piezas que no controlas del todo.

Fecha fija o rango de días
Fecha fija (una cita)
  • El cliente reserva un hueco concreto: jueves 11:00
  • Solo funciona si el proceso depende de ti y de nadie más
  • Si fallas, fallas del todo: no hay margen que salve la fecha
Rango de días (un encargo)
  • Cubre el envío, el proveedor, el fin de semana
  • El cliente entiende que es una horquilla, no una promesa exacta
  • Si entregas antes del límite, siempre queda bien

Cual elijo: Usa fecha fija solo para lo que reservas en tu propia agenda. Usa rango para todo lo que pase por manos o plazos que no son los tuyos: fabricación, envío, terceros.

El plazo optimista que se cuenta mal
Poner "24 horas" porque suena bien en la web es el error más caro de esta lección: la primera vez que no llegas, el cliente no piensa "ha sido una excepción", piensa "no cumple lo que promete", y eso se lo cuenta a quien le pregunte. Un plazo diez horas más largo que nunca falla vende más, con el tiempo, que uno ajustado que falla una vez de cada ocho.
Lo que escribes junto al precio
Si vendes un encargo: "Entrega en 3-5 días laborables. Si tu fecha es antes, escríbenos antes de pagar y te confirmamos si llegamos." Si vendes una cita: "Reserva tu hora y la confirmamos por WhatsApp en menos de 2 horas en horario laboral."

Qué hacer el día que tu ritmo cambia

El rango que escribes hoy no es para siempre. Si contratas ayuda, cambias de proveedor o te llega un pico de pedidos que no esperabas, revisa el plazo publicado antes de que sea tu cliente quien te lo señale. Cambiarlo es gratis y no incumple nada; dejarlo desactualizado y no cumplirlo sí.

Y si un pedido concreto se sale del rango que prometes -uno grande, una fecha imposible- dilo antes de cobrar, no después. Un cliente que sabe de antemano que tarda más espera tranquilo; uno al que se lo dices tarde, no vuelve.

Con el precio y el plazo ya escritos, lo que falta es decidir por dónde quieres que te encuentren.

Lo que te llevas
  • Tienes el rango de entrega o de cita calculado sobre tu semana más lenta, no sobre la más rápida
  • Sabes cuándo prometer una fecha fija (una cita en tu agenda) y cuándo un rango (un encargo o un envío)
  • Tienes la frase exacta que va junto al precio en tu web
  • Sabes que el plazo se revisa cuando cambia tu ritmo, antes de que te lo reclamen
SiguienteEl precio que enseñas antes de que pregunten