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La foto de portada no es la primera que pilles
Sales con el perfil y la portada de tu ficha elegidos a propósito —no por el orden en que las subiste— y con el criterio para no volver a equivocarte la próxima vez.
Con los servicios ya desglosados uno a uno, llegas a las fotos: las mismas que sacaste para la web te sirven aquí. Ya tienes las fotos hechas: las mismas que sacaste para la web te sirven aquí, no hace falta encargar nada nuevo. La duda no está en qué fotos hacer: está en cuáles de las que ya tienes van en los dos huecos que ve el cliente antes incluso de abrir tu ficha entera. Uno es el redondo pequeño que aparece junto a tu nombre. El otro es el grande horizontal que ocupa toda la pantalla en cuanto alguien toca la ficha.
El error más caro es no elegir: dejar que las fotos entren en el orden en que las subiste desde el móvil, sin mirar cuál va a parar a cada sitio. Google pone de portada la primera foto que subes, sea cual sea. Y de perfil se queda con lo que arrastres de una cuenta antigua, o con nada si nunca has puesto una. Son dos trabajos distintos: uno identifica, el otro vende. Si pones la misma foto en los dos sitios, o subes cualquiera porque «ya toca poner algo», estás dejando en manos del orden del carrete una decisión que vende o espanta clientes.
El redondo pequeño no enseña, identifica
El perfil aparece minúsculo: junto a tu nombre en los resultados de búsqueda, dentro del globo que marca tu negocio en el mapa, y al pie de cada reseña que respondas. A ese tamaño, una foto con detalle —el escaparate entero, el plato servido, la sala de espera— se convierte en una mancha borrosa que no dice nada. Lo que funciona ahí es una forma simple con contraste: un logo limpio sobre fondo liso, o una cara.
Si el negocio eres tú —peluquero, abogado que trabaja solo, entrenador personal, terapeuta— pon tu cara. El cliente te está buscando a ti, no a una marca, y verte de perfil le da la confianza de saber con quién va a tratar antes de escribirte. Si el negocio es un local, una tienda o un equipo de varias personas, pon el logo, no una foto del escaparate ni la cara de uno solo de los socios: el escaparate ya tiene su sitio en la ficha, y no es este hueco tan pequeño.
Y una vez elegido, no lo cambies cada mes. El perfil se repite en cada reseña que contestas y en cada búsqueda donde aparece tu negocio: si lo cambias a menudo, el cliente que ya te conoce deja de reconocerte a golpe de vista.
La portada grande es la que vende el resultado
La portada es lo primero que ve grande el cliente al tocar tu ficha, antes de leer una sola reseña o mirar el horario. Ahí decide si sigue mirando o si vuelve atrás a la siguiente ficha de la lista de resultados. No hay una segunda oportunidad para esta foto: o convence en el primer segundo, o el cliente ya está mirando a tu competencia.
Tiene que enseñar el resultado, no el proceso ni el local vacío a las nueve de la mañana. El plato ya emplatado, no la cocina a medio servicio. El corte terminado, no las tijeras sobre la mesa. Y tiene que ser apaisada, horizontal, porque si subes una vertical Google la recorta para que quepa en el hueco ancho de la portada, y ese recorte automático se lleva por delante justo lo que hacía buena la foto.
Nada de texto pegado encima —ni el nombre del negocio, ni un cartel de oferta—, y nada de gente posando incómoda mirando fijo a cámara: eso se nota, y resta. Cuanto más se parezca esa foto a lo que el cliente va a recibir de verdad al llegar, mejor le funciona como portada.
Si vas tú a casa del cliente —electricista, cerrajero, limpieza a domicilio— no tienes escaparate que enseñar de portada. Sirve igual el trabajo terminado: una instalación limpia, una habitación recién dejada, el antes y el después si cabe en una sola foto horizontal. Lo que no vende es una foto de la furgoneta aparcada o del logo repetido: eso ya está en el perfil, no hace falta duplicarlo en la portada.
Y si vendes online desde un local sin escaparate a la calle, la portada es el producto en uso, no la estantería del almacén. El cliente que abre tu ficha quiere ver qué va a tener, no dónde lo guardas.
- Se ve minúsculo: junto al nombre, en el mapa, bajo cada reseña
- Pide una forma simple: logo o cara, no una escena con detalle
- Se repite igual en todos lados, así que se elige una vez y no se toca
- Si lo cambias a menudo, el cliente que ya te conoce deja de reconocerte
- Se ve entera la primera vez que tocan tu ficha
- Pide el resultado del trabajo, con luz y sin fondo que distraiga
- Debe ser horizontal, o Google la recorta y pierde lo importante
- Se puede cambiar en cuanto tengas una foto mejor del trabajo
Cual elijo: Si ya tienes logo, va de perfil siempre. Si no lo tienes y el negocio eres tú, pon tu cara de perfil; si el negocio es un local, no pongas ahí una cara. La portada, en los dos casos, es la mejor foto de resultado que tengas hecha.
- 1Reúne las candidatas
Las mismas fotos que ya sacaste para la web. No hace falta sesión nueva. - 2Descarta las verticales
Una vertical se recorta al ponerla de portada y pierde lo importante. Solo sirven las apaisadas. - 3Descarta las que tengan texto o gente posando
Marcas de agua, carteles pegados o alguien mirando fijo a cámara restan, no suman. - 4Elige la que enseña el resultado con más luz
Entre dos parecidas, gana la que tiene menos fondo y más el trabajo terminado. - 5Súbela la primera, antes que ninguna otra
Google pone de portada la primera foto subida. Decide tú cuál es esa, no el orden del carrete.
- El redondo de perfil lleva logo, o tu cara si el negocio eres tú
- La portada lleva la mejor foto horizontal del resultado, no del proceso ni del local vacío
- Revisado el orden de subida para que la portada no la haya elegido el azar
- Ficha con las dos fotos clave puestas a propósito, lista para el siguiente paso: el código que falta para publicarla
Ponte a prueba
Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.
1. Tienes logo del negocio, pero también una foto tuya sonriendo delante del local. ¿Cuál va de perfil?
El logo. Ya lo tienes, así que va de perfil siempre; la foto tuya sirve para otro hueco de la ficha, no para el redondo pequeño.
2. Solo tienes fotos verticales del trabajo terminado, sacadas con el móvil en modo retrato. ¿Sirven para portada?
No tal cual: Google las recorta al ponerlas de portada y pierde el encuadre. Hay que volver a sacarlas en horizontal o recortarlas tú mismo antes de subirlas, para decidir qué se pierde en vez de dejarlo al recorte automático.
3. Subiste diez fotos del local hace un mes, mezcladas, y no recuerdas cuál quedó de portada. ¿Qué haces?
Entras en la ficha, miras qué foto aparece de portada ahora mismo y, si no es la mejor foto de resultado que tienes, la vuelves a subir para que pase a ser la primera y desplace a la que había.
Con la portada elegida a propósito, queda un solo paso: verificar la ficha para que deje de ser un borrador y empiece a aparecer de verdad.