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La frase que no puedes copiar de nadie
Al terminar tienes el titular de tu web escrito con tus propias palabras: qué haces y para quién, sin una sola frase de plantilla.
Abres el editor de tu web y toca escribir la frase grande, la que se lee nada más entrar. Y sale sola: "Soluciones profesionales a tu medida" o "Tu peluquería de confianza". La escribes, la relees, y algo no cuadra: esa misma frase podría estar en la web del negocio de la competencia, cambiando solo el nombre.
Ese titular no está mal escrito. Está vacío. No dice qué haces tú, ni para quién lo haces. Y esas dos cosas son las únicas que alguien necesita saber en los tres segundos que tarda en decidir si sigue leyendo o se va a otra pestaña.
Por qué la frase copiada no funciona
Prueba esto: tapa el nombre de tu negocio en el titular y pregúntate si podría firmarlo cualquier otro negocio del mismo oficio, en cualquier ciudad. Si la respuesta es sí, el titular no está haciendo su trabajo.
Una peluquería que pone "Tu peluquería de confianza en el barrio" podría ser la de al lado o la de la otra punta de la ciudad. No dice si cortan pelo de hombre, si hacen color, si abren los sábados. Un fisioterapeuta que pone "Cuidamos tu bienestar" podría estar anunciando un balneario. El lector no aprende nada sobre lo que tú haces distinto, y sin aprender nada, no tiene motivo para quedarse.
- La podría firmar cualquier negocio del sector
- No dice a quién va dirigida
- Usa palabras que ya no dicen nada: calidad, confianza, profesional
- Solo tu negocio puede escribirla tal cual
- Nombra una persona o una situación concreta
- En tres segundos, el lector sabe si es para él
Cual elijo: Elige siempre la propia. Si todavía no sabes escribirla es porque no tienes claro a quién le vendes, y ese es el trabajo real: decidir el 'para quién' antes que la frase bonita.
La fórmula: qué haces, para quién
Un titular que vende no necesita ser ingenioso. Necesita dos piezas: qué haces, dicho sin rodeos, y para quién lo haces, dicho como una situación concreta en vez de "todo el mundo".
"Corto y tiño pelo" es lo que haces. "Para quien no tiene una hora libre entre semana" es para quién. Un fisioterapeuta lo escribiría así: "Trato lesiones de rodilla" y "para corredores que no quieren dejar de entrenar". Junta las dos piezas y tienes un titular que ningún otro negocio puede copiar tal cual, porque nombra algo tuyo: tu horario, tu especialidad, tu manera de trabajar.
- 1Escribe el oficio sin adjetivos
Antes de la frase bonita, escribe en una línea qué haces, sin ningún adorno. "Reparo grifos y calderas." "Hago tartas por encargo." Si te cuesta, es la señal de que llevas tiempo escondiendo el oficio detrás de la palabra "soluciones". - 2Nombra a una persona, no a todo el mundo
Piensa en el último cliente que te alegró el día y describe su situación, no su edad ni su ciudad. "Para quien necesita el grifo arreglado antes de que lleguen visitas." "Para bodas de menos de cincuenta invitados." - 3Une las dos con el verbo más directo
Fuera "ofrecemos", "contamos con", "ponemos a tu disposición". El verbo que describe la acción real: reparo, hago, corto, enseño, cocino. - 4Léela en voz alta y tacha lo que sobra
Si al borrar una palabra la frase sigue diciendo lo mismo, esa palabra sobraba. "Calidad", "profesional" y "a tu medida" casi siempre sobran.
Si haces varias cosas a la vez
Si tu negocio ofrece cinco servicios, el titular no es el sitio para listarlos todos. Una peluquería que corta, tiñe, hace tratamientos y maquillaje de novia no puede meter las cuatro cosas en una frase sin que quede una lista de la compra.
El titular elige uno: el servicio que trae más clientes nuevos, o el que te distingue de quien tienes al lado. El resto tiene su sitio más abajo en la página, en su propia ficha. Elegir uno no es esconder los demás; es decidir cuál abre la puerta.
Ahora falta preguntarte qué compra en realidad quien lee esa frase — y casi nunca es el producto que tú crees que vendes.
- El titular de tu web está escrito con tus palabras: qué haces y para quién, sin una frase de plantilla.
- Sabes tachar los adjetivos que no dicen nada: calidad, confianza, profesional.
- Si ofreces varias cosas, sabes cuál va en el titular y cuál espera su turno más abajo.
- La próxima lección: por qué lo que compra la gente no es tu producto.