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La hora que le metes también hay que cobrarla
Con el euro por hora de cada servicio delante, sabes cuál te conviene de verdad y cuál solo te ocupa la agenda.
Hiciste una coloración esta mañana por 45€ y un corte esta tarde por 18€. Si te preguntan cuál de los dos te conviene más, dices la coloración sin pensarlo: cobra más del doble. Pero la coloración te llevó dos horas y media, entre preparar el tinte, aplicarlo, dejarlo actuar y peinar. El corte, media hora de principio a fin.
Ya sabes calcular el margen de cada servicio: el precio menos lo que cuesta hacerlo. Ese número es la mitad de la cuenta. La otra mitad es el tiempo que te ha costado sacarlo, y esa mitad casi nadie la mira. Un margen de 30€ en media hora y un margen de 30€ en tres horas no son el mismo negocio, aunque en el papel parezcan iguales.
Esto no es solo cosa de peluquería. Un entrenador personal cobra 40€ por una sesión de fuerza de una hora, y 90€ por una valoración inicial de dos horas y media. La valoración parece el mejor encargo hasta que se divide entre el tiempo: deja 36€ la hora, un poco menos que la sesión suelta.
El precio no dice nada del tiempo
El primero puedes repetirlo seis veces en una mañana. El segundo, una vez. Esa diferencia es la que decide cuál de los dos es en realidad el mejor negocio, y el precio de venta no la recoge. Para verla hace falta una cifra nueva: cuánto te queda por cada hora que metes, no por cada venta que cierras. A esa cifra la llamamos el euro por hora, y de aquí en adelante es la que manda.
Cómo sacar el euro por hora de un servicio
- 1Cronometra el tiempo real
No el que pones en la web para vender la cita: el que de verdad pasa desde que el cliente entra hasta que sale. Mide el mismo servicio tres veces y usa la media. - 2Coge el margen que ya sabes calcular
El precio menos lo que cuesta hacerlo: producto, comisión de la pasarela de pago, lo que se gasta en esa venta concreta. - 3Divide el margen entre las horas
Una coloración con 37€ de margen en dos horas y media deja 14,80€ la hora. Un corte con 16€ de margen en media hora deja 32€ la hora. - 4Usa esa cifra para decidir, no el precio
El servicio que más factura puede ser el que peor te paga la hora. A partir de aquí, ese número manda sobre el precio de catálogo.
El tiempo que no facturas también cuenta
El cronómetro no empieza cuando cobras. Empieza cuando el servicio se come tu jornada. La consulta previa, el rato que tardas en mezclar el color exacto, la limpieza del sillón después: todo eso sale de tus horas aunque no aparezca en el recibo.
Si a la coloración le sumas quince minutos de consulta y diez de recoger, ya no son dos horas y media, son casi tres. El margen sigue siendo 37€, pero repartido entre más tiempo. Ahora deja 12,90€ la hora, no 14,80€. Cuenta ese tiempo siempre. Es el que más se olvida y el que más falsea la cifra.
No hace falta un cronómetro de precisión para esto. Apunta en la agenda la hora de entrada y la hora de salida real del cliente, durante dos semanas, para los tres o cuatro servicios que más repites. Con eso basta para tener un número fiable, no una intuición.
Lo que deja cada servicio, hora a hora
El corte, el que parecía el servicio menor, es el que mejor te paga la hora. La coloración, la joya de la carta de precios, es la que peor la paga una vez cuentas el tiempo que no facturas. Eso no cierra la puerta a seguir haciendo coloraciones. Deja claro que cada hora que le dedicas rinde menos de la mitad que esa misma hora en cortes, y conviene decidir con ese dato delante, no a ciegas.
Piensa en tu agenda como una fila de huecos, no como una lista de precios. Si tienes seis huecos de mañana y puedes llenarlos con cortes o con coloraciones, seis cortes a 32€/hora dejan más que dos coloraciones a 12,90€/hora, aunque en el papel la coloración parezca el negocio grande.
El criterio, no la lista de precios
Cuando dos servicios compiten por el mismo hueco de tu agenda, no eliges el que más factura por venta. Eliges el que deja más por hora, porque la hora es lo único que no puedes fabricar de más. Solo hay una excepción: si el tinte actúa solo mientras haces una manicura al lado, esos 45 minutos no cuentan como horas ocupadas de la coloración, porque tus manos están puestas en otro servicio. Ahí el número que importa es el de las horas que de verdad tienes las manos ocupadas, no las horas que tarda en procesar el servicio caro. Fuera de ese caso, gana el que mejor paga la hora completa.
Meter la jornada entera en el servicio que peor paga la hora tiene además un coste que no sale en ningún recibo: el tiempo que dejas de tener libre para atender a más gente.
Vuelve al entrenador personal. Si mide también el tiempo que no factura —los diez minutos de mensajes para cuadrar el horario, los cinco de dejar la sala recogida—, la valoración inicial pasa de dos horas y media a casi tres, y su euro por hora baja de 36€ a poco más de 30€. La sesión suelta de una hora, en cambio, casi no lleva tiempo extra alrededor. Con esa cuenta hecha, promocionar la valoración inicial como reclamo puede seguir teniendo sentido para captar clientes nuevos, pero no porque sea el mejor negocio hora por hora: es porque abre la puerta a sesiones sueltas después. Esa es una decisión distinta, y conviene tomarla sabiendo cuál es cuál.
Guarda estas cuatro cifras en un sitio a mano: el euro por hora de tus tres o cuatro servicios más repetidos, hoy. Dentro de unas semanas, cuando cambies un precio o un tiempo de proceso, vuelve a calcularlo. El número cambia con el negocio, y decidir con el de hace seis meses es casi tan malo como no tener ninguno. Con el margen y el tiempo ya en la mano, lo que falta es ordenar toda tu lista de servicios de la que más deja a la que menos, y eso es lo siguiente.
- Tienes el tiempo real de cada servicio, cronometrado y con el tiempo que no facturas incluido
- Tienes el margen de cada uno dividido entre esas horas: el euro por hora real
- Sabes que ese número, no el precio de venta, es el que decide qué servicio empujar esta temporada
- Sabes en qué caso el precio manda sobre la hora: cuando el servicio caro te deja atender a otro cliente mientras procesa solo
Ponte a prueba
Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.
1. Un tratamiento capilar cobra 25€ y te lleva 50 minutos con 18€ de margen. Un corte cobra 18€ y te lleva media hora con 16€ de margen. Solo puedes ofrecer uno más esta tarde: ¿cuál?
El corte: deja 32€ la hora frente a los 21,60€ del tratamiento. Factura menos por venta, pero paga mejor la hora, que es el recurso que se te acaba.
2. Una clienta pide coloración y, mientras el tinte actúa, tienes el sillón libre 40 minutos. ¿Cuentas esos 40 minutos como tiempo ocupado en el euro por hora de la coloración?
No, si en esos 40 minutos atiendes a otra persona: entonces solo cuentan como coloración los minutos en que tus manos están puestas en ella, y el resto se lo apuntas al servicio que hiciste al lado.
3. Llevas dos meses sin apuntar el tiempo de recogida y consulta de ningún servicio. ¿Cambia eso la decisión de qué servicio empujar esta temporada?
Sí, y puede cambiarla del todo: si ese tiempo no facturado es mayor en el servicio caro, su euro por hora real es más bajo de lo que crees, y puedes estar promocionando justo el que peor te paga.
Ya tienes el euro por hora real de tus servicios sueltos. Lo que sigue es meterlos todos en una sola tabla, ordenada de arriba abajo por lo que de verdad te dejan, para ver de golpe a quién le sobra recorrido y a quién no.