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La misma web, dos puertas: subdominio para el local nuevo o carpeta en la que ya tienes
Decidido en qué dirección vive el local nuevo dentro de tu web: carpeta si sigue siendo tu negocio, subdominio solo si de hecho es otro.
Con el nombre del local nuevo ya resuelto, toca decidir dónde vive dentro de tu web. Tu peluquería factura desde oscarpeluqueria.com y ahora abres en Malasaña. Alguien te dice que el local nuevo necesita su propia web. Otro te dice que basta con añadir una página a la que ya tienes. Los dos hablan de lo mismo con nombres distintos, y la respuesta que des hoy es cara de deshacer dentro de un año.
Ya sabes qué ficha de Google le toca al local nuevo y qué nombre llevar para que no choque con el de Centro. Lo que falta es dónde vive la página que esa ficha va a enlazar: en malasana.oscarpeluqueria.com, un subdominio, o en oscarpeluqueria.com/malasana, una carpeta dentro de la web que ya tienes. No es una pregunta de gusto. Es una pregunta de si el local nuevo hereda diez años de historial delante de Google o empieza de cero.
Carpeta y subdominio no son el mismo escalón
Una carpeta es una página más dentro de la misma casa: mismo dominio, mismo hosting, mismo historial delante de Google. oscarpeluqueria.com lleva años existiendo, y esa confianza se reparte con la carpeta nueva desde el día que la publicas.
Un subdominio es una puerta distinta con la misma fachada. Para Google funciona, muchas veces, como un sitio aparte. No arranca de cero absoluto, porque comparte el nombre, pero tampoco hereda lo que tu dominio principal ha ganado en años de visitas y enlaces. Tarda más en aparecer arriba, y la diferencia se mide en semanas.
Una carpeta nueva puede aparecer en los resultados de búsqueda del barrio en dos o tres semanas, porque Google ya confía en el dominio que la aloja. Un subdominio nuevo compite casi como si fuera un negocio recién nacido, aunque tú lleves diez años cortando pelo: dos o tres meses no es raro antes de que empiece a moverse.
Y no es solo el buscador. Con un subdominio tienes que decidir si el correo de contacto es distinto, si el certificado de seguridad se renueva solo o hay que vigilarlo aparte, si el análisis de visitas cuenta las dos direcciones juntas o hay que sumarlas a mano. Ninguna de esas preguntas existe con una carpeta, porque sigue siendo la misma web de siempre con una página más.
Lo que ya tienes tira para la carpeta
Llevas años con gente enlazando tu web desde el blog del barrio, desde el directorio de comercios, desde la reseña que te dejó un cliente hace tres años. Todos esos enlaces apuntan a oscarpeluqueria.com. Si el local nuevo vive en una carpeta de esa misma web, esos enlaces también ayudan a posicionar Malasaña. Si vive en un subdominio, no ayudan en nada: es una dirección distinta a ojos de Google.
Lo mismo pasa con las reseñas que ya acumulaste y con la gente que busca tu nombre en el buscador. Todo ese peso vive en tu dominio. Sacar el local nuevo a un subdominio es abrir una cuenta bancaria nueva pudiendo seguir ingresando en la que ya tenías dinero.
Esto pesa más cuanto más años lleve tu web recibiendo visitas. Con dos o tres años de historial, la diferencia entre heredar ese peso o arrancar en una dirección que Google no ha visto nunca se nota en el número de semanas que tardas en aparecer arriba. Y pesa también en el día a día: una carpeta se actualiza desde el mismo panel que ya usas, con el mismo acceso y la misma factura de hosting. Un subdominio, según cómo lo montes, puede pedirte otra instalación y otro certificado de seguridad que vigilar tú solo, o que le pidas a quien te lleva la web.
- Hereda la confianza que Google ya tiene en tu dominio
- Un solo panel, un solo acceso, una sola factura de hosting
- Los enlaces y las reseñas que ya tienes ayudan al local nuevo desde el primer día
- Puede aparecer en los resultados del barrio en dos o tres semanas
- Google puede tratarlo como un sitio distinto y empezar casi de cero
- Puede pedir otra instalación y otro certificado de seguridad que mantener
- Compite en el buscador como un negocio recién nacido durante meses
Cual elijo: Elige carpeta casi siempre: es tu mismo negocio con otra dirección y hereda lo que ya construiste. Reserva el subdominio para cuando el local nuevo tenga dueño, caja o equipo distintos de los tuyos.
La excepción que sí pide subdominio
Si el local de Malasaña lo va a llevar tu socio, con su propio equipo, su propia caja y su propio WhatsApp de reservas, no es una sucursal. Es otro negocio que comparte nombre y logo contigo. Ahí el subdominio tiene sentido, porque el día que se separe de verdad —cambia de dueño, se vende, cierra la sociedad— no hay que tocar ni una línea de tu web.
Pero si tú cobras en los dos locales, tú contratas al personal de los dos y tú decides el horario de los dos, son el mismo negocio con dos puertas. No hay dos empresas que separar el día de mañana. Va en carpeta. Y esto vale igual si son tres locales o cuatro: mientras el dinero entre en la misma cuenta y el horario lo decidas tú, todos van de carpeta en carpeta dentro del mismo dominio.
Distinto es si algún día montas una franquicia real, con alguien que paga por usar tu marca en otra ciudad y factura por su cuenta. Ese local ya no es tuyo aunque lleve tu nombre en el rótulo, y ahí sí conviene que viva en su propio subdominio o incluso en un dominio propio: el día que esa franquicia se acabe, tu web principal no se entera.
Con la carpeta decidida, el menú de tu web ya tiene sitio para las dos direcciones y la ficha de Google del local nuevo puede enlazar directamente a ella, sin esperar a montar nada aparte. Lo que queda pendiente es que esa carpeta no sea la página de Centro con el nombre del barrio cambiado.
- Decidido dónde vive la página del local nuevo: carpeta si sigue siendo tu negocio, subdominio solo si de hecho es otro
- El menú de la web ya tiene sitio para las dos direcciones, una por cada local
- La ficha de Google del local nuevo puede enlazar directamente a esa carpeta, sin esperar a montar una web aparte
Ponte a prueba
Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.
1. Llevas seis años con la web de tu peluquería y abres un segundo local en el mismo barrio, con tu mismo dinero y tu mismo equipo. ¿Carpeta o subdominio, y por qué?
Carpeta: sigue siendo tu negocio, y hereda el historial de enlaces, reseñas y confianza que tu dominio ya tiene delante de Google.
2. Tu hermano quiere abrir un local con tu marca pero llevándolo él solo, con su caja y su WhatsApp de reservas propios. ¿Qué eliges?
Subdominio: es otro negocio aunque comparta nombre y logo, y así el día que se separe de verdad no hay que tocar tu web principal.
3. Montaste el local nuevo en un subdominio hace tres meses porque sonaba más profesional, y no aparece en el buscador del barrio. ¿Qué haces?
Moverlo a una carpeta del dominio principal: obliga a avisar a Google del cambio y esperar semanas, pero es mejor que seguir sin heredar el historial del dominio.
Ya sabes si esa ficha vive en subdominio o en carpeta. Lo que falta es qué dice la página a la que lleva, y no puede ser la misma que la del primer local con la calle cambiada.