Academia › Construir › Describir tu negocio
La vara con la que mides si la web está bien
Al terminar tienes una lista corta y cerrada con la que juzgas la primera versión de tu web, y sabes separar un fallo real de un gusto tuyo.
Te llega la primera versión de tu web y la miras. Algo te chirría, pero no sabes si es porque falta algo o porque tú la habrías hecho de otro color. Si no tienes claro cuál es cuál, acabas pidiendo cambios sobre lo que no importa y dejando pasar lo que sí importa.
Eso pasa porque hasta ahora has ido decidiendo piezas sueltas: dónde termina lo que vendes, el nombre, el precio que se ve antes de que pregunten, la fecha que puedes prometer, el canal por el que quieres que te busquen. Cada una fue una respuesta cerrada. Júntalas y tienes la vara con la que mides: si la web cumple las cinco, funciona, aunque no te enamore a primera vista. Si falta una, no funciona, aunque el color te guste.
Las cinco piezas, ahora en forma de lista
No es una lista nueva. Es la misma que has ido cerrando, puesta en orden de revisión. Antes de fijarte en nada más, repasas esto cinco veces, sin excepción.
- 1Dice a qué te dedicas, y no más
El texto de arriba nombra lo que vendes tal como lo dejaste cerrado, sin colar un servicio que no ofreces todavía. - 2El nombre es el que decidiste
El que aparece arriba y en el dominio es el que fijaste, no una variante ni una abreviatura que alguien creyó más corta. - 3El precio está donde dijiste que iba
Se ve antes de que nadie pregunte, en la sección donde tú marcaste que tenía que estar, no escondido dos pantallas más abajo. - 4La fecha que se muestra es la que puedes cumplir
Si prometiste una entrega o un plazo, es el real, no uno genérico tipo "en breve" que luego tienes que desmentir por WhatsApp. - 5El botón manda al canal que elegiste
Si dijiste que querías que te escribieran por WhatsApp, el botón abre WhatsApp, no un formulario que nadie rellena.
Si las cinco están, la web cumple el encargo. Todo lo que veas después de ese repaso —el color, la foto, el orden de las secciones, la tipografía— es otra categoría. No es que no importe: es que se corrige en un segundo pase, sin rehacer nada, y sin frenar la entrega por ello.
- Falta una de las cinco: el precio no se ve, o el botón manda a un formulario en vez de al canal que pediste
- El texto promete algo que se quedó fuera de lo que vendes
- El nombre o la fecha que aparecen no son los que fijaste
- El color no es el que imaginabas
- La foto no es la que tú habrías puesto
- El orden de las secciones te parece raro, aunque todo lo demás esté
Cual elijo: Si falta una pieza de la lista, lo devuelves ya, señalando esa pieza por su nombre. Si todo está y solo no te convence el aspecto, lo apuntas para el segundo pase: no paralizas la primera entrega por un gusto.
Fíjate en qué no dice ese mensaje: no dice "cambia el diseño" ni "hazlo más profesional". Nombra la pieza de la lista que falta y dónde tiene que ir. Eso se corrige en minutos porque no hay que adivinar nada.
Con esta vara ya no dependes de si la primera versión te gusta a la primera. Dependes de si cumple lo que ya decidiste, que es algo que puedes comprobar en un minuto, punto por punto. Lo que quede fuera de esos cinco puntos, lo afinas después, con calma, sin que eso retrase que tu web esté publicada y cobrando. La última lección junta las cinco piezas en un solo encargo, en el orden en que se ejecuta sin preguntas.
- Tienes la lista de cinco comprobaciones para juzgar la primera versión: qué vendes, el nombre, el precio, la fecha, el canal
- Sabes separar un fallo real (falta una pieza) de un gusto tuyo (color, foto, orden)
- Sabes cómo se escribe un cambio para que se corrija en un pase y no a ciegas