Academia › Publicar › Que te encuentren en Google
Lo que delata que trabajas en el salón, aunque la ficha diga otra cosa
Un repaso final del nombre, la descripción, el teléfono buscado y el horario, para que ningún dato suelto por internet contradiga la ficha ya configurada.
Ya hiciste todo lo que tocaba: activaste la casilla de área de servicio, elegiste una categoría que no te obliga a enseñar la puerta, marcaste los pueblos que cubres de verdad y esperaste la postal. La ficha está publicada. Y aun así, a las tres semanas te llega un aviso: "hemos detectado que esta ficha no cumple nuestras políticas de empresa". ¿Qué se te pasó?
Casi nunca es un fallo de configuración. Es una contradicción: algo, en algún sitio, sigue diciendo que trabajas desde una tienda o desde tu casa, y ese algo pesa más que la casilla que marcaste dentro de la ficha.
Quién revisa tu ficha, y cuándo
La mayoría de suspensiones no las dispara un robot que audita fichas al azar. Las dispara un reporte: un competidor que pulsa "sugerir una edición" y marca que esa empresa no existe en esa dirección, o el propio sistema de Google cuando cruza tu ficha con otra fuente y encuentra un dato que no cuadra.
Eso cambia lo que tienes que vigilar. No basta con que la ficha, vista sola, parezca correcta. Tiene que aguantar la comparación con todo lo demás que hay de tu negocio en internet: tu web, tu Facebook, un directorio viejo, una factura que alguien colgó hace tres años.
La coherencia pesa más que la casilla
Google no lee tu ficha aislada. La compara con lo que ya sabía de ti. Si tu teléfono aparece en dos sitios con dos direcciones distintas, y una de las dos es residencial, ese dato antiguo pesa tanto como el que acabas de rellenar, a veces más, porque lleva más tiempo indexado.
Piensa en un electricista que monta su ficha siguiendo cada paso de este curso: área de servicio activada, categoría correcta, tres pueblos bien elegidos, postal recibida. Pero su número de teléfono lleva ocho años en un foro de bricolaje, junto a una dirección particular en un bloque de pisos. Ese dato no lo escribió él en la ficha nueva. Lo escribió alguien más, hace tiempo, en otro sitio. Y sigue ahí.
- Que vivas en un barrio residencial: eso no lo ve nadie.
- Que uses tu propio nombre y apellido como nombre del negocio.
- Que en las fotos salga tu coche aparcado en tu propia calle.
- El nombre del negocio lleva una calle o un número, como "Fontanería Calle Olmo 14".
- La descripción invita a "visitarnos" o "pasar por la tienda".
- Un directorio antiguo, Facebook o una factura vieja muestran tu dirección de casa con el mismo teléfono que usas en la ficha nueva.
Cual elijo: Repasa lo segundo antes de publicar, palabra por palabra; lo primero no lo toques, no cambia nada aunque parezca lo más visible.
El texto de la descripción es el sitio más fácil de meter la pata sin darte cuenta, porque se escribe rápido y se copia de otra ficha. Una frase como "ven a visitarnos" contradice de raíz la casilla de área de servicio: le está diciendo a Google dos cosas distintas sobre el mismo negocio.
- 1El nombre
Que no lleve calle, número, ni la palabra "tienda" si no la tienes. - 2La descripción
Que hable de ir a casa del cliente, nunca de "visitarnos" ni "nuestro local". - 3Tu teléfono, buscado
Escríbelo en un buscador; si sale con tu dirección de casa en otro sitio, arréglalo antes de publicar la ficha. - 4Las reseñas que ya tengas
Si alguna dice "fui a su casa" en vez de "vino a la mía", respóndela aclarando la zona que cubres, sin borrarla. - 5El horario
Pon el real, no uno de tienda abierta todos los días de 9 a 21; un horario tan perfecto también llama la atención.
- La ficha ya no depende solo de lo que marcaste dentro de ella, depende de que el resto de internet cuente la misma historia.
- El nombre, la descripción, el teléfono buscado y el horario quedan revisados antes de publicar.
- Un dato viejo con tu dirección de casa queda corregido o cerrado antes de que Google lo cruce con la ficha nueva.
- El curso llega aquí: la ficha está lista para publicarse sin miedo a que la oculten o la rechacen.