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El verbo que decide si te escriben o se van
Que cada botón de tu web lleve el verbo que corresponde a si el cliente ya puede cerrar o todavía necesita preguntar.
Por Yodai · Publicado el 6 de septiembre de 2026 · Actualizado el 12 de octubre de 2026
Tienes la ficha de tu servicio escrita: lo que resuelve, para quién es, cuánto cuesta. Debajo hay un botón. Dice Contacta. Y ahí se para todo, porque quien lo lee no sabe si al pulsar va a escribir un mensaje, va a pagar, va a reservar una hora o va a rellenar un formulario que igual nadie contesta.
Ese botón es la última frase de tu web y la más importante de todas. Si no dice qué pasa después, gente que ya había decidido comprar se va sin hacerlo, solo porque el paso siguiente no quedaba claro.
El verbo dice el paso, no la intención
Contacta es un verbo sin destino. Sirve igual para pedir precio, para quejarse o para pedir hora, y por eso no compromete a nadie a pulsar. Un verbo que funciona dice exactamente lo que ocurre al segundo siguiente: «Reserva tu hora», «Añade a la cesta», «Pide tu presupuesto».
La forma de encontrarlo es sencilla: completa la frase «al pulsar, el cliente...» y usa esa misma palabra en el botón. Si la frase sigue con «recibe una hora», el botón dice «Reserva». Si sigue con «nos cuenta su caso», el botón dice «Cuéntame».
- El cliente ya sabe lo que quiere, solo falta el paso final
- Funciona cuando el precio y el hueco libre ya están en la página
- Ejemplos: Reserva tu hora, Compra ahora, Apunta tu plaza
- El cliente necesita hablar antes de decidir, porque el precio varía con el caso
- Funciona cuando no hay una tarifa fija que enseñar de entrada
- Ejemplos: Pide tu presupuesto, Cuéntame tu caso, Escríbeme por WhatsApp
Cuál elijo: Si en tu página ya están el precio y el hueco libre, usa el verbo que cierra: cada paso de más es una ocasión de que se lo piensen. Si el precio depende del caso, usa el verbo que abre; pedirles que compren antes de hablar contigo los espanta.
El tono acompaña al verbo. No es lo mismo «Reserva tu hora» que «Resérvala ya, quedan pocas»: la primera es una instrucción neutra, la segunda añade prisa. La prisa funciona cuando es cierta (de verdad quedan pocos huecos esta semana) y se nota falsa, y por tanto resta confianza, en cuanto la pones siempre. Y si no es cierta, además es engañosa: la ley de competencia desleal no permite mentir sobre la disponibilidad ni decir que algo solo estará disponible muy poco tiempo cuando no es verdad.
Para un servicio que se paga por adelantado, pesa más el tono seguro que la prisa: «Reserva y paga en un minuto» dice que el proceso es corto, no que falte tiempo para decidir.
No hace falta un botón distinto para cada producto: basta con decidir, para cada tipo de venta de tu web, si el cliente ya está listo para cerrar o todavía necesita hablar contigo antes. Ese criterio, y no el gusto por una palabra u otra, elige el verbo.
Titular, fichas y botones ya están escritos. Antes de publicarlos queda una prueba que no se hace con los ojos: leerlos en voz alta.
- Cada botón lleva, en su verbo, el paso exacto que viene después de pulsarlo
- Si el precio y el hueco ya están en la página, el verbo cierra: reserva, compra, apunta
- Si el precio depende del caso, el verbo abre: pide presupuesto, cuéntame, escríbeme
- Un mismo botón genérico para toda la web ya no sirve para ninguno de los dos casos
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