Lo que está a medias se queda contigo hasta que el tramo esté cobrado entero
Sabe qué entregar y qué retener cuando un cliente deja de pagar a mitad de tramo, y tiene el mensaje y el plazo listos para ese día.
Marcar la obra como parada resuelve el impago en el borde de un tramo; no resuelve qué haces cuando el silencio llega a mitad de tramo, con trabajo a medias. Son las tres semanas de un tramo de cuatro. El cliente pagó lo que abría este tramo, tú llevas doce días de trabajo metidos y de repente deja de contestar los correos. La página está a medio maquetar, el catálogo a medio cargar, el bot de WhatsApp a medio configurar. ¿Le mandas lo que hay para que vea que no le has dejado tirado, o lo dejas donde está hasta que aparezca el resto del dinero?
Es la pregunta que nadie se hace hasta que le pasa, y para entonces ya ha contestado mal una vez.
Lo que se entrega es lo que se ha cobrado entero
Ya sabes que si un tramo no se cobra, el proyecto no pasa al siguiente: eso lo fijaste antes de empezar. Lo que falta por decidir es qué pasa con el tramo que se ha quedado a medias, el que ya se ha empezado a cobrar pero no se ha terminado de pagar.
La regla es sencilla y conviene decirla así, sin matices: se entrega lo que corresponde a un tramo cobrado entero y cerrado en su hito. El avance de un tramo que no ha llegado a esos dos puntos —pagado del todo, hito cumplido— se queda contigo. Da igual que falte un veinte por ciento del dinero o un noventa. Da igual que a ti te parezca que está casi terminado y que cuatro días más lo cerrarían. Si no está cobrado entero, no sale de donde está.
Esto no castiga al cliente: mantiene en pie el calendario de pagos que firmasteis. Si el avance se puede tener sin terminar de pagarlo, el último pago de ese tramo deja de tener motivo, y con él se cae todo el orden que construiste en los tramos anteriores.
Enseñar no es entregar
El cliente que deja de pagar casi siempre pide lo mismo antes de desaparecer del todo: "mándame lo que tengas para verlo". Es razonable que quiera verlo. Lo que no es razonable es que ver y tener sean la misma cosa.
Enseñar es una captura de pantalla, un vídeo de treinta segundos grabado con el móvil, un enlace a una versión bloqueada donde se puede mirar pero no copiar el código ni bajar los archivos. Entregar es el archivo fuente, las claves de acceso al panel, el dominio apuntando ya a esa página. La diferencia está en si el cliente, con lo que le mandas, podría terminar el trabajo por su cuenta o pasárselo a otro que lo cierre más barato. Si puede, has entregado. Si solo puede mirar, has enseñado.
Si no vuelve, ¿qué haces con lo que ya cobraste?
Pasan las semanas y el cliente no contesta. Aquí hay dos preguntas distintas y conviene no mezclarlas: qué haces con el dinero que ya has cobrado de ese tramo, y qué haces con el proyecto.
El dinero cobrado por un tramo que ya empezaste a trabajar no se devuelve. Has puesto horas, y esas horas no las recupera nadie devolviendo un ingreso. Distinto es si el cliente pagó un adelanto y tú no habías tocado nada todavía: ahí sí cabe devolverlo, porque no hay trabajo que compensar. La línea la marca si habías empezado a trabajar el tramo, no si el cliente está contento con el resultado ni cuánto lleváis de relación.
Con el proyecto, pon una fecha. Si a los quince días de tu mensaje no ha llegado el pago pendiente ni una respuesta, el tramo se cierra sin terminar y facturas el trabajo puesto hasta ese punto, no el tramo entero. Lo que entregas en ese cierre es lo último cobrado y cerrado —el tramo anterior, si llegó a cerrarse—, nunca el que se quedó a medias.
- 1Para el trabajo en ese punto
No sigas avanzando sin cobro: cada hora de más es una hora que no vas a recuperar. - 2Avisa por escrito, con fecha
Manda un mensaje como el del ejemplo anterior, con un plazo concreto, por ejemplo quince días. - 3Guarda el avance, no lo entregues
Ni archivos, ni accesos al panel, ni el dominio apuntando a esa versión. - 4Si llega el pago, retomas desde donde lo dejaste
Sin recargo por la pausa y sin volver a empezar: el trabajo guardado sigue siendo el mismo trabajo. - 5Si no llega en el plazo, cierras y facturas lo puesto hasta ahí
El tramo sin terminar no se factura entero: se factura el trabajo real hecho hasta la fecha de corte.
- Solo entregas un tramo cobrado entero y con su hito cumplido
- Lo que está a medias se enseña, no se entrega: capturas o vista bloqueada, nunca archivos ni accesos
- El dinero de un tramo ya empezado no se devuelve; el adelanto sin tocar, sí
- Tienes el mensaje y el plazo listos para el día que un cliente deje de pagar a mitad de camino
Ponte a prueba
Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.
1. Un cliente paga lo que abre un tramo de dos pagos, tú avanzas el sesenta por ciento del trabajo y deja de responder. A los diez días te escribe pidiendo el enlace para enseñárselo a su socio.
Le mandas capturas o un enlace a una vista bloqueada, no el enlace real ni el acceso al panel. Enseñárselo al socio es una razón legítima para verlo, no para tenerlo; el tramo no está cobrado entero.
2. Ha pasado un mes desde tu mensaje con el plazo de quince días y el cliente no ha vuelto. El tramo anterior lo tenías cobrado entero y cerrado; este segundo tramo lo empezaste a medias, cobrado solo en parte.
Al cerrar el proyecto entregas lo que corresponde al tramo anterior, que está cobrado entero y cerrado en su hito. El segundo tramo, aunque lleves horas metidas, se queda contigo porque no llegó a cobrarse ni a cerrarse.
3. El cliente vuelve a los dos meses, paga el resto del tramo que se había quedado a medias y quiere que retomes donde lo dejaste.
Retomas por el precio ya acordado del tramo, sin recargo por la pausa: la paró él, no tú, y el trabajo guardado sigue siendo el mismo trabajo. Solo se cobra aparte si algo externo cambió de verdad —precios, stock, un diseño que ya no aplica— y hay que rehacerlo.