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Lo que más vendes no es lo que más te deja
Al terminar tienes, por primera vez, cuánto ha entrado este mes por cada servicio que ofreces, no solo cuántas veces se ha vendido.
Miras la agenda del mes y ves que un servicio se repite cuarenta o cincuenta veces. El resto aparece unas pocas veces sueltas. La lectura automática es que ese es tu servicio estrella, el que sostiene el negocio. Puede que no sea así.
Vender mucho y ganar mucho con lo que vendes son dos cosas distintas. Casi ningún negocio de servicios las separa. Te fijas en la casilla de "veces vendido" porque es la que salta a la vista: la agenda llena, la lista de clientes que espera turno, el boca a boca del barrio. La casilla que de verdad importa, cuánto dinero entra por cada servicio, casi nunca se mira aparte.
Esta lección es para eso. Para que dejes de sumar visitas y empieces a sumar euros, servicio por servicio. Al terminar tendrás la facturación real de cada uno de los que ofreces, no solo el número de veces que se ha vendido este mes.
Cuenta lo que entra, no las veces que entra alguien
Imagina una peluquería con cuatro servicios fijos: corte de pelo a 15 euros, coloración a 60, manicura a 18 y alisado a 130. En un mes normal el corte se vende sesenta veces, la manicura treinta y cinco, la coloración dieciocho y el alisado cinco.
Tiene su lógica. El corte no necesita cita con margen de tiempo. La manicura se añade sin pensarlo cuando el cliente ya está sentado. La coloración exige elegir tono y encajar una hora larga en el hueco justo. El alisado, directamente, asusta por el precio.
Si le preguntas a la dueña cuál es su servicio principal, dirá el corte de pelo sin dudarlo un segundo. Es el que llena la agenda, el que ve entrar y salir todo el día, el que asocia con "hoy hay trabajo". Pero llenar la agenda y llenar la caja no es lo mismo, y la diferencia se ve en cuanto se hace la cuenta.
Esto vale igual si tienes cuatro servicios o si tienes catorce. Cuantos más ofreces, más falla la intuición sobre cuál es el que más vendes, porque ya no te cabe la agenda entera en la cabeza de un vistazo.
El servicio que "más se vende" es en realidad el segundo en la lista de lo que deja dinero. Mirando solo la agenda, nunca lo habrías visto. El alisado, que apenas se agenda cinco veces al mes, deja casi lo mismo que la manicura, que se vende siete veces más.
Lo mismo le pasa a un entrenador personal. Sus ochenta clases grupales del mes, a 8 euros cada una, suman 640 euros. Sus veinte sesiones individuales, a 45 euros, suman 900. Vende cuatro veces más clases grupales y aun así las individuales dejan más dinero.
Y si en vez de citas vendes productos, la cuenta es idéntica. Una tienda de velas puede vender cien unidades del modelo pequeño a 6 euros y quince del modelo grande a 38. El pequeño gana en unidades, el grande puede ganar en caja. No importa si el dato sale de la pantalla de Reservas o de la de Pedidos de tu panel: la operación es siempre multiplicar veces vendido por precio.
¿Y si el barato es el que trae clientes al caro?
Es la objeción más común, y a veces es verdad: un corte de pelo barato puede ser la puerta por la que alguien conoce tu peluquería y, meses después, se anima con la coloración. Un servicio puede sostener a otro sin ser el que más factura por sí solo.
Pero eso no cambia lo que toca hacer esta semana. Primero necesitas el número de cada servicio, tal cual, sin mezclarlo con la historia que te cuentas sobre para qué sirve cada uno. Si mezclas la cuenta con la teoría de "este me trae clientes para el otro" antes de tener los números delante, la excusa siempre va a favor del servicio que ya vendes más, porque es el que mejor conoces.
Apunta primero la cifra. Si un servicio de verdad sostiene a otro, se verá con más orden dentro de un par de lecciones, cuando compares no solo lo que factura cada uno sino lo que te deja limpio.
Por qué la agenda llena te engaña
La agenda llena da una sensación de negocio sano. Cada hueco ocupado parece una pequeña victoria. Pero un hueco de quince euros y un hueco de sesenta euros ocupan el mismo espacio en el calendario y no valen lo mismo en la cuenta del banco.
El servicio barato es también el más fácil de vender: cuesta menos, se decide sin pensar, se agenda por impulso. Eso lo convierte en el más visible, no en el más rentable.
El servicio caro se vende menos veces porque cuesta más decidirlo. Y precisamente por eso recibe menos atención: se promociona menos, se ofrece menos, se le reserva menos hueco en la agenda de la semana.
Cada servicio ocupa un hueco de agenda, y la agenda tiene un límite de horas, no de dinero. Si llenas esas horas con lo barato porque es lo que más se pide, terminas el mes con la sensación de haber trabajado mucho y la caja corta.
Lo fácil de vender es lo más visible, no lo más rentable
Escríbelo esta semana, no lo calcules de memoria
No hace falta ningún programa ni ninguna hoja de cálculo complicada. Basta con una lista de cuatro columnas: el servicio, las veces que se ha vendido este mes, el precio, y el total de multiplicar las dos anteriores.
Hazlo con los datos del mes que acaba de cerrar, no con una estimación de cabeza. Si tienes tus citas o tus pedidos en el panel de Yodai, la pantalla de Reservas ya te enseña, servicio por servicio, cuántas veces se ha cobrado cada uno este mes; solo falta sumarlas.
Si no llevas ningún registro de ventas por servicio, este es el motivo para empezar a llevarlo desde hoy. Sin ese dato esta cuenta no se puede hacer, y todo lo que viene en las próximas lecciones depende de tenerla bien hecha.
La tabla de la peluquería de antes es exactamente el formato que necesitas rellenar con tus propios servicios y tus propios números. Cuatro columnas, un mes cerrado, nada más.
- Tienes la facturación mensual de cada servicio, no solo las veces que se vende
- Sabes que el servicio más agendado y el que más deja no tienen por qué ser el mismo
- Has apuntado la cifra sin mezclarla todavía con la excusa de "este me trae clientes para otro"
- La próxima lección resta de esa cifra lo que cuesta hacer cada servicio
Ponte a prueba
Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.
1. Un fisioterapeuta hace treinta sesiones sueltas al mes a 35 euros y cuatro bonos de diez sesiones a 280 euros cada uno. ¿Cuál factura más y qué hace primero, antes de decidir nada?
El bono factura más: 4 x 280 son 1.120 euros frente a 30 x 35, que son 1.050 de las sueltas. Antes de decidir si empujar el bono, lo primero es apuntar ambas cifras en la lista mensual dos o tres meses seguidos, porque con solo cuatro ventas al mes un mes flojo puede cambiar la conclusión.
2. Una asesora ofrece consultoría puntual a 90 euros y seguimiento mensual a 200. Este mes ha hecho doce consultorías y tres seguimientos. ¿Qué apunta en su lista y qué no puede concluir todavía?
Apunta: consultoría 12 x 90, que son 1.080 euros, y seguimiento 3 x 200, que son 600. Todavía no puede concluir cuál le conviene más, porque esta lección solo suma lo que entra; falta restar lo que le cuesta en tiempo hacer cada uno, y eso lo decide la siguiente lección.
3. Un taller de reparaciones cobra un único precio para todo, 40 euros la hora, sin servicios distintos. ¿Le sirve esta lección tal cual?
No de la misma forma: si todo se cobra igual, no hay nada que comparar entre servicios. Le sirve en cuanto distinga tipos de trabajo, por ejemplo revisión rápida frente a reparación larga, y empiece a apuntar cuántas horas factura de cada tipo, no solo el total de horas trabajadas.
Ahora sabes cuánto entra por cada servicio. Pero ese número todavía no es tuyo: hay que restarle lo que gastas en hacerlo. Eso es lo próximo — vaciar el precio de cada servicio hasta ver qué te queda limpio de verdad.