Academia › Publicar › Que te encuentren en Google
Lo que traduces tal cual y lo que reescribes porque aquí no se busca así
Sabe qué texto de su web en inglés tiene que escribirse desde la búsqueda real y cuál basta con traducir bien.
Ya tienes la web en inglés colgada: carpeta, subdominio o dominio, y la etiqueta que le dice a Google que no es una copia de la española. Toca escribirla. Y ahí te frena una pregunta que parece tonta pero no lo es: ¿coges cada frase en español y la pasas al inglés, o cambias algo por el camino?
Si contestas "la traduzco tal cual", tendrás una web en inglés perfecta gramaticalmente y vacía de visitas. Traducir una frase no es lo mismo que escribir la frase que alguien busca de verdad en Google cuando habla inglés.
Cómo busca de verdad quien no habla español
Tu servicio se llama "peluquería canina a domicilio". Traducido tal cual: "canine hairdressing home service". Está bien escrito. Nadie lo busca.
Quien tiene un perro y vive en Manchester escribe en Google "mobile dog groomer" o "dog groomer near me". No traduce tu frase: usa la suya, la que lleva usando toda la vida para pedir lo mismo.
Para encontrarla no hace falta pagar nada. Cambias el idioma del navegador a inglés, pones el país en Reino Unido o Estados Unidos según a quién le hables, y escribes el principio de tu frase en la caja de búsqueda. El autocompletado te da la frase real. Si bajas al final de los resultados, la caja "la gente también busca" te da dos o tres más.
Qué traduces tal cual y qué reescribes
La regla no depende de si la frase es larga o corta, ni de si suena bien. Depende de dónde vive esa frase.
Si es lo que Google le enseña a alguien antes de entrar en tu web —el título de la pestaña, la descripción de dos líneas bajo el título, el titular grande de la página—, esa frase tiene que ser la que esa persona busca. Ahí reescribes, partiendo del inglés, no del español.
Si la frase vive dentro de la página, después del clic, nadie la ha buscado: la lee alguien que ya decidió entrar. Ahí puedes seguir el texto español más de cerca, aunque siga sonando a inglés escrito por una persona y no a una traducción.
Fíjate en que las tres primeras filas son justo lo que ves en una búsqueda de Google antes de entrar en ninguna web: título, descripción y titular. Las otras tres son texto que solo lee quien ya hizo clic. Esa frontera es la que separa reescribir de traducir.
El resto de la web —los párrafos que explican el servicio, el pie con la dirección, el aviso legal— no necesita este trabajo. Ahí traduces con calma, cuidando que suene a inglés natural, y sigues. Con el título, la descripción y el titular escritos desde la búsqueda real, tu web ya compite con lo mismo que cualquier negocio inglés de su zona por ese cliente.
Queda por ver si ese cliente, cuando entra, se queda: el precio en libras y una reseña en inglés pesan ahí más de lo que parece.
- El título de la pestaña y la meta descripción en inglés están escritos desde la frase que busca un cliente inglés, no traducidos del español.
- El titular grande (H1) y el nombre del servicio repiten esa misma frase de búsqueda.
- El resto del texto —cuerpo, horario, aviso legal— está traducido con naturalidad, sin necesidad de repetir ninguna frase de búsqueda.
- Sabes dónde mirar para encontrar cómo busca de verdad quien no habla español: el autocompletado de Google en ese idioma y país.
Ponte a prueba
Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.
1. Tu página en español se titula 'Reserva tu mesa' y así la llamaste también en el H1. Para la versión en inglés, ¿pones 'Reserve your Table', que es la traducción exacta, o 'Book a Table'?
Pones 'Book a Table' en el título y en el H1, porque es la frase que teclea en Google quien quiere reservar mesa en inglés; 'reserve' se entiende pero casi nadie lo busca. Dentro del texto de la página sí puedes usar 'reserve' donde te venga mejor, porque ahí ya no compite por la búsqueda.
2. Tienes ocho reseñas de clientes en español en la portada. Para la versión en inglés no tienes ninguna reseña real de un cliente que hable inglés. ¿Traduces las ocho y las pones igual?
No las traduces. Una reseña traducida y firmada como si la hubiera escrito un cliente inglés es un texto falso, y además no ayuda a que te encuentren, porque las reseñas no deciden el puesto en Google. Quitas el bloque de la versión en inglés hasta que tengas reseñas reales de clientes de fuera, y las vas metiendo según lleguen.
3. Tu horario dice 'Lunes a viernes, de 9 a 14 y de 16 a 20' y tienes media página de política de cookies. ¿Le dedicas tiempo a mirar cómo buscaría eso un inglés, igual que hiciste con el título?
No. Nadie llega a tu web buscando el horario ni la política de cookies, así que los traduces directo y bien escritos, y guardas el tiempo de pensar en la búsqueda real para el título, la meta descripción y el nombre de cada servicio, que es donde sí se juega que te encuentren.