Academia › Publicar › Que te encuentren en Google
Lo único que tocas en tu ficha cada mes
Te llevas un ritual fijo de diez minutos al mes -una foto, un aviso, una reseña pedida- que es lo único que necesita tu ficha para seguir pareciendo un negocio vivo.
Montaste la ficha hace unos meses. Le pusiste la categoría que busca tu cliente, la dirección igual en todas partes, las fotos de la primera hora, las primeras reseñas. Funcionó: empezaste a aparecer cuando alguien de tu calle buscaba lo que vendes. Y desde entonces no la has vuelto a abrir.
No ha pasado nada raro. Pero tampoco ha pasado nada nuevo: la última foto es de hace medio año, el último aviso no existe, la última reseña tampoco. La pregunta ya no es qué más le falta a la ficha. Es qué tienes que tocar cada mes para que no se note que la dejaste.
Una ficha quieta se nota, aunque no se caiga
Nadie te avisa cuando tu ficha empieza a perder puesto por quietud. No hay una bajada brusca ni un aviso en rojo. Solo, poco a poco, el que compite contigo y sí sube algo cada mes te va ganando el sitio cuando alguien duda entre los dos.
El cliente lo mira también, aunque no sepa que lo está mirando. Entra en dos fichas parecidas: una con fotos de este mes y una reseña de la semana pasada, otra con todo de hace un año. Elige la que parece que sigue abierta de verdad, aunque las dos lo estén a la misma hora, con el mismo horario y el mismo teléfono que ya dejaste bien puestos.
El rato de cada mes
- 1Una foto
Sube una foto real de este mes: un plato nuevo, la mesa puesta hoy, el escaparate cambiado. No repitas la de la sesión inicial; si no tienes nada distinto que enseñar, fotografía lo de siempre pero con la fecha de hoy. - 2Un aviso
Escribe una novedad corta: un horario especial, un servicio que añades, una fecha concreta, una promoción de temporada. Ese aviso caduca solo en pocas semanas, así que en un mes ya te toca escribir el siguiente. - 3Una reseña pedida
Vuelve al último cliente que salió contento y pídesela en el momento, no con un mensaje genérico de después. Una reseña reciente pesa más que diez antiguas: ya decidiste cuántas te hacían falta como mínimo; ahora toca que no dejen de llegar.
Fija el día, no la intención
"Cuando tenga un rato" no llega nunca. Pon un día fijo, el uno de cada mes por ejemplo, y márcalo donde ya miras las cosas del negocio: la agenda, el calendario del móvil, el mismo sitio donde apuntas los turnos.
Diez minutos bastan si ya sabes qué vas a hacer: la foto, el aviso, la reseña pedida. El problema nunca es el tiempo que lleva. Es que si no tiene fecha fija, compite con todo lo demás del mes y siempre pierde frente a lo urgente.
El error no es no saber qué hacer. Es guardarlo todo para un domingo por la tarde cada tres meses: veinte fotos de golpe, cinco avisos seguidos, un mensaje a toda tu lista de clientes pidiendo reseña el mismo día. Google lo nota, y el cliente que ve cinco reseñas con la misma fecha, también.
- Un rato largo, cuatro veces al año
- Fotos y reseñas con la misma fecha: se nota que fue una tanda
- Fácil que el trimestre se pase y no llegues a hacerlo
- Diez minutos, doce veces al año
- Fechas repartidas: parece un negocio que sigue vivo de verdad
- Cabe en la agenda de un día cualquiera, no hace falta reservar una tarde
Cual elijo: Elige lo segundo: cabe mejor en una agenda real y no se nota que es una tanda preparada. Solo vuelve al primero si llevas más de medio año sin tocar la ficha y necesitas ponerla al día antes de empezar el ritual mensual.
Con esto se cierra lo de la ficha. La categoría que busca tu cliente, el nombre y la dirección iguales en todas partes, la descripción con tus servicios exactos, las fotos de la primera hora, las reseñas que ya tienes y, si te tocaba, la página por zona. Todo eso queda montado una vez. Lo de cada mes es distinto: no se monta, se sostiene.
- Un día fijo al mes para abrir la ficha, no cuando te acuerdes
- Una foto de este mes, nunca la de la sesión inicial
- Un aviso corto que caduca solo y te obliga a volver
- Una reseña pedida en el momento a quien acaba de salir contento
Ponte a prueba
Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.
1. Llevas ocho meses sin tocar la ficha: fotos y reseñas paradas desde entonces. ¿Empiezas ya el ritual mensual del día 1?
No directamente: primero pones la ficha al día de golpe -fotos nuevas, un par de avisos, alguna reseña pedida- y a partir de ahí arrancas el ritual mensual. Entrar en el ritual sin ese repaso previo deja la ficha arrastrando el aspecto de abandonada.
2. Encuentras en el móvil fotos de los últimos tres meses que nunca subiste. ¿Las subes todas hoy mismo para ponerte al día?
No de golpe: repártelas en las próximas semanas, una por cada actualización mensual que te faltó, como si fueran de fechas distintas. Subir tres meses en un solo día se nota tanto como no subir nada.
3. Un cliente sale contento un martes por la tarde, pero tu día fijo de la ficha es el uno de mes. ¿Esperas a esa fecha para pedirle la reseña?
No: se la pides ahí mismo, en caliente. Una reseña pedida en el momento pesa más y suena más real que un mensaje genérico semanas después, aunque no coincida con el día que reservaste para el resto del ritual.