Lo que ya has puesto tú decide cuánto pesa cada tramo siguiente
Después de esta lección sabes calcular qué porcentaje del precio corresponde a cada tramo intermedio según lo que de verdad consume esa fase, no a partes iguales.
Ya sabes cuánto pides antes de tocar el primer material. Ahora viene la pregunta que casi nadie se hace bien: cuánto vale cada tramo que llega después de ese primer pago.
La respuesta rápida, la que da casi todo el mundo, es dividir lo que queda entre el número de tramos que faltan. Si son tres, un tercio cada uno. Suena justo, es fácil de explicar en un presupuesto, y es un error que se paga caro a mitad de trabajo.
Un tramo no vale lo mismo que otro porque no cuesta lo mismo. Uno se lleva la mitad de tus horas y casi nada de material. Otro te obliga a comprar géneros caros antes de empezar esa fase. Si cobras igual por los dos, en el tramo caro trabajas a pérdida hasta que llega el pago siguiente, y ese hueco lo cubres tú, de tu bolsillo, mientras dura.
Cada tramo pesa lo que consume, no lo que toca por turno
Coge el trabajo entero y córtalo por fases, no por fechas del calendario. En una reforma de cocina, por ejemplo, hay una fase de demolición e instalación de fontanería y electricidad, otra de alicatado y acabados, y una entrega final con los remates y la revisión. Tres fases, y cada una pesa distinto sobre el precio.
La fase de demolición e instalación se lleva las horas más duras y los oficios más caros: fontanero, electricista, la mano de obra que no se puede aplazar ni repartir en varios días sueltos. La de acabados lleva menos horas pero material más visible, el que el cliente ve y toca al final. La entrega final es sobre todo revisión, remates y la garantía que firmas al cerrar el trabajo. Si a las tres fases les pones el mismo número, la que más cuesta queda mal pagada durante semanas, y la que menos cuesta te deja un margen que no necesitas justo ahí.
El criterio es sencillo de aplicar aunque no sea sencillo de calcular al céntimo: suma lo que te cuesta cada fase en material comprometido y en horas de trabajo, y ese es el peso que le pones sobre el precio final. No hace falta un excel de costes detallado, con una estimación honesta basta.
Si tu negocio no compra material, el peso lo pone el tiempo
No todos los negocios compran material antes de una fase. Si vendes el diseño de una web, un plan de entrenamiento o una campaña de marketing, lo que pesa no es lo que compras, es el tiempo que te quita cada fase y lo que dejas de facturar mientras tanto.
En una web, la fase de maquetación y contenido se lleva más horas que la de ajustes finales, aunque las dos ocupen un número de días parecido en el calendario. Ese tramo pesa más aunque no hayas comprado nada, porque ahí has puesto los días que no has podido dedicar a otro cliente. El material se sustituye por horas, pero el criterio para pesar el tramo es exactamente el mismo.
Cómo calcular el peso sin tener el coste exacto
Casi nunca vas a tener el coste exacto de cada fase antes de empezar el trabajo. Eso no cambia el criterio: necesitas una vara de medir aproximada, no partes iguales repartidas por comodidad.
Usa dos preguntas por fase: cuántas horas de tu tiempo o del de tu equipo se van ahí, y cuánto material tienes que haber pagado tú antes de que esa fase empiece. Súmalas y compáralas con las demás fases. No necesitas el número exacto, necesitas el orden: cuál pesa más, cuál pesa menos, y por cuánto.
Si dudas entre dos pesos para una misma fase, redondea al alza la que tiene más riesgo para ti, no la que tiene más volumen de trabajo visible. El riesgo es lo que ya has puesto de tu bolsillo y todavía no has cobrado.
- 1Lista las fases que quedan
Después del anticipo, escribe las fases en el orden en que vas a ejecutarlas, sin saltarte ninguna. - 2Anota horas y material por fase
Para cada fase, apunta cuántas horas de mano de obra lleva y cuánto material tienes que pagar antes de empezarla. - 3Suma y compara
Suma horas y material de cada fase por separado, y compara el total de una fase con el de las demás. - 4Conviértelo en porcentaje
El total de cada fase, dividido entre el total del trabajo, es el porcentaje que le corresponde en el presupuesto.
Qué le dices al cliente cuando un tramo pesa más que los demás
Si el cliente pregunta por qué el segundo tramo es un 40% y no un tercio, la respuesta no es de precio, es de trabajo. Dile qué pasa en esa fase: qué oficios entran, qué material se paga por adelantado, cuántos días se concentran ahí.
No hace falta enseñar tu margen ni tus números internos. Basta con nombrar lo que ocurre en la fase para que el porcentaje se entienda solo. Un cliente que lee "fontanería y electricidad" entiende por qué ese tramo pesa más que el de revisión final, sin que se lo tengas que justificar dos veces. Y si hace falta, enséñale la tabla de pesos entera: ver las cuatro fases una junto a otra explica más que cualquier argumento.
Con esto tienes el precio partido en tramos que pesan lo que de verdad cuestan, no lo que toca por turno. Lo que falta es ponerle fecha a cada uno y decidir qué pasa si un tramo no se cobra, y eso es lo que viene después.
- Cada tramo del precio pesa según lo que consume esa fase en horas y en material, no según el turno que le toca
- La fase con más mano de obra cara, más material adelantado o más riesgo para ti es la que lleva el porcentaje más alto
- Tienes la tabla de pesos y el texto del presupuesto listos para escribirlos tal cual en tu próximo trabajo
Ponte a prueba
Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.
1. Vendes reformas de baño y partes el precio en tres tramos iguales del 33%. El tramo de alicatado te cuesta el doble en material que el de demolición. ¿Qué cambias?
El peso de cada tramo, no el número de tramos. Subes el porcentaje del alicatado porque ahí has puesto más dinero tuyo antes de cobrar, y bajas el de demolición aunque tenga más horas visibles: lo que pesa es lo que has adelantado, no lo que se ve.
2. Eres fotógrafo de bodas y cobras en dos tramos intermedios: reportaje del día y entrega editada. La edición te lleva quince horas y el reportaje solo ocho, pero el equipo de cámara ya está amortizado. ¿Cuál tramo pesa más?
El de edición. El peso se mide en lo que tú pones en esa fase, y ahí lo que pones son horas, no equipo. Quince horas frente a ocho deciden el porcentaje, no el día en que ocurre cada cosa ni lo vistoso que resulte para el cliente.
3. Eres sastre y en el segundo tramo compras una tela cara que el cliente ha elegido. ¿Ese tramo debe pesar igual que los otros dos solo porque son tres en total?
Ese tramo absorbe el coste de la tela además de las horas de corte, así que su porcentaje sube aunque el número de tramos siga siendo tres. El tramo que te obliga a adelantar dinero de tu bolsillo es siempre el que más pesa, sea el primero, el segundo o el último.
Ya sabes calcular el peso de cada tramo. Todo eso —tramos, importes, qué los dispara— tiene que quedar escrito y firmado antes de la primera hora de trabajo, no negociarse tramo a tramo sobre la marcha.