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Los cuatro momentos que tiene que pasar un pedido, ni uno más

Al terminar sabes qué cuatro estados usar para seguir un pedido y tienes el criterio para no añadir un quinto solo porque parece más completo.

7 min de lectura

Abres el panel de pedidos y la tentación aparece enseguida: un estado para pago confirmado, otro para en cola, otro para revisando stock, otro para casi listo. Cuantos más pasos metas, más controlado parece que tienes el negocio.

Es al revés. Cada estado que añades es un sitio más donde alguien tiene que acordarse de entrar a cambiarlo, y un aviso más que decidir si mandar o no. Si nadie lo actualiza, ese estado deja de significar nada y el panel empieza a mentir.

Preparar un pedido puede tener muchos más pasos que estos cuatro, y varía según lo que vendas. La pregunta que importa es cuántos de esos pasos necesitan que alguien, dentro o fuera del negocio, haga algo distinto al verlos. Esa es la única razón por la que un estado merece existir.

Los cuatro momentos que sí cambian algo

De pedido nuevo a pedido cerrado
  1. 1Recibido
    Entra el pedido, con o sin pago según cómo cobres. Es el instante en que el cliente sabe que le ha llegado a alguien, y tú sabes que hay algo nuevo que atender. Antes de esto no existe para nadie; después, ya es tuyo. En una floristería es el momento en que el encargo del sábado deja de ser un mensaje suelto de WhatsApp y pasa a la lista de la semana.
  2. 2Preparando
    Lo has visto y has empezado. Para el cliente es la diferencia entre pensar que nadie lo ha mirado y saber que ya se está haciendo. Para ti es la lista de lo que tienes entre manos ahora mismo, distinta de lo que todavía no has tocado. En un taller de costura es coger la tela y empezar a cortar, no solo haber apuntado el encargo en una libreta.
  3. 3Listo
    Está terminado, aunque aún no haya salido de tus manos. Evita que un cliente se presente antes de tiempo o que se lo entregues sin comprobarlo. Si lo recoge él o se lo envías cambia lo que pasa después, pero no cuándo llega a este punto: una tarta lista para recoger y un paquete listo para el mensajero están en el mismo sitio del proceso, aunque el paso siguiente sea distinto para cada uno.
  4. 4Entregado
    Ha salido y ya está donde tiene que estar. Cierra el pedido: deja de pedir tu atención, y es el momento de reclamar el cobro si no lo has hecho antes, o pedir algo a cambio si es lo que buscas. En una tienda de reparación de móviles es cuando el cliente se lleva el terminal, no cuando el técnico termina de montarlo encima de la mesa.

El quinto estado que sobra casi siempre

El criterio para no añadir un estado nuevo es sencillo: pregúntate qué harías distinto si existiera. Pago confirmado no cambia nada si el pedido solo entra en tu panel cuando ya está pagado: es el mismo momento que recibido, con otro nombre puesto encima. Si en cambio aceptas pedidos sin cobrar por adelantado, el pago no necesita ser un estado del pedido: es un dato de la ficha, pagado o no, que marcas aparte sin tocar en qué punto del proceso está.

Revisando stock tampoco es un estado, es un paso que ocurre dentro de preparando. Si lo separas, alguien tiene que acordarse de sacar el pedido de ahí en cuanto compruebe que hay género, y ese trabajo extra no le ahorra nada ni al cliente ni a ti. Casi listo es todavía peor: no dice nada que preparando no dijera ya, solo alarga la lista de opciones del desplegable sin darle a nadie una razón real para mirarla.

Cuantos más estados metas, más fácil es que un pedido se quede colgado en uno que ya nadie mira. Con cuatro, un vistazo a la lista de Pedidos te dice en qué punto está cada cosa sin tener que abrir la ficha ni preguntar en el grupo del equipo quién lleva qué.

Dos estados o cuatro
Pendiente / hecho
  • Nada que tocar salvo marcarlo al final
  • El cliente solo sabe si ya está listo o no, y si llevas más de un pedido a la vez te escribe preguntando si el suyo se está preparando siquiera
Recibido / preparando / listo / entregado
  • Un paso más que marcar en cada pedido
  • El cliente distingue si está en cola o ya se está haciendo
  • Ves de un vistazo qué tienes sin empezar y qué está terminado, sin abrir ninguna ficha
  • Puedes contar cuántos pedidos tienes en cada punto solo con mirar la lista, sin sumar a mano

Cual elijo: Con un pedido detrás de otro, sin que se solapen, dos estados aguantan una temporada. En cuanto llevas dos o tres pedidos abiertos al mismo tiempo, los cuatro te ahorran tener que revisar cada ficha para saber por dónde va cada uno. Pongamos un viernes con cinco encargos abiertos a la vez: con dos estados no sabes cuál de los cinco está más adelantado sin abrirlos uno a uno; con cuatro lo lees en la lista, sin tocar nada.

Por qué un panel con demasiados estados deja de servir
Metes un estado por cada matiz interno -revisando stock, casi listo, pago confirmado- porque parece que así controlas mejor cada pedidoNadie se acuerda de moverlo del estado que ya no aporta nada, y el pedido se queda colgado ahí tres días

Cuantos menos estados hay, más fácil es acordarse de todos ellos; el que sobra es justo el que nadie mantiene al día.

El panel que deja de decir la verdad
Ahí el sistema de estados no ahorra nada: has vuelto a llevar el negocio de memoria, solo que ahora también tienes un panel que hay que ignorar y una pantalla más que revisar por si acaso. Cuatro estados que se actualizan siempre valen más que ocho que se quedan atrás. Se nota enseguida: si al abrir Pedidos un lunes ves media lista clavada en un estado que ya no tiene sentido para nadie, sobran estados, no falta disciplina en el equipo.

Con estos cuatro estados montados, lo que falta es decidir qué aviso manda cada uno y a quién le llega -eso es lo que viene ahora.

Lo que te llevas
  • Los cuatro estados montados: recibido, preparando, listo, entregado
  • El criterio para no meter un quinto: si no cambia lo que hay que hacer o avisar, no es un estado, es un dato de la ficha
  • Si cobras por adelantado, el pago se marca en la ficha del pedido, aparte del estado en el que esté
  • Sabes que son esos cuatro y no otros porque cada uno responde a una pregunta distinta, tuya o del cliente

Antes de seguir

Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.

1. Vendes tartas por encargo y quieres añadir un estado ingredientes comprados entre recibido y preparando, porque a veces hay que esperar a un proveedor.

No hace falta como estado: es un motivo por el que un pedido tarda en pasar de recibido a preparando, no un momento en el que cambie lo que hay que avisar. Si el retraso es largo, lo que necesitas es un aviso al cliente explicando el motivo, no una casilla nueva en el desplegable.

2. Un cliente recoge su pedido en tienda y otro lo recibe por mensajería. ¿Necesitas un estado listo para recoger y otro listo para enviar?

No: para los dos el pedido está en el mismo punto, terminado y sin salir de tus manos, y lo único que cambia es qué avisas después: al que recoge le dices que puede pasar, al que envías le das el seguimiento en cuanto sale. Eso se resuelve en el aviso de cada estado, no duplicando el estado.

3. Llevas tres semanas con el estado revisando stock y te das cuenta de que casi ningún pedido pasa más de una hora en él.

Es la señal de que ese estado no aporta nada: si no hay un tiempo real en el que alguien actúa de forma distinta mientras el pedido está ahí, hay que quitarlo y dejar que ese paso ocurra dentro de preparando, como el resto de comprobaciones.

Con los cuatro estados ya fijos, lo que viene no es cuántos pasos tiene el pedido, sino qué dices -y a quién- cada vez que cambias de uno a otro.

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