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No todas tus páginas merecen esa tarjeta
Sabrás distinguir qué páginas de tu web pueden llevar precio y estrellas junto al enlace, y cuáles no deben tocarlas nunca.
Por Yodai · Publicado el 6 de septiembre de 2026 · Actualizado el 12 de octubre de 2026
Esa tarjeta con precio y estrellas que a veces sale junto al enlace en Google no sale de tu ficha, sino de datos que pones tú en tu propia web. Y hay una pregunta que decide si te funciona o se te vuelve en contra: ¿en cuál de tus páginas los pones?
Tienes la portada, donde resumes todo el negocio en dos frases. Tienes el blog, si escribes. Y tienes las páginas donde describes una cosa concreta: un corte a 18 euros, una clase de yoga los martes a las 19h, una consulta de una hora. Si el mismo servicio aparece con precios distintos en tres sitios, el cliente no sabe cuál creer. Y Google pide en sus normas que lo que marcas diga lo mismo que la página, y si lo toma por engañoso puede quitarte la tarjeta, a veces en más páginas que la del fallo.
El criterio: una cosa, no un catálogo
La regla es más fácil de aplicar de lo que suena al principio: una página lleva estos datos cuando describe una sola cosa que alguien puede reservar o comprar tal cual está escrita en esa página. Un precio, una duración, una fecha o un hueco. Si en cambio la página resume o enlaza a varias cosas, una portada, una categoría, un listado de servicios, no los lleva, porque no hay un precio único que enseñar junto al enlace.
Piensa en cómo la lee una persona, no una máquina. Si entras en la página y tu primera pregunta es «esto en concreto, ¿cuánto cuesta?» y la respuesta está ahí mismo, es candidata. Si tu primera pregunta es «¿qué servicios tenéis?», es un índice, y un índice no tiene precio propio: tiene varios.
Un matiz si lo tuyo son servicios: Google describe esa tarjeta para páginas de producto, y entre los motivos por los que pone una acción manual está etiquetar como producto algo que no lo es. Las estrellas sacadas de reseñas que publicas tú sobre tu propio negocio tampoco las enseña. En la página de un corte o de una clase, una cosa por página sigue ayudando al cliente, pero no cuentes con ver precio ni estrellas junto al enlace: lo que sigue va sobre todo por los productos que vendes.
- Un precio, o un rango si varía por talla o tamaño
- Una unidad clara: una caja, un frasco, una pieza
- Respondes «¿cuánto cuesta esto?» señalando esa misma página, sin más clics
- Reúne varias cosas con precios distintos entre sí
- Cambia de contenido o de orden cada pocas semanas
- Su trabajo es llevarte a la página concreta, no vender por sí misma
Cuál elijo: Pon los datos en la página de la cosa concreta, nunca en la portada ni en un listado. La portada no necesita precio propio: necesita el enlace a la página que sí lo tiene.
Dónde suele fallar esto
El fallo típico no es olvidarse de poner los datos: es ponerlos en el sitio que no toca por prisa o por ahorrarse páginas. Si solo tienes una página de «productos» que menciona precios sueltos dentro del texto, la tentación es marcar esa página entera. No lo hagas: Google pide marcar páginas de productos concretos, no listados. Crea una página por producto, aunque sea corta, y deja la de «productos» como lo que es, un índice que enlaza a las demás.
Lo mismo pasa con el blog. Un artículo que menciona de pasada «la sesión cuesta 40 euros» no es una ficha de producto, es un texto que habla de otra cosa. Si lo marcas como si fuera la ficha, marcas algo que no es el tema principal de la página, justo lo que las normas de Google piden no hacer.
- Distingues qué páginas de tu web describen una cosa concreta con precio o cita, frente a las que solo resumen o enlazan.
- Tienes localizadas las páginas candidatas: una por producto, nunca la portada ni un listado.
- Sabes que una página que mezcla precios de varias cosas no es candidata: Google solo enseña esa tarjeta en páginas centradas en un solo producto.
- Lo siguiente es decidir qué precio exacto enseñar en esa página, o si te conviene no enseñar ninguno.