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Elige las tres o cuatro paradas que vas a vigilar cada mes
Al terminar, tienes decididos los puntos del camino de tu web —entra, mira la ficha, empieza a pagar o reservar, confirma— que vas a medir por separado cada mes en vez de mirar un solo número final.
Ya sabes que lo que cuenta no son las visitas, sino cuántas de ellas acaban pagando. Pero ese número final no te dice dónde se te escapa la gente. Si un mes bajan las reservas, ¿es porque entra menos gente a la web, porque no le convence lo que ve, porque se cansa al pagar o porque cambia de idea en el último paso? Sin partir el camino en tramos, esa pregunta no tiene respuesta: tienes un número al principio, otro al final, y una caja negra en medio.
La solución no es medir más cosas. Es medir las cosas correctas: tres o cuatro puntos del camino que, si uno falla, tú sabes exactamente qué tocar.
Un tramo es una decisión, no una página
Tu web puede tener quince páginas y solo tres decisiones. El aviso legal, la página de "quiénes somos" o el blog no son tramos: ahí nadie decide nada. Un tramo es un punto donde el cliente puede irse o seguir. Ese es el único criterio para elegirlo: si en esa pantalla no hay una decisión de por medio, no es un tramo, es paisaje.
- 1Entra
Llega a la web, sea por un enlace de Instagram, una búsqueda en Google o un cartel con un código para escanear con el móvil. - 2Mira la ficha
Abre el servicio o producto concreto: el corte de pelo, la mesa para dos, la funda para su móvil. No la portada: la ficha con el precio. - 3Empieza a pagar o reservar
Pulsa el botón de reservar hora, añade algo al carrito o abre el formulario para pedir presupuesto. - 4Confirma
Paga, deja sus datos o recibe el aviso de que la cita o el pedido ya están hechos.
Tres tramos si el camino es corto, cuatro si hay un paso de más
- Vale cuando el botón de pagar o reservar lleva directo a la pasarela, sin pasos intermedios
- Menos números que revisar cada mes
- Si algo falla, sabes que está entre la ficha y el pago, pero no sabes por qué
- Separa a quien solo quiso pagar de quien llegó a pagar de verdad
- Hace falta en cuanto hay que elegir hora, rellenar un formulario o meter una dirección
- Un tramo más que mirar, pero es el que suele delatar el problema real
Cual elijo: Elige cuatro tramos en cuanto tu reserva o tu compra pidan más de un clic: elegir hora, rellenar datos, escribir una dirección. Elige tres si el botón de pagar lleva directo a la pasarela sin nada en medio; ahí el cuarto tramo casi coincide con el tercero y solo añade ruido.
- Tienes elegidos los tramos de tu web: entra, mira la ficha, empieza a pagar o reservar y, si tu camino lo pide, confirma como cuarto punto
- Sabes distinguir un tramo real —donde alguien decide seguir o irse— de una página que no aporta ninguna decisión
- Sabes cuándo te bastan tres tramos y cuándo el cuarto es imprescindible
- El siguiente paso es mirar de cerca el tramo donde más gente se para: la cesta o la reserva que se queda a medio camino