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Qué contesta el bot solo, y en qué momento te toca a ti
Al terminar sabes qué preguntas resuelve el bot sin avisarte, cómo te llega el mensaje cuando no puede decidir, y qué precio no debes dejar nunca en sus manos.
Son las once de la noche y alguien te escribe a WhatsApp preguntando si tienes hueco el sábado a las cinco. Tú estás durmiendo. ¿Quién contesta, y contesta bien?
Esa es la pregunta que importa de verdad, no si el bot suena natural o si escribe con muchas comas. Lo que necesitas saber es qué resuelve solo, sin molestarte, y en qué momento dice "esto no lo decido yo" y te lo pone delante.
Lo que el bot ya sabe sin preguntarte
El bot no improvisa: contesta con lo que tú ya dejaste escrito. Horario, precios, qué servicios haces, dónde estás, si hace falta cita previa. Si alguien pregunta algo que ya está en esa ficha, la respuesta sale al segundo, sea la una del mediodía o las tres de la madrugada.
También reserva dentro de las reglas que tú fijaste de antemano. Si el hueco está libre en tu agenda y el servicio tiene un precio cerrado, el bot confirma la cita sin que muevas un dedo. No pregunta, no espera, no te interrumpe el día por algo que ya habías decidido tú mismo la semana pasada.
- Horario, precio y servicios que ya tienes escritos
- Reservar un hueco libre a precio de catálogo
- Confirmar o recordar una cita
- Decir que hoy no hay hueco y ofrecer el siguiente
- Un precio a medida que no está en el catálogo
- Una queja o un problema con algo ya entregado
- Una petición fuera de lo que ofreces
- Una duda que el cliente repite porque la respuesta no le convenció
Cual elijo: Si la respuesta ya estaba decidida antes de que el cliente preguntara, el bot la da. Si hay que decidir algo nuevo -un precio, una excepción, un enfado- te toca a ti, y el bot lo sabe: no inventa una respuesta, te pasa el hilo entero.
Cómo te llega, y qué ve el cliente mientras tanto
Cuando la pregunta no encaja con tu ficha ni con las reglas de reserva, el bot no se queda callado ni tira de la primera respuesta que se le ocurre. Contesta algo como "dame un momento, te confirmo enseguida", para que la conversación no se quede muerta, y ahí mismo te lo pasa a ti.
A ti te llega con el hilo completo, no solo el último mensaje: ves toda la conversación desde el principio, así que no tienes que preguntar "¿qué querías exactamente?". Y respondes desde tu mismo número de siempre. El cliente no nota ningún cambio de interlocutor, no hay un aviso de "esto lo contesta una máquina": simplemente, a partir de ese punto, contestas tú.
Cuánto puedes tardar en mirar
El bot te quita las preguntas que se repiten siempre -y de esas ya sabes que hay muchas, como se cuenta en "Un turno se repite siempre; un cierre solo pasa una vez"-, pero lo que te deja encima es justo lo que no se repite: una excepción, un cliente molesto, un encargo distinto a los demás. Eso pesa más por unidad, aunque lleguen menos veces al día.
Por eso el aviso te llega también fuera del horario que pusiste en tu ficha, aunque el bot no reserve fuera de él. Un cliente que pide algo a medida un domingo por la tarde no debería esperar hasta el lunes solo porque tu agenda cierra los domingos: mirar el panel dos o tres veces al día, aunque sea un momento, es lo que evita que esa conversación se enfríe y el cliente se vaya a otro sitio.
- El bot contesta solo lo que ya estaba decidido en tu ficha: horario, precio, servicios, reservas de catálogo
- Cuando aparece algo nuevo -precio a medida, queja, petición fuera de catálogo- te pasa el hilo completo, no una respuesta inventada
- Contestas desde tu número de siempre, sin que el cliente note el cambio de interlocutor
- Los precios que no están cerrados de antemano los pones tú, nunca el bot