Academia › Construir › Reservas y pedidos
Quien no aparece pierde la señal entera, sin excusas
Al terminar tienes escrita la regla fija para el que no aparece: qué te quedas, desde qué minuto aplica y qué le exiges antes de volver a darle cita.
Llega la hora de la cita y el cliente no aparece. No avisa, no contesta al mensaje, y tú te quedas con el hueco vacío y la duda de qué hacer cuando por fin conteste o vuelva a escribir para pedir otra cita.
Ya tienes la señal fijada y sabes hasta cuándo se puede cancelar sin perderla. Pero cancelar es avisar. No aparecer es otra cosa, y si tratas las dos cosas igual, acabas perdonando lo que no deberías perdonar.
Lo que hace falta es una regla fija: la misma para el primer cliente que falta y para el que ya lo ha hecho antes. Sin mirar la cara, sin pesar la excusa.
No avisar no es lo mismo que cancelar tarde
Cancelar tarde ya lo sabes tratar: el cliente avisa, aunque sea fuera de plazo, y pierde la señal según lo que decidiste en la lección anterior. Ahí hay conversación, aunque sea breve.
No aparecer es distinto porque no hay conversación. El hueco se descubre solo, cuando ya es tarde para llenarlo con otra persona. Por eso la regla tiene que ser más dura, no igual de blanda.
Fija un margen para decidir cuándo un retraso pasa a ser un no aparecido: quince minutos sin avisar es el punto donde liberas el hueco y aplicas la regla. Antes de eso es un cliente que llega tarde; después, es un cliente que no ha venido.
- Parece un gesto amable con quien parecía buen cliente
- La próxima vez no tiene ningún motivo para avisar
- El hueco vacío ya lo has pagado tú, no él
- Es la misma regla que ya le explicaste al reservar
- No hay negociación caso por caso ni según la excusa
- El mensaje que le mandas explica la regla, no se disculpa
Cual elijo: Te quedas con la señal siempre, sin excepción por la excusa que traiga. La única excepción real es que avisara antes de la hora: eso ya es una cancelación, no un no aparecido, y se trata como tal.
Qué se exige antes de volver a darle cita
Quedarte con la señal cierra lo de hoy, pero no evita que se repita. Para eso está la segunda parte de la regla: al cliente que no ha aparecido una vez, la próxima reserva no se la das con la señal de siempre. Se la das solo si paga el precio completo por adelantado.
No es un castigo, es una condición: ha demostrado que su palabra sola no basta para bloquearte una hora, así que la próxima vez paga toda la hora antes de ocupar la agenda. Si acepta, reserva. Si no acepta, no reserva, y sigues teniendo el hueco libre para quien sí va a venir.
Si vuelve a faltar habiendo pagado el total, ya no es una cuestión de dinero: ese cliente deja de tener hueco en tu agenda. No merece la pena seguir reservándole tiempo que vas a perder otra vez.
Con esto ya tienes escrita la regla para el que falta. Lo que queda es que ese hueco no se quede vacío la próxima vez, y de eso habla la siguiente lección.
Esa regla resuelve lo que pasa cuando la cita ya se ha perdido. Lo que sigue es el aviso que mandas antes, para que se pierdan menos.
- La regla fija: quien no aparece pierde la señal entera, sin excepción por la excusa
- El margen de espera antes de considerarlo un no aparecido: quince minutos sin avisar
- La condición para la próxima cita de ese cliente: paga el precio completo por adelantado
- El mensaje ya escrito para mandar en el momento, sin tener que improvisarlo