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Quién eres cuando alguien reclama

Escribe tu aviso legal con tu nombre o razón social real, tu NIF o CIF y tu domicilio, y lo dejas publicado con un enlace desde el pie de tu web.

4 min de lectura

Ya decidiste que tu web necesita un aviso legal propio, no el de la plantilla. Alguien entra en tu web dispuesto a comprar, duda un momento, y antes de escribir busca un nombre real detrás del negocio. No el nombre bonito que pusiste en la portada: uno con apellidos, con NIF, con una dirección donde reclamar si algo sale mal.

Si no lo encuentra, no siempre significa que no te escriba. A veces sí lo hace, pero cuando el problema se complica — un cobro duplicado, un servicio que no llegó, un banco que pide justificar quién cobró — la reclamación no tiene a quién dirigirse. Se va a Consumo, a una reseña, a una disputa de tarjeta, y ahí nadie te representa a ti.

El aviso legal existe para responder esa pregunta antes de que la hagan: quién eres, bajo qué nombre legal trabajas, y cómo se te localiza. Ya sabes que estas páginas se escriben con tus datos y no con los de una plantilla; esta es la que más los necesita, letra por letra.

Qué pide la ley, sin vueltas

La ley no pide una redacción larga. Pide identificación real: si trabajas como autónomo, tu nombre y apellidos tal como figuran en tu NIF — no el nombre comercial —, tu NIF, un domicilio de contacto y una vía para escribirte: email o teléfono.

Si has constituido una sociedad, cambia el sujeto: razón social completa, CIF, los datos de inscripción en el Registro Mercantil (tomo, folio, hoja) y el domicilio social. En ambos casos, además, dices a qué te dedicas: la actividad, en una frase.

El domicilio no tiene que ser tu casa. Puede ser el domicilio fiscal que declaraste a Hacienda, o el de una gestoría o un espacio de coworking si trabajas desde ahí. Lo que no puede pasar es que no exista ninguno: un aviso legal sin dirección es papel mojado.

Autónomo o sociedad: qué cambia en el texto
Si trabajas como autónomo
  • Tu nombre y apellidos legales, los del NIF — no el nombre comercial de la web
  • Tu NIF y tu domicilio fiscal
  • Sin datos registrales: no los tienes porque no aplica
Si tienes una sociedad (una SL, por ejemplo)
  • Razón social completa, tal como consta en el registro
  • CIF y domicilio social
  • Datos de inscripción en el Registro Mercantil: tomo, folio, hoja

Cual elijo: Si facturas a tu nombre y no has constituido nada, usa el modelo de autónomo: es el que corresponde a tu situación real hoy. El día que constituyas una sociedad, cambias el aviso legal ese mismo día — no antes, porque hasta entonces no sería verdad.

Si en el negocio trabajáis dos, una pareja o un pequeño equipo, el aviso legal no lleva los nombres de todos: lleva el nombre de quien está dado de alta, como autónomo, o el de la sociedad si la habéis constituido entre varios. Es esa figura, y no las personas que atienden el WhatsApp o hacen las fotos, la que responde legalmente si algo se reclama.

Es un detalle que conviene decidir antes de escribir el texto, no mientras se escribe: quién de vosotros está de alta, y con qué datos.

El error que sale caro: poner la marca en vez del nombre legal
Escribir en el aviso legal el nombre comercial —el que suena bien en la portada— en lugar del nombre o la razón social real es el fallo más común. Parece un detalle, pero cuando alguien reclama ante Consumo o un banco pide identificar al titular de un cobro, esa marca no aparece en ningún registro. La reclamación se demora, o el banco retiene el cobro hasta que aclaras quién eres. Se evita escribiendo el nombre legal tal cual figura en tu NIF o en el registro, y dejando la marca donde va: en el logo, no en el aviso legal.

Cómo se escribe, no cómo se copia

No hace falta que suene a abogado. El aviso legal es una ficha, no un contrato: cuantos menos adornos, más fácil de leer y más fácil de mantener cuando cambie un dato.

Un párrafo con los datos, uno con el contacto, y si quieres, una línea con la actividad. Nada de "en cumplimiento de la normativa vigente" seguido de cuatro párrafos que nadie lee: eso lo copia todo el mundo de la misma plantilla, y es exactamente lo que querías evitar.

Un aviso legal de autónomo, tal cual se publica
Titular de este sitio: María Fernández Ruiz, NIF 12345678Z. Domicilio: Calle Mayor 14, 28013 Madrid. Contacto: [email protected] — 611 22 33 44. Actividad: servicios de estética y bienestar.

Publícalo con un enlace desde el pie de tu web, visible en todas las páginas. No necesita destacar — nadie entra en tu web a leer el aviso legal —, pero tiene que estar a un clic desde cualquier sitio, porque es ahí donde se busca cuando se necesita.

Con tus datos ya escritos así, la próxima pregunta es qué le pides tú a quien te escribe: qué formulario, qué casillas son obligatorias y cuáles no hace falta pedir todavía.

Tu aviso legal ya dice quién eres. Toca ahora decir qué datos guardas de cada cliente, uno por uno: tu política de privacidad.

Lo que te llevas
  • Tienes tu aviso legal escrito con tu nombre o razón social real, tu NIF o CIF y tu domicilio
  • Sabes si te corresponde el modelo de autónomo o el de sociedad, y por qué
  • Si trabajáis varios, has decidido de quién son los datos que aparecen
  • El texto está listo para publicarse con un enlace desde el pie de la web
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