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Quien la coge, la coge
Al terminar, cada conversación se marca con un gesto visible antes de contestar, y se suelta con el mismo gesto cuando no vas a seguir tú.
Ya sabes a quién le toca cada cliente y qué pasa con lo que no encaja en ningún tema; falta el segundo exacto en que dos podéis estar leyendo el mismo mensaje al mismo tiempo. Son las seis de la tarde y llegan dos mensajes seguidos: una clienta pregunta por una cita, y detrás, en el grupo del equipo, alguien escribe "yo lo veo". Tú ya has abierto su chat. Escribes. Tu compañera también estaba escribiendo. Los dos mensajes le llegan a la vez, distintos, y la clienta ve el problema antes que vosotros.
No es un fallo de quién presta más atención. Es que abrir un chat no es lo mismo que tomarlo. Si no hay un gesto claro que diga "esta conversación ya tiene dueño", cualquiera puede entrar a la vez sin saberlo, aunque tengáis clarísimo a quién le toca cada cliente.
El gesto tiene que verse sin preguntar
Que un cliente tenga una persona asignada por defecto resuelve quién debería contestar la mayoría de las veces. No resuelve el instante exacto en que alguien se pone a escribir, que es donde ocurre el pisotón: dos personas libres a la vez, un mismo mensaje sin leer.
El gesto que marca una conversación como tomada tiene que cumplir dos cosas. Que lo vea cualquiera del equipo sin tener que preguntar ni esperar respuesta. Y que quede puesto antes de escribir la primera palabra, no después, porque el hueco entre leer y marcar es exactamente el hueco donde entra la segunda persona.
- Rápido de hacer desde el móvil, sin abrir nada más
- Depende de que los demás lo lean justo en ese momento
- Se pierde entre el resto de mensajes del grupo a la media hora
- Queda visible en la lista de conversaciones, sin que nadie tenga que leer un aviso
- No depende de que alguien esté mirando el móvil en ese instante
- Se ve igual pasen cinco minutos o dos horas
Cual elijo: Eliges la etiqueta en el panel: es la que no depende de que alguien esté atento en el segundo exacto. El aviso por grupo lo usas solo cuando estás fuera y no tienes el panel a mano, y aun así la cambias en el panel en cuanto puedas. El grupo avisa; el panel es lo que decide.
Esto vale igual para una peluquería con dos personas contestando desde el móvil que para una tienda con recepción y un par de vendedoras. El tamaño del equipo cambia cuánta gente puede pisarse, no si hace falta el gesto.
Y vale también para el bot: si una conversación pasa a una persona porque el cliente pidió hablar con alguien, ese paso tiene que dejar la misma marca. Si el bot sigue contestando porque nadie tomó la conversación, has vuelto al mismo problema con un tercer interlocutor de más.
Soltar la conversación cuando no puedes terminarla
Marcar una conversación como tuya tiene una segunda mitad que se olvida: soltarla cuando no vas a seguir. Si la marcaste y te llaman por otra cosa, o cierras el día sin haber cerrado esa charla, la etiqueta se queda puesta y todo el mundo cree que sigue en tus manos.
La conversación queda entonces sin nadie, aunque parezca que tiene dueño. Eso es peor que no marcarla nunca, porque nadie más se atreve a entrar. Soltarla es tan explícito como tomarla: se cambia la etiqueta a "sin asignar" o se pasa a quien continúa, con el mismo gesto con el que la tomaste.
Nótese que el mensaje al grupo no es el gesto que toma o suelta la conversación — eso lo hace la etiqueta. El mensaje es solo el contexto para que quien la recibe no tenga que leer todo el historial desde cero.
- Cada conversación tiene un gesto que la marca como tomada: la etiqueta del panel, visible sin preguntar a nadie
- El orden es fijo: primero se marca, después se escribe, sin excepción por rapidez
- Soltar una conversación es tan explícito como tomarla, con la misma etiqueta, para que no quede sin nadie
- Con el gesto puesto, lo que falta es decidir en qué horas responde cada uno, y qué pasa en las horas en que no responde nadie