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Quién puede entrar hoy en tu dominio y tu correo sin pedirte permiso

Sales con una lista de nombres y accesos: quién puede tocar hoy tu dominio, tu DNS y tu correo, y con qué cuenta se pagó cada cosa.

4 min de lectura

Si mañana se va la persona que te montó la web, ¿tú podrías entrar en el sitio donde está registrado tu dominio y cambiar algo? Para la mayoría de negocios la respuesta es no, y no se enteran hasta que hace falta de verdad.

No hace falta saber programar. Hace falta una cosa mucho más simple: si alguien tiene la contraseña de tu dominio, de tu DNS (el panel que decide a qué servidor apunta tu web y tu correo) o de tu correo, y tú no la tienes, ese negocio no es del todo tuyo. Es tuyo mientras esa persona conteste al teléfono.

Si ya diste el paso de escribir a tus clientes desde tu propio dominio y no desde un gmail, precisamente ese dominio es el que hoy toca revisar: es el que sostiene tu correo, tu web y, si algún día vendes el negocio, tu marca entera.

Tres sitios donde puede vivir la llave sin que lo sepas

No es un solo lugar. Puede haber tres paneles distintos, con tres contraseñas distintas, y los tres importan por igual: el sitio donde se compró y se renueva el dominio, el panel donde se apunta ese dominio a tu web (el DNS), y el panel donde se administran las cuentas de correo de tu empresa. En la próxima lección verás por qué conviene que no los lleve la misma persona. Hoy solo te interesa una cosa: quién tiene hoy la contraseña de cada uno.

Es habitual que los tres los haya montado la misma agencia o el mismo freelance el primer día, con su propio email de contacto, y que nadie lo haya vuelto a mirar desde entonces.

Cómo lo averiguas esta misma semana
  1. 1Busca el recibo del dominio
    Cada dominio se renueva una vez al año y avisa por email. Busca en tu bandeja (o en la de quien te lo gestionó) ese aviso: ahí sale el registrador y, casi siempre, a qué cuenta está asociado el pago.
  2. 2Localiza el panel de DNS
    No siempre es el mismo sitio que el registrador. Pregunta directamente: '¿en qué panel está apuntado mi dominio a la web?' Si nadie te lo sabe decir con precisión, ya tienes la primera señal de alarma.
  3. 3Mira quién administra tu correo
    Si escribes desde [email protected], alguien tiene un panel de administrador (de Google, de Microsoft o del hosting) donde puede crear, cambiar o borrar cualquier buzón, incluido el tuyo.
  4. 4Escríbelo en un papel
    Para cada uno de los tres: nombre de la persona, email con el que se accede, y con qué tarjeta o cuenta se paga. Si falta un dato, esa es la primera llamada que tienes que hacer.
El error caro: el dominio a nombre de otro
Cuando una agencia o un freelance registra el dominio con su propio email de contacto y su propia tarjeta, el titular legal del dominio es esa persona, no tu negocio. El día que rompéis la relación, puede no renovarlo, puede dejar de coger el teléfono, o simplemente puede tardar semanas en pasarte algo que era tuyo desde el primer día. Se evita con una condición previa a pagar nada: el titular del dominio (el 'owner') tiene que ser tu negocio, con tu email de contacto, aunque sea otra persona quien lo gestione día a día.
El correo que mandas hoy si algo no cuadra
Hola [nombre], estoy revisando los accesos de [tudominio.com]. ¿Me confirmas en qué registrador está dado de alta el dominio, con qué cuenta de correo, y quién administra hoy nuestros buzones? Me gustaría tener también yo acceso, aunque sea de solo lectura, para no depender de una sola persona. Gracias.

Con esa lista delante vas a notar algo: normalmente no es una sola llave, son tres, y casi nunca las lleva la misma persona que tú crees.

Pero todo eso sigue viviendo en una sola cuenta: quien paga el registrador es quien también toca el DNS y quien también administra el correo. La siguiente llave es partir eso en tres, para que nadie solo se lleve tu negocio por delante.

Lo que te llevas
  • Tienes anotado quién puede entrar en el registrador de tu dominio, con qué cuenta y qué email.
  • Sabes en qué panel vive tu DNS y quién tiene acceso a él.
  • Sabes quién administra tus buzones de correo y puede crear o borrar cuentas.
  • Has mandado el correo pidiendo confirmación o acceso a quien hoy no seas tú.
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