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Tres llaves, no una: quién compra, quién apunta y quién administra el correo

Sabes separar el acceso a tu dominio en tres cuentas distintas -registrador, DNS y correo- para que ninguna persona sola pueda dejarte fuera.

5 min de lectura

Ya sabes quién puede entrar hoy en tu dominio y tu correo sin pedirte permiso. La pregunta que viene ahora es más incómoda: si esa persona no contesta el teléfono mañana, ¿tu negocio sigue funcionando?

Lo habitual es que todo esté metido en el mismo sitio: el dominio, hacia dónde apunta, el correo que usan tus clientes para escribirte. Un panel, un usuario, una contraseña, que te pasó quien te lo montó. Funciona de maravilla mientras esa relación va bien. El día que se rompe -porque cambias de agencia, porque un socio se va enfadado, porque el diseñador cierra su empresa- descubres que no tenías tres llaves: tenías una sola cerradura, y la llave la tenía otro.

Tres trabajos que parecen uno

Detrás de "tu dominio" hay en realidad tres trabajos distintos, casi siempre repartidos entre servicios diferentes aunque a ti te lo hayan entregado como si fuera uno solo.

Quien compra es el registrador: la empresa donde se pagó el dominio -puede ser GoDaddy, Nominalia, OVH- y donde consta quién es el dueño legal. Ahí se renueva el dominio cada año y ahí se decide, en última instancia, si sigue siendo tuyo. Quien apunta es la gestión del DNS: la ficha que decide si tu dominio lleva a tu web o a otra, y si el correo llega a un buzón o se pierde por el camino. Muchos negocios llevan esta parte en Cloudflare, aunque el dominio esté comprado en otro sitio distinto; son dos paneles con dos contraseñas, no uno. Quien administra el correo es el panel donde se crean los buzones, se cambian sus contraseñas y se decide quién tiene una cuenta con el nombre de tu negocio: Google Workspace, Microsoft 365, o el propio hosting.

Son tres tareas que no tienen por qué vivir en la misma cuenta ni depender de la misma persona. Que hoy las lleve una sola no significa que deban seguir así, y separarlas no rompe nada de lo que ya funciona: el dominio sigue apuntando igual, los correos siguen llegando igual. Lo único que cambia es quién puede tocar cada pieza.

Piensa en un caso corriente: compraste el dominio hace tres años en un registrador cualquiera, pero desde entonces la parte del DNS la lleva quien te hizo la web, en Cloudflare, porque así iba más rápido. Son dos cuentas distintas desde el primer día, aunque nadie te lo dijera. El registrador es el que manda de verdad -si ese dominio caduca porque nadie renueva el pago, da igual lo bien montado que esté el DNS- y suele ser el que menos se mira, precisamente por ser el que menos se toca.

Una cuenta para todo o tres cuentas separadas
Una cuenta única compartida
  • Un solo usuario y una sola contraseña que recordar
  • Rápida de entregar el primer día del negocio
  • Quien la creó decide si te deja dentro o no
  • Si a esa persona le entran en su correo, entran también en el tuyo
Tres cuentas separadas
  • Cada servicio tiene su propio dueño y su propia contraseña
  • Se da acceso de trabajo sin entregar la propiedad
  • Un fallo en una cuenta no arrastra a las otras dos
  • Cuesta diez minutos más montarla al principio

Cual elijo: Si el negocio ya factura o vive de la web, separa las tres cuentas: lo que te cuesta hoy en tiempo lo ahorras el día que alguien se va enfadado. La cuenta única solo es aceptable como prueba pasajera que vas a tirar en semanas.

Cómo separarlas si hoy están juntas

Tres movimientos, uno por llave
  1. 1El registrador a tu nombre
    Entra en la cuenta donde está comprado el dominio, comprueba el titular, el método de pago y la fecha de renovación. Si figura la agencia o el diseñador, pide que transfieran la titularidad a tu nombre o a tu empresa; no hace falta cambiar de dominio ni tocar la web, solo cambiar de dueño en el papel y asegurarte de que la tarjeta que paga la renovación es la tuya, no la de alguien que puede dejar de pagarla.
  2. 2El DNS con tu propio email de administrador
    Crea tu propia cuenta en el gestor del DNS, o pide que te añadan como administrador, no como colaborador. El administrador puede quitar accesos a otros y ver el historial de cambios; el colaborador solo puede usar los permisos que le han dado.
  3. 3El correo con tu nombre, no un genérico
    La cuenta que administra el correo -la que crea y borra buzones, la que resetea contraseñas- debe llevar tu nombre y tu contraseña. Un "[email protected]" que gestiona la agencia sigue siendo su cuenta, aunque el nombre lleve el dominio de tu negocio.
Lo que le pides a quien te lo montó
Necesito que el dominio quede registrado a mi nombre y con mi método de pago. En el DNS y en el correo, dadme de alta como administrador con mi propio email de acceso; vosotros podéis seguir teniendo acceso de trabajo para hacer cambios cuando os lo pida, pero la cuenta principal de las tres la llevo yo.
El correo de recuperación no puede vivir en el mismo dominio
Si el correo para recuperar la contraseña del registrador o del DNS es una cuenta @tudominio.com, y un día pierdes el acceso a ese correo, te quedas encerrado en un círculo: necesitas el correo para entrar en lo que controla el correo. Pasa más de lo que parece cuando el correo lo administraba otra persona y deja de pagar el buzón, o lo borra sin avisar. El correo de recuperación de estas tres cuentas va siempre a un email personal, fuera del dominio del negocio.
Lo que te llevas
  • Sabes que detrás del dominio hay tres trabajos distintos: comprar, apuntar y administrar el correo
  • Has comprobado quién es el titular real del registrador y si coincide contigo
  • Tienes cuenta propia de administrador en el DNS y en el panel del correo, separada de quien te ayuda a diario
  • El correo de recuperación de esas cuentas ya no depende del propio dominio
  • La próxima llave: la caja fuerte que no se lleva nadie cuando se va
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