Mandas el vale al cobrarlo, o el día que elija quien lo compra
Al terminar sabrás si mandas tú el vale nada más cobrarlo o lo guardas hasta el día que elija el comprador, y tendrás listos los dos correos que hacen falta para cada camino.
Por Yodai · Publicado el 6 de septiembre de 2026 · Actualizado el 12 de octubre de 2026
Alguien compra hoy un vale de tu peluquería para el cumpleaños de su hermana, que es dentro de once días. Paga con la tarjeta, la compra sale bien y entonces te toca decidir algo que no aparece en ningún sitio: ¿ese vale le llega al momento a su hermana, con el aviso ya en su bandeja de entrada, o se queda guardado hasta el día veinte?
Junto con el importe y la caducidad, es lo último que conviene tener decidido antes de vender el primer vale. Y no es un detalle menor: si el vale llega el mismo día que se paga, once días antes de tiempo, la sorpresa se ha terminado antes de empezar.
El envío inmediato es la opción por defecto
Muchos vales no son para una fecha señalada. Alguien decide regalarse a sí mismo un masaje, o le compra a un amigo un vale para el bar sin más ocasión que el gesto. En esos casos el vale tiene que llegar nada más pagar. Si le haces esperar, le das además una razón para dudar de si el pago ha ido bien.
Por eso el envío inmediato es lo que haces siempre, salvo que el comprador te pida una fecha. No le pidas a quien compra un vale sin ocasión que te diga un día: es una pregunta que no sirve para nada, y cada paso de más antes de pagar es un sitio donde la compra se puede quedar a medias.
Cuándo hace falta preguntar por la fecha
Todo cambia cuando el motivo de la compra es una fecha concreta. El catorce de febrero, un cumpleaños, el día de la madre. Ahí el comprador no quiere que el regalo llegue hoy: quiere que llegue el día que toca, ni antes ni después. Si solo mandas el vale al pagar, empujas a ese comprador a comprarlo la víspera, a última hora, con el riesgo de que se le olvide o de que el pago falle sin margen para repetirlo.
Dejar comprar con antelación sin romper la sorpresa le quita a ese comprador un motivo para dejarlo para última hora. Y eso solo pasa si el vale puede esperar a su fecha.
Un correo suele leerse en cuanto llega, aunque el motivo del regalo sea una fecha futura
- Lo mandas tú en cuanto ves que el pago ha entrado, sin pedirle nada más al comprador
- No hace falta pedirle ninguna fecha al comprador
- Es lo correcto para vales sin ocasión: autorregalos, agradecimientos, compras de empresa
- El comprador te dice el día de entrega al comprar
- Guardas el vale hasta esa fecha y lo mandas tú ese día, con una alarma en el calendario para no olvidarlo
- Hace falta un aviso de compra aparte, distinto del vale, para que el comprador sepa que el pago ha salido bien
- Es la opción que necesitas si vendes de cara a San Valentín, cumpleaños o Navidad
Cuál elijo: Si tu negocio no tiene una fecha marcada en el calendario, deja el envío inmediato como único camino: cada pregunta de más es un sitio donde la compra se puede caer. Ofrece el envío en una fecha solo cuando vayas a vender de cara a una fecha concreta, y como opción, no lo impongas: quien compra sin ocasión seguirá queriendo que el vale llegue ya.
Dos correos, no uno
Cuando programas el envío, el comprador necesita saber que el pago ha ido bien mucho antes de que el vale llegue a su destino. Si solo existe un correo, el del vale, y ese correo tarda diez días en salir, el comprador se queda sin ninguna confirmación durante todo ese tiempo. Y quien no ve confirmación escribe preguntando o, peor, paga otra vez por si acaso.
Hacen falta dos correos con trabajos distintos. Uno lo mandas al momento y confirma el cargo, con la fecha en la que se entregará el regalo. El otro lo mandas el día elegido, con la alarma que pusiste, y entrega el vale de verdad, con su código y su importe, listo para canjear.
Con esto ya sabes cuándo sale tu vale: al momento, o el día exacto que haya elegido quien lo compra. Lo que falta es qué pasa el día en que ese código se presenta para canjearlo, y eso es lo siguiente.
- Envío inmediato como norma para vales sin ocasión
- Fecha de entrega preguntada solo cuando vendes de cara a una fecha señalada, con una alarma para mandarlo ese día
- Dos correos distintos: confirmación al pagar, vale el día elegido
- El comprador elige la fecha, nunca se le obliga a esperar si no la necesita
Ponte a prueba
Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.
1. Un cliente compra un vale de spa para cuando le apetezca, sin decir para quién ni para cuándo. ¿Se lo mandas al momento o le preguntas la fecha?
Se manda al momento. No hay ocasión que proteger, y pedirle una fecha que no tiene es una pregunta que solo sirve para que se lo piense dos veces.
2. Faltan tres semanas para el Día de la Madre y empiezas a ofrecer el envío en una fecha en tu tienda de flores. Un comprador paga y no le llega nada salvo el cargo en el banco. ¿Qué ha fallado?
Falta el correo de confirmación inmediata. El envío programado no debe dejar al comprador sin ninguna señal hasta el día de la entrega; si solo existe el correo con el vale, que sale tres semanas después, no tiene forma de saber que el pago ha ido bien.
3. Un comprador quiere programar la entrega de un vale de restaurante para dentro de trece meses, para un aniversario del año que viene. ¿Se lo permites tal cual?
No sin revisar antes la caducidad del vale. Si caduca a los doce meses de comprarse, entregarlo a los trece meses sería entregarlo ya caducado; la fecha de entrega tiene que caer siempre antes de la caducidad, nunca después.
El vale ya sale de tu bandeja en el momento correcto. Lo que falta es el código que lo acompaña: uno que se pueda canjear una vez, no las veces que a alguien se le ocurra intentarlo.
SiguienteEl código se canjea una vez, no las veces que hagan falta