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Si entra gente y no compra nadie, mira la página
Que aprendes a mirar primero la página, no la cantidad de gente, cuando hay visitas y ninguna venta.
Mandaste el enlace la semana pasada. Entraron veintitantas personas, treinta quizá, según lo que veas en las visitas de tu página. Y no reservó nadie, no escribió nadie por WhatsApp, no pasó nada.
La primera idea que se te pasa por la cabeza es "me falta gente". Sales a repartir el enlace otra vez, se lo pides a un grupo más grande, piensas en pagar un anuncio para que lo vea más gente. Es la idea que más dinero cuesta seguir cuando está equivocada.
Si entra gente y no compra nadie, el problema casi nunca es cuánta gente entra. Es qué le pasa a esa gente durante los pocos segundos que está dentro de tu página. Traer el doble de visitas a una página que no convierte a nadie no da el doble de ventas: da el doble de cero, y encima has gastado tiempo o dinero en repartirlo.
Antes de tocar el reparto del enlace, se mira la página. En ese orden, no al revés.
El camino que hace una visita hasta que reserva o no reserva
Revisa esto en orden, no todo de golpe. Cada paso depara una decisión distinta, y si los mezclas no sabes cuál arreglar primero.
- 1Ve el precio sin buscarlo
En los primeros segundos, sin hacer scroll, ¿se ve cuánto cuesta el servicio? Si tiene que bajar o abrir otra pestaña, ya está pensando en mirar en otro sitio. - 2Entiende qué haces en una frase
Ya decidiste, en la lección sobre lo que dice cada rincón de tu web, qué frase va arriba del todo. Compruébala aquí: si no dice a quién sirve y para qué, nadie sigue leyendo. - 3Encuentra el botón sin buscarlo
El botón te sigue a todas partes, ya lo dejaste así en su propia lección. Ahora toca comprobar algo distinto: aun estando siempre a la vista, ¿alguien lo toca? - 4Termina la acción en pocos toques
Reservar una cita o pagar un pedido, en tres toques o menos desde que se aprieta el botón. Cada campo de más en el formulario, cada paso extra de confirmación, es gente que se queda por el camino.
Este reparto es solo un ejemplo para entender la idea, no lo que te va a pasar a ti. Haz el tuyo con tus propios números: cuenta las visitas del mes, cuántas llegan al botón, cuántas empiezan a reservar y cuántas terminan.
Si el bajón grande está entre ver el precio y llegar al botón, el problema está en lo que dice la página antes del botón: la frase de arriba, las fotos, el orden de las secciones. Si está entre el botón y la reserva terminada, el problema está en el formulario: pide algo de más, tarda demasiado, o pide pagar antes de que confíen en ti.
En un negocio con cita previa, como una peluquería o un taller, ese segundo bajón suele estar en pedir el teléfono y el email cuando con uno de los dos basta. En un negocio que vende un producto, suele estar en pedir la dirección completa antes de saber siquiera si va a pagar con tarjeta o contra reembolso.
¿Te falta tráfico o te falta conversión?
La manera de saberlo es sencilla: mira cuántas visitas nuevas entran cada semana, no solo la semana del envío. Si el número se repite semana tras semana, aunque sea bajo, ya tienes tráfico y el problema está en lo que pasa dentro. Si la única semana con visitas fue la del envío del enlace y luego no entra nadie, el problema es que el enlace no ha llegado a nadie más.
- Menos de diez o quince visitas a la semana, contando ya varias semanas
- El enlace solo lo han visto tú, tu familia y poco más
- Hay visitas que se repiten semana a semana, aunque sean pocas
- La gente entra y se va a los pocos segundos
- Nadie llega al botón ni pregunta el precio
- El formulario se abre pero casi nadie lo termina
- Preguntan por WhatsApp pero no llegan a pagar ni a reservar
Cual elijo: Si tienes visitas que se repiten semana a semana y cero acción, arreglas la página primero: cada visita nueva que traigas mientras tanto se pierde igual. Si apenas entra nadie, ahí sí toca repartir más el enlace, por donde ya sabes que llega mejor.
Esto es lo último que hace falta mirar
Tu web ya está escrita, revisada en un móvil que no es el tuyo, publicada y repartida a tu lista conocida. Lo que añade esta lección es un hábito, no una tarea de un día: cuando entren visitas y no pase nada, no sales corriendo a buscar más gente.
Abres la página, sigues el camino precio, botón, formulario, y decides desde ahí qué tocar. A veces es una frase. A veces es un campo del formulario. Casi nunca es que falte gente.
- Sabes distinguir un problema de tráfico de un problema de página
- Revisaste el camino precio, botón y formulario, en ese orden
- Tienes escrito el texto que quita la última duda antes de pagar
- Sabes que no compensa pagar por más visitas hasta que la página convierta
- Terminas el curso con la web publicada, revisada y con un criterio para leerla cada semana
Ponte a prueba
Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.
1. Treinta visitas en la semana y nadie llega al botón. ¿Tocas primero el reparto del enlace o la página?
La página: hay tráfico que se repite y cero acción, así que el problema está antes del botón, no en cuánta gente entra.
2. El formulario de reserva pide nombre, teléfono, email, dirección y una nota, y solo dos de cada diez que lo abren lo terminan. ¿Qué haces?
Quitas campos hasta dejar los imprescindibles para confirmar la cita; cada campo de más es gente que se queda a mitad de camino.
3. Llevas dos semanas sin mandar el enlace a nadie más allá de tu familia y apenas entra nadie. ¿Arreglas la página o repartes más?
Repartes más: aquí el problema es tráfico, no conversión, porque el enlace todavía no le ha llegado a nadie que buscara lo que ofreces.