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Si no te encuentra nadie, esto primero; esto, ni lo toques

Sabes mirar si Google te ha indexado antes de tocar nada, distinguir si el problema es el título o la falta de tiempo, y dejar quieto lo que ya funciona aunque los primeros meses no lo parezca.

7 min de lectura

Con título, descripción, páginas, ciudad y palabras ya hechos como toca, queda la pregunta que no se responde escribiendo más: ¿te está encontrando alguien, y si no, qué de todo esto tocas primero? Has hecho los deberes. Título y descripción para cada página, no genéricos. Una página por cada servicio, no un párrafo suelto en la portada. Tu ciudad escrita donde Google la busca. Las palabras con las que te buscan de verdad, no las que usarías tú para describir tu negocio. Y aun así, pasan las semanas y en el informe de tu web los números siguen en cero.

Aquí es donde la mayoría comete el error caro: vuelve a tocarlo todo. Cambia el título otra vez, luego la descripción, luego reescribe media web, y a la semana siguiente vuelve a cambiarla porque tampoco funciona. Antes de tocar nada, hay una pregunta que responde por dónde empezar: ¿te ha visto Google siquiera?

Pongamos un caso corriente: una peluquería con una página por servicio, la ciudad en el título de cada una y las palabras con las que la buscan puestas donde tocan. Pasan dos meses y la dueña mira el móvil cada noche esperando ver algo moverse. No se mueve nada, y concluye que el trabajo de las lecciones anteriores no ha servido. Ese es justo el momento de mirar el dato antes de mirar el miedo.

¿Te ha indexado Google, siquiera?

Escribe en el buscador site:tudominio.com, sustituyendo por tu dirección real. Si salen tus páginas, Google las conoce. Si no sale nada, o solo sale la portada y ninguna página de servicio, ese es el problema entero: no hay título ni descripción que valga si la página no está guardada en su índice.

Y aquí hay que tener paciencia, porque Google no lee tu web al minuto de publicarla. Pasa primero a rastrearla, y solo después decide si la guarda. Ese plazo no lo controlas tú apretando un botón: se cuenta en días, a veces en semanas.

Cuánto tarda Google en verte, antes de juzgar si funciona
  • Día 1Publicas la web. Para Google, todavía no existe.
  • Día 3 a 7Si nadie te ha enlazado ni la has avisado, Google puede tardar en pasar a rastrearla por primera vez.
  • Semana 2 a 4Las páginas empiezan a aparecer en el índice, una a una, no todas a la vez.
  • Mes 2 a 3Si el contenido no ha cambiado cada semana, las búsquedas poco disputadas empiezan a traer alguna visita.

Impresiones sin clics, o clics que no llegan: dos diagnósticos distintos

Si tu página ya está indexada, el informe de rendimiento del buscador separa dos cifras que no significan lo mismo. Las impresiones cuentan cuántas veces ha aparecido tu resultado en una búsqueda, aunque nadie lo haya tocado. Los clics cuentan cuántos han entrado. Confundir estas dos cifras es la razón por la que mucha gente toca lo que no debe.

El sitio donde se mira este dato tiene nombre: el informe de rendimiento de tu web en el buscador, el mismo panel donde antes comprobaste si te habían indexado. Ahí aparecen, página por página, las impresiones, los clics y la posición media. No hace falta interpretarlo con instinto: los números dicen a qué categoría perteneces, y cada categoría pide una acción distinta.

Si tienes impresiones y cero clics, tu web aparece delante de la persona que busca y esa persona pasa de largo. El problema no es la página: es lo que lee antes de entrar, el título y la descripción de los que hablamos hace dos lecciones. Se reescribe eso, no la web entera.

Si no tienes impresiones, no hay nada que reescribir todavía: el problema es anterior, de indexación, o de que ninguna página tuya coincide con lo que la gente escribe en el buscador. Eso se corrige con paciencia y con las páginas de servicio y de zona de las que ya hablamos, no con un texto más persuasivo.

Hay un tercer dato en ese mismo informe que conviene mirar antes de tocar nada: la posición media de cada página. Si tu página de un servicio aparece de media en el puesto veinte o treinta, está lejos de la primera pantalla de resultados, y ahí las impresiones son pocas casi por definición. Eso no se arregla escribiendo mejor el título: la posición sube con el tiempo y con más páginas relacionadas, no con una frase más ingeniosa.

Por qué una web perfecta puede no aparecer nunca
La página no está en el índice de GoogleNo aparece en ninguna búsqueda, por bien escrito que esté el título

Sin indexar no hay posición que buscar: Google primero tiene que leer la página y decidir guardarla.

Qué tocas según lo que veas en el informe, no según lo que temas
Lo que vesLo que significaQué tocas
Cero impresiones semanas después de publicarGoogle no la ha indexado, o no la asocia a ninguna búsquedaRevisa que la página no esté bloqueada y espera al plazo de indexación
Impresiones, cero clicsAparece, pero el título o la descripción no convencenEl título y la descripción de esa página, no la web entera
Clics escasos y posición baja, tras el primer mesCompite mal para búsquedas concurridas, pero existeNada por ahora: la posición sube sola si el contenido no cambia cada semana
Clics que crecen mes a mes, aunque sean pocosEl sistema funciona y solo falta tiempo y contenidoAñade la página que falte; no reescribas la que ya trae gente

Lo que no tocas aunque los primeros meses no llegue nadie

La posición en el buscador no se mueve por retocar la web cada semana. Se mueve porque Google necesita ver una página estable, con el mismo contenido, para decidir cuánto confiar en ella. Cada vez que reescribes el texto entero, ese reloj vuelve a cero: no acumulas, empiezas de nuevo.

Tampoco toques la ciudad ni las palabras de búsqueda que ya decidiste en las lecciones anteriores solo porque no ves resultados en dos semanas. Esas decisiones tardan en dar la cara. Lo que sí puedes hacer mientras esperas es completar lo que falte: si tienes tres servicios y solo has escrito la página de uno, esa es la tarea, no reescribir la que ya existe.

Y hay una tentación aparte, distinta a la de reescribir el texto: tocar el diseño. Cambiar colores, mover el botón de contacto, poner una foto nueva. Ninguno de esos cambios afecta a si Google te indexa o te posiciona; afectan a si la persona que ya entró se queda o se va. Son cambios legítimos, pero no responden a por qué no llega nadie desde el buscador, y conviene no confundir un problema con el otro.

El error que más cuesta: rehacer la web a las dos semanas
Publicas, esperas catorce días, no ves visitas y concluyes que el texto está mal. Lo cambias entero. Google, que ya había empezado a evaluar la versión anterior, tiene que volver a leerla desde el principio. Si repites esto cada dos o tres semanas, la web nunca llega a acumular el tiempo mínimo que necesita para posicionar nada. Se evita fijando una fecha: no se toca el contenido de una página antes de los dos meses de publicada, salvo error real, un precio mal puesto, un servicio que ya no ofreces.
Lo que te llevas
  • Sabes mirar primero si Google ha indexado tus páginas, con site:tudominio.com, antes de tocar nada
  • Distingues impresiones de clics: sin impresiones el problema es de indexación, con impresiones y sin clics el problema es el título
  • Tienes claro qué corregir según lo que veas en el informe y qué dejar quieto aunque no veas resultados todavía
  • Sabes que reescribir la web entera cada dos semanas es lo que más tarda en dar resultado, no lo que más lo acelera

Ponte a prueba

Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.

1. Publicaste hace diez días y site:tudominio.com no devuelve ninguna página. ¿Qué haces: cambias el título o esperas?

Esperas y revisas que no haya un bloqueo técnico. Sin indexar, el título no se ha llegado a leer todavía; cambiarlo ahora no adelanta nada.

2. El informe muestra 340 impresiones el último mes y 2 clics en tu página de un servicio. ¿Tocas la página de servicio o el título y la descripción?

El título y la descripción. La página aparece delante de 340 personas y solo dos entran: el contenido de dentro no es el problema, lo es lo que leen antes de entrar.

3. Llevas tres meses con clics que suben poco a poco, mes a mes. ¿Reescribes la web para acelerarlo o añades la página del servicio que todavía no tienes?

Añades la página que falta. Lo que ya tienes está funcionando; tocarlo arriesga reiniciar la confianza que Google ya le tiene, y el hueco real está en lo que aún no has publicado.

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