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Solo tienes una hora para hacer fotos: por dónde empiezas

Sales con el orden de disparo decidido, el archivo bien nombrado y las fotos de catálogo fuera de tu ficha.

7 min de lectura

Con una descripción que ya es tuya y no de cualquiera, falta lo que se ve antes de leer nada. Tienes el teléfono cargado, una hora libre entre dos citas y no sabes por dónde empezar: ¿la puerta, el mostrador o lo que vendes? Si esperas a tener una tarde entera para hacerlo con calma, la sesión no llega nunca, y tu ficha se queda con la foto que subió quien pasaba por la calle, que suele ser la que peor te representa.

El orden no lo decide lo bonito que quede el encuadre ni la cámara que uses. Lo decide la pregunta que esa foto contesta a quien te está mirando desde el móvil, de pie en la acera o comparando tu ficha con las dos de al lado antes de elegir a quién llama. Con una hora no da tiempo a fotografiarlo todo, así que hay que decidir qué se queda fuera antes de empezar, no a mitad de sesión cuando ya se ha ido la luz.

Qué pregunta contesta cada foto

Alguien que busca lo que vendes en tu barrio se hace tres preguntas seguidas: ¿es este el sitio?, ¿me puedo fiar de quien me va a atender? y ¿es esto lo que necesito?. Cada una la contesta un tipo de foto distinto, y por eso el orden de disparo no es cuestión de gusto.

Ya sabes que la categoría de tu ficha la decide tu cliente y que la descripción no puede valer para cualquier negocio de tu calle. Con las fotos pasa lo mismo: manda lo concreto, no lo bonito. Y aquí, encima, se disparan en sesenta minutos, no se escriben con calma un domingo por la tarde.

Antes de disparar: qué hora eliges

La hora del día pesa tanto como el orden. La luz de media mañana, con las persianas subidas y sin flash, hace que el rótulo y el producto se vean como se ven en la realidad. El flash mete un tono que no coincide con lo que el cliente encuentra al llegar, y esa diferencia se nota nada más entrar por la puerta.

Si tu negocio abre a la calle, la mejor ventana suele ser entre semana a media mañana: hay luz pero no tanta gente delante del escaparate como para que la fachada quede tapada. Si trabajas con cita, aprovecha el hueco entre dos clientes en vez de esperar a un día sin nadie: ese día sin nadie, con la persiana bajada, no vende nada.

En qué orden disparas con una hora

El orden de disparo, de la puerta al producto
  1. 1La fachada con el rótulo visible
    Es la foto de portada, la primera que ve quien compara fichas antes de decidir a quién llama. Tiene que coincidir con lo que se va a encontrar al llegar: mismo rótulo, misma puerta que aparece en el mapa. Sin el coche del repartidor tapando el número ni el toldo a medio recoger.
  2. 2Tú o quien atiende, trabajando
    Se confía en una cara, no en un logo. Vale más el brazo cortando, sirviendo o cerrando una caja que una pose mirando a cámara con los brazos cruzados. Diez segundos de trabajo real, con las manos ocupadas, valen más que un minuto posando sin saber qué hacer.
  3. 3El producto o servicio en el momento de la entrega
    No la bandeja de estudio con luz de anuncio: el corte recién terminado, el plato ya puesto en la mesa, la caja tal como la recibe el cliente en la puerta. Es la prueba de que lo que ofreces existe de verdad y se parece a lo que va a llegar.
  4. 4El interior, solo si sobra tiempo
    Un pasillo vacío o una sala de espera sin nadie aportan menos que las tres anteriores, porque no contestan ninguna de las tres preguntas. Si el reloj aprieta, es la que se queda sin hacer, y no pasa nada.
El producto y la persona se llevan dos tercios de la hora
Fachada10min
Tú trabajando20min
Producto en el momento de entrega20min
Interior10min

El nombre del archivo también busca por ti

Falta un paso antes de subir las fotos, y no cuesta ni un minuto por imagen: cómo se llama el archivo. Google no ve la foto igual que tú la ves; lee su nombre, y ese nombre le dice si tu foto responde a lo que alguien está buscando en tu zona.

Un archivo que llega de la cámara como IMG_2394.jpg no dice nada, ni a Google ni a nadie. El mismo archivo, renombrado antes de subirlo, sí cuenta algo. Haz esto con cada foto antes de subirla, no después: renombrar veinte fotos de golpe al final de la sesión es la tarea que se queda a medias y nunca se termina.

Cómo se llama el archivo antes de subirlo
IMG_2394.jpg pasa a llamarse corte-fade-barberia-alcala-de-henares.jpg antes de subirlo a la ficha. El nombre lleva lo que se ve en la foto y la zona donde estás, sin relleno ni palabras de más.

La foto que también tiene tu competencia

Las fotos de catálogo del proveedor confunden más de lo que ahorran
El proveedor manda fotos de catálogo del producto y parece un ahorro de tiempo. El problema es que las tienen las diez tiendas de tu calle que venden lo mismo, así que tu ficha se confunde con la de al lado en el primer vistazo. Y si el cliente llega esperando lo del catálogo y encuentra otra cosa, la confianza se pierde ahí mismo, en la puerta, antes de que puedas explicarte.

Antes de subir: qué borras

De la hora de disparo saldrán quince o veinte fotos por cada momento; sube tres o cuatro como mucho. Elige las que están enfocadas, sin el dedo tapando la esquina y sin gente de espaldas cortando la composición. Una foto movida penaliza más que no subir foto ninguna, porque manda la señal contraria: descuido.

El formato tampoco es un detalle menor. Sube las fotos en horizontal para la fachada y el interior, y deja el vertical para el producto o para la persona trabajando de cerca. Mezclar los dos formatos sin criterio hace que la galería de tu ficha se vea desordenada, y una galería desordenada transmite lo mismo que un mostrador desordenado: que ahí dentro no se cuida el detalle.

Con esto la ficha ya tiene cara: una fachada reconocible, una persona de confianza y un producto que se parece al que llega. Lo siguiente es cuántas reseñas necesitas antes de tocar cualquier otra cosa de la ficha.

Lo que te llevas
  • El orden de disparo queda decidido: fachada, persona trabajando, producto en el momento de entrega y, si sobra tiempo, el interior.
  • Cada archivo se renombra con lo que se ve en la foto y tu zona antes de subirlo, no se deja como lo entrega la cámara.
  • Las fotos de catálogo del proveedor quedan fuera de la ficha.
  • De cada momento subes solo las tres o cuatro fotos mejor enfocadas, no la sesión entera.

Ponte a prueba

Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.

1. Te quedan quince minutos y todavía no has hecho la foto del interior ni la del producto en el momento de la entrega. ¿Cuál haces?

El producto en el momento de la entrega. El interior no contesta ninguna de las tres preguntas de quien te busca; el producto contesta la de '¿es esto lo que necesito?', y esa nunca se sacrifica.

2. Subes doce fotos de la sesión tal como salieron de la cámara, sin tocar los nombres. ¿Qué falta antes de subirlas?

Renombrar cada archivo con lo que se ve y tu zona, por ejemplo corte-fade-barberia-alcala-de-henares.jpg. Sin ese paso, Google no sabe qué responde esa foto y la trata como si no dijera nada.

3. Tu proveedor te ofrece fotos de catálogo del producto, ya hechas y con buena luz, para ahorrarte la sesión. ¿Las subes?

No a tu ficha. Las tienen también las demás tiendas que venden lo mismo, así que no te distinguen y además no coinciden con lo que el cliente encuentra al llegar, que es justo lo que rompe la confianza en la puerta.

Con la ficha ya vestida -categoría, dirección, descripción y fotos-, lo que la mueve de verdad son las reseñas: cuántas necesitas antes de mirar cualquier otra cosa y cómo pedirlas sin que parezca que estás mendigando una.

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