Nuevo en la biblioteca: Una reserva, dos cosas que tienen que estar libres a la vez. Leer el artículo
yodai Academia Describir tu negocio

Academia Construir Describir tu negocio

El texto de temporada va en una frase aparte, para poder quitarlo sin reescribir nada

Separas lo que eres todo el año de lo que solo eres unos meses, escribes lo segundo en una frase aparte con fecha de retirada, y la quitas en treinta segundos cuando acaba la temporada.

7 min de lectura

A diferencia del servicio nuevo, que se queda para siempre, esto dura lo que dura la temporada. Tienes una heladería. En julio metes sabores de temporada: higo, horchata, melón con vino dulce. En la web lo pones donde puedes, al final del párrafo de siempre, entre la dirección y el horario. Funciona bien todo agosto.

El 3 de septiembre te acuerdas de quitarlo. Abres la ficha y ya no distingues qué frase era la nueva y cuál la de siempre. Terminas reescribiendo el párrafo entero, con la sensación de que ya lo tenías bien escrito una vez y ahora lo escribes peor, con prisa.

No es solo la heladería. Le pasa igual al que amplía el horario en Navidad, al gimnasio que mete el reto de enero o a la peluquería que anuncia recogidos para bodas en junio. Todos escriben la frase de temporada donde pueden, y todos se atascan igual cuando toca quitarla.

Eso pasa porque el texto de temporada y el texto de siempre quedaron cosidos en la misma frase. La próxima vez la duda no es qué escribir en julio. Es dónde escribirlo para que en septiembre baste con borrarlo.

Lo que eres todo el año, y lo que eres solo unos meses

No toda tu descripción tiene la misma vida. Una parte cuenta quién eres y qué haces, y eso no cambia en julio ni en enero, salvo que el negocio cambie de verdad, y de eso ya hablamos al abrir una línea nueva. Otra parte cuenta lo que pasa ahora mismo: un sabor, un horario ampliado, una oferta que solo tiene sentido con calor.

A mí me gusta ponerlo crudo: si en enero, con lluvia, la frase te haría quedar mal o directamente mentiroso, es de temporada. Si te sirve en enero igual que en julio, es tuya para siempre y no se toca por moda. Heladería artesana en el centro es de siempre. Sabores de temporada con fruta de la zona roza el límite: la frase vale todo el año, pero lo que hay detrás cambia cada tres meses.

Solo dos partes cambian con el calendario, y las dos viven aparte del texto fijo
Parte de la descripción¿Cambia con la temporada?Dónde vive el texto
Quién eres y qué hacesNoPárrafo de siempre, arriba de todo
Precio baseNo, salvo subida realFicha de precio
Horario habitualNoJunto al párrafo de siempre
Horario ampliado o reducido de temporadaFrase aparte, con fecha de retirada
Oferta o sabor del momentoBloque de temporada, aparte del párrafo fijo

La frase aparte, no el párrafo reescrito

La regla práctica es esta: el texto de temporada vive en su propia frase, aparte, nunca cosido dentro de una frase que también dice algo permanente. Si mezclas las dos cosas, quitar la parte de temporada obliga a reescribir la frase entera, y ahí es donde se pierde el texto original.

Escribe la descripción de siempre como si la temporada no existiera. Añade después, debajo o al lado, una frase corta solo con lo de ahora. Da igual si va antes o después del párrafo fijo: lo que importa es que sea una frase entera, con punto y aparte, que puedas seleccionar y borrar de un trazo sin rozar ni una coma de lo de siempre.

Cómo queda la ficha en julio
Heladería artesana en el centro de la ciudad. Abrimos todos los días de 12:00 a 22:00. Hasta el 31 de agosto: horchata, higo y melón con vino dulce, hechos con fruta de temporada. (la segunda frase se retira el 1 de septiembre; la primera no se toca)
El error que sale caro
El error caro no es escribir la frase de temporada. Es escribirla en medio del párrafo de siempre, para que quede más redactado. Ahí ya no hay frase que borrar: hay que reescribir el párrafo entero, y con la prisa de la vuelta al curso o del cambio de mes se cuela un dato viejo, un horario de verano o un sabor que ya no tienes, que se queda ahí semanas sin que nadie lo note y que el primer cliente que llama sí nota.

Guarda la de antes, antes de tocar nada

Para volver a la versión de siempre no hace falta memoria, hace falta una copia. Antes de escribir la frase de temporada, copia la frase de siempre a donde sea: una nota, un correo a ti mismo, el cuaderno de la tienda. Tres líneas bastan.

No hace falta ninguna herramienta especial. Vale una nota en el móvil o un papel pegado en la caja. Lo único que importa es que el texto de siempre quede escrito en algún sitio que no sea tu cabeza el mismo día que lo tocas, no una semana después con la temporada ya encima.

Cuando llegue la fecha de retirada, no reescribes: pegas. La diferencia entre reescribir y pegar es la diferencia entre diez minutos de duda y treinta segundos.

El ciclo de una frase de temporada
  • 1 de junioCopias la frase de siempre a un lado. Escribes la frase de temporada, marcada con la fecha en que sale.
  • Junio a agostoLa frase de temporada convive con la de siempre, sin mezclarse en el mismo párrafo.
  • 1 de septiembreBorras la frase de temporada. Pegas la frase de siempre que habías guardado.
  • El resto del añoLa ficha vuelve a decir exactamente lo que decía antes de junio.

Cuándo la temporada deja de ser temporada

¿Frase aparte o reescribir el texto?
Frase aparte con fecha de retirada
  • Se borra en treinta segundos
  • El texto de siempre no se toca
  • Sirve para lo que dura un trimestre o menos
Reescribir el párrafo entero
  • Tiene sentido solo si el cambio se queda para siempre
  • Es el camino de abrir una línea nueva, no el de una temporada

Cual elijo: Elige la frase aparte siempre que el cambio tenga fecha de caducidad. Si llevas tres junios seguidos añadiendo lo mismo, ese texto ya pertenece al párrafo de siempre: tócalo con las reglas de una oferta nueva, con su propia página si el volumen lo pide.

Lo que te llevas
  • Sabes separar qué parte de tu descripción es de siempre y cuál es solo de esta temporada.
  • La frase de temporada vive aparte, nunca dentro del párrafo permanente.
  • Guardas el texto de siempre antes de tocar nada, para pegarlo en vez de reescribirlo.
  • Sabes cuándo una frase repetida temporada tras temporada deja de serlo y pasa al texto fijo.
  • La próxima decisión es la contraria: qué apagas del todo cuando paras una temporada, y qué dejas encendido.

Tres casos para decidir

Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.

1. Tienes una tienda de ropa. En diciembre añadiste 'envolvemos para regalo sin coste' dentro de la misma frase donde dices dónde estás ubicado. Llega enero, ¿qué haces?

Primero separas: sacas 'envolvemos para regalo' de esa frase y la dejas sola. Solo entonces la borras. Si la borras estando mezclada, te arriesgas a llevarte por delante la ubicación con ella.

2. Un local de comida rápida mete 'ensalada de temporada con producto local' cada verano desde hace tres años, siempre la misma frase, y en el fondo nunca deja de estar en el menú entre medias. ¿Sigue siendo texto de temporada?

Si la repites igual tres veranos y el producto nunca falta del menú entre medias, ha dejado de ser temporada. Pasa a texto de siempre, con su propia frase fija o incluso su propia página, y ahí ya no hace falta guardar ni retirar nada porque no se retira.

3. Cierras el negocio dos semanas en agosto y quieres que la web lo diga sin que parezca que has cerrado para siempre. ¿Frase aparte o reescribir el texto?

Frase aparte, con fecha de vuelta incluida: 'Cerrado del 10 al 24 de agosto, volvemos el 25'. La propia frase lleva su fecha de caducidad, así que ni siquiera hace falta acordarte de borrarla a mano el día 25: si quieres, la sustituyes ese mismo día por la frase de siempre que ya tenías guardada.

Quitar una frase de temporada es fácil porque sigues abierto. Parar del todo —vacaciones, obra, un cierre sin fecha de vuelta— es otra decisión: ahí no basta con cambiar una frase, hay que decidir qué se apaga y qué se queda encendido.

SiguienteEl tiempo verbal que no confiesa que empiezas hoy