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Un contador por talla, color o turno, no uno solo para todo el producto
Decides si el stock de cada cosa que vendes va por producto entero o por cada variante, y dejas de vender tallas, turnos o colores que ya no existen.
El criterio del empate ya lo tienes; falta que el contador que consultas sea el de esa talla o ese color exactos, no el del producto en bloque. Tienes una camiseta con quince unidades en el almacén: seis en la talla S, ninguna en la M y nueve en la L. Alguien entra, elige la M, paga, y la web se lo confirma sin pestañear. El problema es que de la M no quedaba ni una. La ficha solo miraba el total: quince unidades, adelante con la venta.
Ahora toca escribir al cliente, devolver el dinero o convencerle de que se lleve otra talla. Con suerte no se enfada. Con mala suerte, no vuelve a comprar en tu web y encima lo cuenta por ahí, y ese comentario lo lee la siguiente persona que dudaba entre comprarte a ti o a otro.
Un número para el producto, no para lo que de verdad se agota
Ya sabes qué pasa cuando dos personas compiten de verdad por la última unidad. Esto es distinto: aquí no compite nadie, es el contador el que miente. Dice "quince" cuando la pregunta que importaba era "¿cuántas quedan de la M?".
Un producto y una variante no son la misma cosa para el stock, aunque en la ficha se vean juntos. El producto es la camiseta. La variante es la talla, o el color, o en un negocio de servicios, el turno del día o la franja horaria en la que trabajas. Cuando cada variante tiene sus propias unidades físicas, contar solo el producto te da un número que suma bien pero no responde a lo que te están preguntando.
Esto no pasa solo con ropa. Una peluquería que anuncia "cortes disponibles hoy: 8" sin decir a qué hora tiene el mismo problema: puede vender dos veces la misma hora y quedarse sin huecos a las cuatro de la tarde aunque el contador general siga en positivo.
Cuándo cuentas por variante y cuándo te basta con el producto entero
La pregunta que decide esto es corta: cuando alguien compra una unidad de una variante concreta, ¿deja sin stock a las demás variantes o no? Si la respuesta es sí, necesitas un contador por variante. Si la respuesta es no, un contador para todo el producto es suficiente, y montar el desglose es trabajo de más que nadie te va a agradecer.
Una talla de camiseta agota solo esa talla, nunca las otras dos. Un turno de peluquería a las once agota esa hora, no las cinco restantes del día. Un color de funda de móvil agota ese color, si vienen empaquetadas por separado. En los tres casos, el contador va por variante.
Pero imagina que vendes velas en tres aromas y el aroma es un aceite esencial que añades al final del proceso, desde un bote que te dura para doscientas unidades. Ahí el aroma no agota nada que las otras variantes necesiten: lo que se agota es la cera, que es común a las tres. Un contador por producto entero basta, y abrir tres fichas de aroma sería inventar trabajo donde no hace falta.
Hay un caso intermedio que conviene decidir pronto: talla y color a la vez, como una camiseta en tres tallas y dos colores. Ahí no cuentas por talla ni por color por separado, cuentas por cada combinación: la S azul es una variante, la S blanca es otra. Si las tratas como si compartieran stock, vuelves al mismo problema del principio.
- Se configura en un minuto: un número, y listo
- Vale cuando la variante no toca una unidad física distinta a las demás
- Usarlo cuando sí hay unidades distintas por variante te hace vender lo que no tienes sin enterarte
- Exige dar de alta cada talla, color, turno o combinación con su propia cantidad
- Cada venta descuenta solo de esa variante, nunca de las demás
- Al reponer, actualizas la variante que ha llegado, no el total del producto
- Cuesta más montarlo la primera vez, pero es el único que no miente
Cual elijo: Si dos unidades del mismo producto pueden agotarse en momentos distintos porque son piezas físicas distintas, cuenta por variante. Un contador único solo vale cuando ninguna variante consume algo que las demás no puedan usar también.
Configurar el contador por variante lleva más tiempo la primera vez que das de alta el producto. Se recupera esa media hora la primera semana en la que no cancelas un pedido ni escribes una disculpa.
Lo de qué le escribes exactamente a alguien cuando la variante se te agota mientras está pagando es la próxima lección. Hoy lo que queda decidido es más sencillo: para cada cosa que vendes, si el contador va en la talla, el turno, el color o el producto entero.
- Sabes distinguir cuándo el stock se cuenta por producto entero y cuándo por cada variante
- Has aplicado el criterio a lo que vendes: talla, color, turno, sabor o combinación de varios
- Sabes qué mirar en el panel antes de lanzar una campaña: el desglose, no el total
Ponte a prueba
Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.
1. Vendes velas artesanales en tres aromas, todas moldeadas igual y diferenciadas solo por un aceite esencial que añades al final desde un bote que te dura para doscientas unidades. ¿Cuentas el stock por aroma o por producto entero?
Por producto entero. El aroma no agota una pieza física propia, es un paso final con un insumo abundante y compartido. Un contador único basta; abrir tres fichas de aroma sería trabajo sin ninguna utilidad.
2. Alquilas ocho bicicletas por horas. Una persona reserva la de las 10:00 y otra la de las 12:00. ¿Te vale un contador de 'bicicletas disponibles hoy' o necesitas uno por franja horaria?
Uno por franja horaria. Cada hora es un hueco independiente: si solo cuentas el total del día, puedes asignar la misma bici dos veces a la misma hora aunque el número general parezca cuadrar.
3. Vendes una funda de móvil en cinco colores: veinte unidades en total, doce negras, cinco blancas y tres rojas. Se han vendido quince y el panel marca 'cinco unidades' en el total. ¿Puedes seguir vendiendo cualquier color con ese dato?
No. El total de cinco no dice qué color queda. Si las tres rojas se vendieron primero, ahora mismo puede haber cero rojas y cinco repartidas entre negro y blanco. Hay que mirar el desglose por color antes de aceptar un pedido de un color concreto.
Ni contando por variante te libras del todo: alguna vez se te va a agotar con alguien ya cobrado, y ahí lo que salva la venta es lo que le escribes en ese momento.