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Un importe fijo, o que lo decida quien compra

Al terminar, tienes decidido si tu vale regalo vale una cantidad cerrada o libre, y el importe mínimo por debajo del cual nunca se vende.

Por Yodai · Publicado el 6 de septiembre de 2026 · Actualizado el 12 de octubre de 2026

7 min de lectura

Alguien te escribe un domingo por la tarde: "Quiero regalarle un vale a mi cuñada, ¿cuánto puedo poner?" Y ahí te das cuenta de que no lo tienes decidido. ¿Hay un botón de 30 euros, otro de 50, otro de 100? ¿O dejas que el comprador ponga la cifra que le apetezca regalar?

Parece un detalle. No lo es. El importe del vale decide si se canjea sin discutir el día que alguien lo trae a tu negocio, o si tienes que hacer cuentas delante del cliente para ver si le sobra o le falta dinero. Esa conversación se evita antes de vender el vale, no en el mostrador. Y se decide una sola vez, no cada vez que alguien pregunta.

Un número que ya conoces: el precio real

Si vendes un corte de pelo a 22 euros y un tinte a 45, el vale con más sentido no es "30 euros" porque suena redondo. Es 22, o 45, o la suma de los dos si sueles combinarlos. Un importe fijo calcado al precio real de un servicio se canjea sin ajustar nada: la persona llega, lo entrega, sale con exactamente lo que el vale pagaba. No hay vuelta que dar ni tres euros de diferencia que cobrar aparte.

Esto también se entiende mejor. En vez de un número abstracto, escribes «Vale para un tinte completo» y debajo el precio. Quien compra no traduce euros a servicio: ya sabe lo que está regalando, y eso le ahorra dudas al decidir.

Si además vendes bonos o paquetes, como diez clases o cinco sesiones, cada bono es también un importe fijo natural: el precio del bono completo. No hace falta inventar una cifra nueva para el vale; usas la que ya tienes en tu lista de precios.

Cuando el catálogo es demasiado ancho para un número fijo

Esto cambia en un negocio con catálogo amplio: un restaurante, una tienda de ropa, una floristería. Ahí nadie sabe si 30 euros son un plato o media carta, y obligar a elegir entre 25, 50 o 100 deja fuera a quien quiere regalar 35 o 70. Ahí el importe libre, en el que el comprador pone su propia cifra, se ajusta a lo que de verdad quiere gastar.

El riesgo del importe libre es el opuesto al del importe fijo: alguien pone 6 euros porque le pareció un detalle simpático, y esos 6 euros no llegan ni al plato más barato de tu carta. El vale se queda en un cajón porque da vergüenza usarlo. Por eso el importe libre necesita un suelo: un mínimo igual al precio de lo más barato que vendes. Si tu producto más económico cuesta 12 euros, el vale no se vende por menos de 12.

Importe fijo o importe libre
Importe fijo
  • Se canjea sin ajustar nada, porque coincide con el precio de un servicio real
  • Se anuncia solo: "vale para un masaje de 60 minutos", sin explicación adicional
  • Encaja en negocios con pocos servicios y precios estables
Importe libre
  • Se adapta a catálogos amplios, donde nadie tiene un precio único en la cabeza
  • Necesita un mínimo, o se vende por menos de lo que cuesta lo más barato de tu negocio

Cuál elijo: Si tu negocio se explica en tres o cuatro servicios con precio propio, importe fijo, calcado a esos precios. Si vendes de un catálogo con decenas de referencias y tickets muy distintos, importe libre con un mínimo igual al precio de lo más barato que tienes.

Si tu negocio vende servicios de precio cerrado y también productos sueltos, como una peluquería con el corte a precio fijo y una tienda de cosmética al lado, no fuerces los dos al mismo molde. Un vale de importe fijo para los servicios y un vale de importe libre para la tienda, cada uno explicado por separado.

Cómo se escribe cada opción en la página del vale

Importe fijo, ligado al servicio
Vale para un masaje de 60 minutos, 55 €
Vale para un masaje de 90 minutos, 75 €

Importe libre, con el mínimo a la vista
Regala el importe que quieras (mínimo 15 €). Se canjea en cualquier compra de la tienda.

El error que sale caro: un mínimo por debajo de tu servicio más barato
Si dejas el importe libre sin mínimo, alguien compra un vale de 5 euros pensando que es un detalle bonito. El día que lo traen a canjear, no cubre ni el producto más barato de tu catálogo, y tienes que cobrar la diferencia delante del cliente o regalar lo que falta. Pon el mínimo igual al precio de tu servicio o producto más económico, nunca por debajo. Si ya vendiste vales sin mínimo, no hace falta anularlos: subes el mínimo desde hoy y los antiguos se resuelven caso a caso en el mostrador, que son pocos.

Dónde se apunta cada vale

Elijas el importe que elijas, cada vale que vendas va a un registro tuyo: una hoja de cálculo o una libreta con el código, el importe, la fecha de venta y la de caducidad. Ese registro es lo que te deja canjearlo sin dudas el día que alguien lo trae. Con el importe fijo, la fila ya dice qué servicio cubre. Con el importe libre, el comprador te dice la cifra al comprarlo, en el mostrador o por mensaje: compruebas que no baja del mínimo, cobras ese importe y lo apuntas.

Si eliges importe libre, no dejes la cifra en blanco

Un importe en blanco, sin ninguna cifra de referencia, no le da al comprador ninguna pista de cuánto poner, y es fácil que se quede corto. Pongamos, con cifras inventadas, una floristería con 40 vales libres vendidos en un mes sin ninguna cifra sugerida:

Ejemplo inventado: sin una cifra sugerida, la mitad de esos 40 vales se queda por debajo de los 30 euros
Menos de 15 €20%
15 a 30 €30%
30 a 50 €35%
Más de 50 €15%

Dar un par de cifras de referencia, por ejemplo «30 o 50 euros», no convierte el importe libre en fijo. Solo le da al comprador un punto de partida para no quedarse corto, y a ti un vale que sí cubre algo cuando lo canjeen.

Lo que te llevas
  • Decidido si el vale regalo lleva un precio cerrado o un importe libre
  • Si es cerrado, cada cifra coincide con el precio real de un servicio o bono, no con un número redondo inventado
  • Si es libre, fijado el mínimo en el precio de lo más barato que vendes, y puesta al menos una cifra de referencia a la vista de quien compra
  • Con el importe resuelto, la siguiente decisión del curso es cuánto tiempo sigue siendo válido ese vale

Ponte a prueba

Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.

1. Una peluquería con tres servicios (corte 20 €, corte y barba 28 €, tinte 45 €) quiere vender vales regalo por primera vez. ¿Importe fijo o libre, y qué cifras pone?

Importe fijo, uno por servicio: 20, 28 y 45 euros, calcados a los precios reales. Con solo tres servicios, un importe libre solo añadiría el trabajo de ajustar la diferencia en caja el día del canje.

2. Una tienda de decoración con productos entre 8 y 300 euros lanza vales regalo. El dueño duda entre poner solo un botón de 50 euros o dejar la cifra libre. ¿Qué decide y por qué?

Importe libre, con un mínimo de 8 euros, el precio del producto más barato, y un par de cifras de referencia, como 30 y 60 euros, para quien no sabe cuánto poner. Un único botón de 50 deja fuera tanto a quien quiere regalar 15 como a quien quiere regalar 150.

3. Un estudio de yoga vende un vale libre sin mínimo. Alguien compra uno de 6 euros y al canjearlo no cubre ni la clase suelta, que cuesta 14. ¿Qué se cambia y qué no?

Se cambia el mínimo del importe libre a 14 euros, igual al precio de la clase suelta. No hace falta pasar a importe fijo, porque el estudio sí tiene tickets variados, como la clase suelta, el bono o la cuota mensual, que justifican dejarlo abierto.

Ya tienes decidido cuánto vale tu vale. Lo que todavía no has decidido es hasta cuándo vale: sin una fecha de caducidad escrita en la propia venta, ese importe se te convierte en una deuda abierta que arrastras años.

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