Un importe fijo, o que lo decida quien compra
Al terminar, tienes decidido si tu vale regalo vale una cantidad cerrada o libre, y el importe mínimo por debajo del cual nunca se vende.
Alguien te escribe un domingo por la tarde: "Quiero regalarle un vale a mi cuñada, ¿cuánto puedo poner?" Y ahí te das cuenta de que no lo tienes decidido. ¿Hay un botón de 30 euros, otro de 50, otro de 100? ¿O dejas una casilla en blanco para que el comprador escriba la cifra que le apetezca regalar?
Parece un detalle de formulario. No lo es. El importe del vale decide si se canjea sin discutir el día que alguien lo trae a tu negocio, o si tienes que hacer cuentas delante del cliente para ver si le sobra o le falta dinero. Esa conversación se evita antes de vender el vale, no en el mostrador. Y se decide una sola vez, no cada vez que alguien pregunta.
Un número que ya conoces: el precio real
Si vendes un corte de pelo a 22 euros y un tinte a 45, el vale con más sentido no es "30 euros" porque suena redondo. Es 22, o 45, o la suma de los dos si sueles combinarlos. Un importe fijo calcado al precio real de un servicio se canjea sin ajustar nada: la persona llega, lo entrega, sale con exactamente lo que el vale pagaba. No hay vuelta que dar ni tres euros de diferencia que cobrar aparte.
Esto también vende mejor. En vez de un número abstracto en la página, escribes "Vale para un tinte completo" y debajo el precio. Quien compra no traduce euros a servicio: ya sabe lo que está regalando, y eso acorta la decisión de compra.
Si además vendes bonos o paquetes -diez clases, cinco sesiones-, cada bono es también un importe fijo natural: el precio del bono completo. No hace falta inventar una cifra nueva para el vale; usas la que ya tienes en tu lista de precios.
Cuando el catálogo es demasiado ancho para un número fijo
Esto cambia en un negocio con catálogo amplio: un restaurante, una tienda de ropa, una floristería. Ahí nadie sabe si 30 euros son un plato o media carta, y obligar a elegir entre 25, 50 o 100 deja fuera a quien quiere regalar 35 o 70. Ahí el importe libre, una casilla donde el comprador escribe su propia cifra, se ajusta a lo que de verdad quiere gastar.
El riesgo del importe libre es el opuesto al del importe fijo: alguien pone 6 euros porque le pareció un detalle simpático, y esos 6 euros no llegan ni al plato más barato de tu carta. El vale se queda en un cajón porque da vergüenza usarlo. Por eso el importe libre necesita un suelo: un mínimo igual al precio de lo más barato que vendes. Si tu producto más económico cuesta 12 euros, el vale no se vende por menos de 12.
- Se canjea sin ajustar nada, porque coincide con el precio de un servicio real
- Se anuncia solo: "vale para un masaje de 60 minutos", sin explicación adicional
- Encaja en negocios con pocos servicios y precios estables
- Se adapta a catálogos amplios, donde nadie tiene un precio único en la cabeza
- Necesita un mínimo, o se vende por menos de lo que cuesta lo más barato de tu negocio
Cual elijo: Si tu negocio se explica en tres o cuatro servicios con precio propio, importe fijo, calcado a esos precios. Si vendes de un catálogo con decenas de referencias y tickets muy distintos, importe libre con un mínimo igual al precio de lo más barato que tienes.
Si tu negocio vende servicios de precio cerrado y también productos sueltos -una peluquería con el corte a precio fijo y una tienda de cosmética al lado-, no fuerces los dos al mismo molde. Un vale de importe fijo para los servicios, un vale de importe libre para la tienda, cada uno en su propia página, igual que ya separas en páginas distintas cada cosa que vendes.
Cómo se ve esto en tu panel
En el panel esto se traduce en dos formas de vender el vale. El importe fijo aparece como un producto más en tu lista de lo que vendes, con su propio botón de compra: "Vale 45 €", igual que cualquier otro servicio con precio. El importe libre es un único producto donde el precio no lo pones tú al crearlo, sino el comprador en el momento de pagar, con el mínimo que tú fijaste como límite de abajo.
Si eliges importe libre, no dejes el campo desnudo
Un campo en blanco, sin ninguna cifra al lado, tira los importes hacia abajo. Pongamos una floristería con 40 vales libres vendidos en un mes, sin ninguna cifra sugerida junto al campo:
Poner un par de cifras de referencia junto al campo -"la mayoría regala entre 30 y 50 euros"- no convierte el importe libre en fijo. Solo le da al comprador un punto de partida para no quedarse corto, y a ti un vale que sí cubre algo cuando lo canjeen.
- Decidido si el vale regalo lleva un precio cerrado o un importe libre
- Si es cerrado, cada cifra coincide con el precio real de un servicio o bono, no con un número redondo inventado
- Si es libre, fijado el mínimo en el precio de lo más barato que vendes, y puesta al menos una cifra de referencia junto al campo
- Con el importe resuelto, la siguiente decisión del curso es cuánto tiempo sigue siendo válido ese vale
Ponte a prueba
Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.
1. Una peluquería con tres servicios (corte 20 €, corte y barba 28 €, tinte 45 €) quiere vender vales regalo por primera vez. ¿Importe fijo o libre, y qué cifras pone?
Importe fijo, uno por servicio: 20, 28 y 45 euros, calcados a los precios reales. Con solo tres servicios, un importe libre solo añadiría el trabajo de ajustar la diferencia en caja el día del canjeo.
2. Una tienda de decoración con productos entre 8 y 300 euros lanza vales regalo. El dueño duda entre poner solo un botón de 50 euros o dejar la cifra libre. ¿Qué decide y por qué?
Importe libre, con un mínimo de 8 euros -el precio del producto más barato- y un par de cifras de referencia junto al campo, como 30 y 60 euros, para quien no sabe cuánto poner. Un único botón de 50 deja fuera tanto a quien quiere regalar 15 como a quien quiere regalar 150.
3. Un estudio de yoga vende un vale libre sin mínimo. Alguien compra uno de 6 euros y al canjearlo no cubre ni la clase suelta, que cuesta 14. ¿Qué se cambia y qué no?
Se cambia el mínimo del importe libre a 14 euros, igual al precio de la clase suelta. No hace falta pasar a importe fijo, porque el estudio sí tiene tickets variados -clase suelta, bono, membresía- que justifican dejarlo abierto.
Ya tienes decidido cuánto vale tu vale. Lo que todavía no has decidido es hasta cuándo vale: sin una fecha de caducidad escrita en la propia venta, ese importe se te convierte en una deuda abierta que arrastras años.