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Cambia la etiqueta en el momento, no cuando tengas un rato
Al terminar tienes cuatro etiquetas creadas en WhatsApp Business y el criterio de cuándo ponerlas y cuándo quitarlas, para saber en un vistazo a quién le toca algo tuyo hoy.
El mensaje automático ya avisó de que vas a contestar; dentro de esa lista de chats, toca saber a quién le toca de verdad y a quién ya no. Abres WhatsApp Business y ves la lista de siempre: el último que escribió, arriba; el de ayer, más abajo. Ahí dentro hay alguien que preguntó el precio hace tres días y no ha vuelto a decir nada. Hay alguien que ya pagó y solo te ha mandado un "gracias, todo genial". Y hay alguien a quien le prometiste un enlace de pago y se te olvidó mandarlo.
Los tres están mezclados, ordenados por fecha, no por quién te necesita a ti. Tu ficha ya contesta antes de que tú escribas y tu catálogo ya enseña los precios sin que abras la boca, pero la venta sigue cayendo en un chat, y ese chat lo lleva alguien: tú. Una bandeja ordenada por fecha no dice en qué punto está cada cliente.
Las etiquetas resuelven justo eso. No archivan nada: dicen, con solo mirar la lista, a quién le toca algo tuyo hoy.
Cuatro etiquetas, no las que trae WhatsApp de serie
WhatsApp Business trae etiquetas de fábrica: "Nuevo cliente", "Pedido nuevo", "Pago pendiente", "Pedido finalizado". Encajan mal con la mitad de los oficios. "Pedido nuevo" asume que vendes objetos; si vendes citas de peluquería o de fisioterapia, no hay pedido, hay una reserva. "Pedido finalizado" asume que el trato se acaba al entregar, y si tienes una tienda de ropa lo que de verdad quieres saber no es si el pedido se cerró, sino si esa persona va a volver a comprar.
Bórralas y crea las tuyas, pocas y con un significado exacto. Con cuatro te sobra para casi cualquier negocio que vende por chat: Nuevo, Ya eligió, Pendiente de pago y Recurrente. Para crearlas, abre la conversación de un cliente, toca su nombre arriba y entra en Etiquetas: ahí puedes borrar las cuatro de serie y escribir las propias. Se aplican al chat, así que en cuanto etiquetas a alguien, la etiqueta viaja con él aunque cambies de carpeta.
Cada una de las cuatro contesta una pregunta distinta al mirarla, no describe lo que ha comprado. La pregunta es si necesita que le convenzas, que le cobres, o que le atiendas rápido porque ya es de los que vuelven.
El momento exacto de cambiar la etiqueta
La etiqueta no se pone al repasar la lista al final del día. Se pone en el instante en que la conversación cambia de estado, con el chat todavía abierto delante de ti. Si lo dejas para luego, para cuando tengas un rato, ese rato no llega y la etiqueta se queda desfasada desde el primer día.
- 1Escribe por primera vez
Etiqueta como Nuevo en cuanto entra el mensaje, antes de contestar. Si dos días después sigue en Nuevo, es una venta que se ha quedado fría y toca escribir tú, no esperar a que vuelva. - 2Dice qué quiere
En cuanto pregunta precio, horario o pide algo concreto, pasa a Ya eligió. Si te escribe para una reserva de martes a las 18:00, ya sabes qué venderle: la etiqueta cambia ahí, no cuando confirmes la hora. - 3Le mandas el cobro
Cuando sale el enlace de pago o el número de cuenta, cambia a Pendiente de pago. No antes: si etiquetas así a quien todavía no tiene nada que pagar, la etiqueta deja de avisarte de nada real. - 4Paga y usa lo comprado
En cuanto confirma el pago, quita Pendiente de pago. Si es su primera compra, se queda sin etiqueta o vuelve a Ya eligió si aún queda algo por resolver. Si es la segunda vez que compra, pásalo a Recurrente: ya no hace falta convencerle, solo atenderle rápido.
El error que vuelve inútil la etiqueta
El error caro no está al principio, cuando etiquetas de más o de menos. Está más tarde, cuando el estado del cliente cambia y la etiqueta se queda quieta. Un cliente paga los 40€ de su reserva el lunes por la tarde y sigue apareciendo en Pendiente de pago el viernes, porque nadie le quitó la etiqueta al confirmar el pago.
Una etiqueta que no se actualiza deja de ser cierta, y en cuanto falla una vez dejas de fiarte de todas y vuelves a leer la bandeja mensaje por mensaje
Repetido con tres o cuatro clientes, dejas de fiarte de tus propias etiquetas y vuelves a leer la bandeja entera, que es justo lo que querías dejar de hacer. Por el mismo motivo, no crees una etiqueta por producto ni una por mes: con cuatro bien mantenidas alcanza para casi cualquier oficio. Una quinta que nadie actualiza no informa, decora.
La próxima lección decide dónde vive el botón que abre estas conversaciones, sin gastar en anuncios.
- Cuatro etiquetas creadas en WhatsApp Business: Nuevo, Ya eligió, Pendiente de pago, Recurrente
- Cada etiqueta se pone en el momento en que cambia la conversación, no al repasar la lista al final del día
- La etiqueta se quita en cuanto deja de ser cierta; no se acumula sobre el contacto
- Filtrando por etiqueta sabes en diez segundos a quién le toca algo tuyo hoy
Ponte a prueba
Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.
1. Un cliente escribe preguntando el precio de un corte de pelo. Le contestas con el precio y no vuelve a escribir en cuatro días. ¿Qué etiqueta tiene y qué haces?
Sigue en Ya eligió porque ya sabes qué venderle, pero cuatro días sin respuesta es una venta que se enfría: le escribes tú con un recordatorio concreto, no esperas a que vuelva por su cuenta.
2. Mandas el enlace de pago de una reserva de 40€ el lunes por la mañana y el cliente paga esa misma tarde. ¿Cuándo cambias la etiqueta y a cuál?
En cuanto ves el pago confirmado, ese mismo lunes por la tarde, quitas Pendiente de pago; si es su primera compra la dejas sin etiqueta o en Ya eligió si queda algo por resolver, y si ya había comprado antes, la pasas a Recurrente.
3. Llevas dos meses usando las etiquetas y notas que ya no te fías: filtras Pendiente de pago y la mitad ya pagó hace días. ¿Qué falla y qué corriges?
No falla la etiqueta, falla que no la quitaste al cobrar. Corriges revisando esa lista ahora mismo y quitando la etiqueta a quien ya pagó, y a partir de ahí la cambias en el instante del pago, no al repasar la lista más tarde.