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Una vez al mes no cansa, una vez a la semana sí
Cada bolsa de tu lista tiene su propio límite de envíos, y se decide mirando quién abre, no cuánto necesitas vender esta semana.
Ya tienes las tres bolsas hechas: quien compró hace poco, quien compra de vez en cuando y quien lleva meses sin volver. La pregunta que toca ahora es más incómoda que hacer las bolsas: ¿cuántas veces al mes le escribes a cada una sin que te ignoren o, peor, te bloqueen?
La tentación es tratar a todos igual: un mensaje cada dos semanas a la lista entera, porque es fácil de recordar y parece justo con todos. Es el error que más se paga. Quien te compró el mes pasado aguanta ese ritmo sin pestañear, porque te reconoce y espera saber de ti. Quien lleva medio año sin escribirte no se acuerda de quién eres, y un mensaje de más lo empuja a marcarte como spam en vez de a responder.
La frecuencia no depende de cuánto necesitas vender esta semana. Depende de lo activa que sea cada bolsa, y eso se puede decidir hoy mismo, de una vez, para no tener que pensarlo cada vez que abres WhatsApp.
Cuánto aguanta cada bolsa
El motivo por el que no puedes usar el mismo ritmo para todos no es solo de educación, es de números. WhatsApp le pone una nota de calidad a tu número de negocio: verde, amarilla o roja. Esa nota baja cuando mucha gente te bloquea o deja tus mensajes sin abrir, y si baja demasiado, te limita cuántos puedes mandar aunque sea a quien sí quiere saber de ti.
Eso cambia la pregunta. No es "¿cuántas veces puedo escribir sin cansar?", es "¿a quién le escribo con la frecuencia que mi número puede permitirse?". A la bolsa que abre casi todo se le puede escribir más seguido, porque cada apertura suma a tu favor. A la que no abre nunca, cada envío que ignora resta, así que el margen de error con ella es mucho más estrecho.
- Abren casi todos los mensajes porque te reconocen
- Toleran un envío cada dos semanas sin quejarse
- Si dejan de abrir dos envíos seguidos, bájales el ritmo a uno al mes
- No recuerdan bien haberte dado el número
- Cada mensaje que no abren cuenta en tu contra ante WhatsApp
- Un envío cada dos meses es el máximo, y solo con algo que de verdad les sirva a ellos
Cual elijo: Empieza siempre por menos frecuencia de la que crees que necesitas. Súbela solo si ves que abren; en cuanto veas que dejan de hacerlo, baja el ritmo antes de que sea el número el que pague la factura.
El cansancio no avisa con una queja, avisa con silencio. Nadie te va a escribir "déjame en paz": simplemente deja de abrir, y luego silencia el chat, y luego bloquea. Para cuando lo notas a simple vista, ya llevas dos o tres envíos perdidos con esa persona.
Por eso la frecuencia que decides hoy no es para siempre. Es el punto de partida. Cada mes, cuando mires quién abrió el último envío, mueves a la gente de bolsa según lo que hizo, no según lo que hizo hace tres meses.
El mensaje que reactiva, no el que agota
El mismo mensaje no sirve para las tres bolsas. Al activo le puedes hablar de tú a tú, como a alguien que estuvo la semana pasada. Al dormido hay que recordarle primero quién eres y por qué le escribes, antes de pedirle nada. Cuanto más fría está la bolsa, más corto y más concreto tiene que ser el mensaje: una sola cosa que hacer, no tres.
Si dudas entre subir o bajar el ritmo a alguien, baja. Una bolsa que se reengancha se recupera con un buen mensaje; un número bloqueado, no. Lo siguiente es escribir ese mensaje para que aguante los tres segundos que alguien tarda en decidir si te ignora.
Tienes el ritmo de cada bolsa resuelto. Lo que escribas en cada envío es lo próximo: la primera línea que decide si tu cliente lee el mensaje o lo borra sin abrirlo.
- Frecuencia máxima decidida por bolsa: activos cada dos semanas, ocasionales una vez al mes, dormidos cada dos meses
- Regla clara para bajar el ritmo: dos envíos seguidos sin abrir y esa persona pasa al mínimo de su bolsa
- Primer mensaje para la bolsa dormida escrito y listo para mandar