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Vas a parar una temporada: qué apagas y qué dejas encendido
Sales de la pausa sabiendo qué frase apagar antes de irte, cuál dejar encendida porque sigue siendo verdad, y qué dice el aviso para que nadie tenga que escribirte a preguntar.
Hasta ahora tocabas frases sueltas sin dejar de estar abierto. Ahora la pregunta es más grande, porque no vas a estar. Te vas tres semanas de vacaciones. O cierras el local un mes porque hay obra. O simplemente necesitas parar sin saber todavía cuándo vuelves. Lo primero que piensa casi todo el mundo es «apago la web hasta que regrese». Es el error que más se repite, y sale caro: apagar la web entera te borra justo de donde te encuentran los clientes a los que sí puedes seguir atendiendo aunque el local esté cerrado.
Ya sabes que la temporada baja no te convierte en un negocio distinto: sigues siendo tú, con menos horas. Parar es otra cosa. Parar es que, durante un tiempo, una parte de lo que ofreces deja de estar disponible del todo. La pregunta no es si apagas la web o la dejas como está. Es qué frases quitas, porque esas semanas no las vas a cumplir, y cuáles dejas encendidas, porque siguen siendo verdad aunque tú no estés.
Qué apagas primero
Apaga toda frase que sea una promesa de tiempo. «Respondemos en 24 horas», «hay hueco esta semana», un calendario de reservas abierto para fechas en las que no vas a estar. Si el calendario sigue abierto y alguien reserva un martes en el que no hay nadie, el problema es tuyo: tu ficha decía que sí se podía, y la persona confió en eso.
Apaga también cualquier oferta de temporada que ya no corre —el precio con descuento que caducó la semana pasada— y el «disponible ahora» de un producto cuyo envío no vas a preparar hasta que vuelvas. No hace falta tocar el resto de la página para esto. Es una frase, a veces una palabra suelta, y se cambia en la misma ficha donde ya sabes editar el precio o el horario.
Qué se queda encendido
Lo que no caduca, se queda encendido. Quién eres y qué haces no depende de si estás de vacaciones: esa descripción sigue siendo verdad el día que alguien te busca en Google un domingo de agosto y no la toca nadie.
Si vendes un bono de varias sesiones y sigue siendo válido, lo dejas a la venta: cobras ahora, entregas cuando vuelvas, y lo dices así de claro para que nadie se confunda. Si tienes una tienda con productos que se siguen enviando aunque el local físico esté cerrado, esa parte de la web se queda entera, con fotos, precios y el botón de comprar activo. Apagar eso también sería un error, solo que por el lado contrario: perder ventas que podías seguir cobrando únicamente porque coincide con que tú no estás en el mostrador.
El WhatsApp también avisa, no solo la portada
Si quien te escribe por WhatsApp recibe una respuesta automática cuando no hay nadie leyendo, esa respuesta necesita el mismo aviso que la portada, no uno distinto. Si dice «te contestamos en un rato» y llevas cuatro días fuera, la persona espera un rato razonable y luego se enfada, con razón.
Cambia el mensaje automático a la vez que cambias la portada, con la misma fecha. Es el mismo cambio, en dos sitios, y se hace en el mismo momento: si lo dejas para después se te olvida, porque cuando estás fuera dejas de mirar el panel.
Cómo se dice, sin sonar a abandono
El aviso de pausa lleva tres datos y no necesita ninguno más: desde cuándo, hasta cuándo, y qué sigue funcionando mientras tanto. Si no sabes la fecha exacta de vuelta —una baja médica, por ejemplo— pones la fecha en la que vas a actualizar el aviso, no una fecha de vuelta inventada.
Lenguaje del tipo «estamos reorganizando el servicio» o «pronto tendrás noticias» no dice nada, y obliga al cliente a escribir para preguntar, que es justo el contacto que el aviso debía evitar.
- Una semana antes de pararCierras el calendario de reservas para esas fechas y activas el aviso en portada y en el WhatsApp.
- El primer día de la pausaEl aviso queda visible en la portada y en cada ficha que tenía reserva activa.
- Durante la pausaEl resto de la web sigue igual: descripción, fotos y bonos vigentes no se tocan.
- El día que vuelvesReabres el calendario de reservas y quitas el aviso ese mismo día, no la semana siguiente.
- El calendario de reservas y cualquier plazo se apagan antes de irte, no el día que ya estás fuera.
- La descripción del negocio, los bonos vigentes y la tienda que sigue enviando se quedan encendidos.
- El mensaje automático de WhatsApp lleva el mismo aviso que la portada, con la misma fecha.
- El día que vuelves, el aviso se quita y el calendario se reabre, sin dejarlo puesto de más.
Ponte a prueba
Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.
1. Cierras la peluquería dos semanas por vacaciones, pero sigues vendiendo por WhatsApp los bonos de coloración que se agendan al volver. ¿Qué haces con la ficha de bonos?
La dejas a la venta y encendida: el bono no caduca esas dos semanas, así que sigue siendo un ingreso real. Apagas solo el calendario de citas presenciales, no la ficha entera.
2. Estás de baja médica y no sabes si vuelves en dos semanas o en dos meses. ¿Pones una fecha de vuelta en el aviso?
No, si no la sabes de verdad. Pones la fecha en la que vas a revisar y actualizar el aviso. Una fecha inventada que luego no se cumple hace más daño que no dar fecha.
3. Tu tienda online sigue enviando pedidos aunque el local físico esté cerrado por obra. ¿Apagas el catálogo mientras dura la obra?
No. La obra afecta a la visita presencial, no al envío. Apagas la dirección como sitio para visitar y dejas el catálogo, los precios y el botón de comprar tal cual estaban.