Nuevo en la biblioteca: Lo que dices antes de que aparezca el botón. Leer el artículo
yodai Academia Cobros

Academia › Construir › Cobros

Vender lo que no tienes es la forma más rápida de perder un cliente

Sales con cada producto de tu tienda llevando su propia cantidad, para que el botón de pagar desaparezca al llegar a cero, y con una revisión semanal para reponer lo vendido.

Por Yodai · Publicado el 6 de septiembre de 2026 · Actualizado el 12 de octubre de 2026

5 min de lectura

Publicas las diez plazas del taller del sábado. Se apuntan las diez. Te vas a comer tranquilo. Por la tarde entra una undécima persona, paga, y ahora tienes que escribirle para decirle que no queda sitio y devolverle el dinero. No has hecho nada mal salvo una cosa: nadie le dijo a la web que las plazas se habían acabado.

Pasa igual con un producto físico: se venden las últimas tres unidades y la cuarta persona también paga, porque el botón de comprar seguía ahí. La solución no es acordarte de mirar el almacén cada mañana ni la agenda cada noche. Es que la propia ficha sepa cuántas quedan y se apague sola al llegar a cero.

La cantidad no es un adorno, es un candado

En cada ficha de tu tienda, sea un producto o las plazas de un taller que vendes como producto, hay un número que dice cuántas unidades quedan. Mientras ese número sea mayor que cero, el botón de pagar sigue activo. En cuanto llega a cero, desaparece solo, sin que entres a tocar nada. La primera vez que lo pones parece un trámite más. Después es lo que te ahorra el correo incómodo de «lo siento, no queda» cuando ya has cobrado. Fíjate, eso sí, en cuándo baja ese número en tu tienda: si baja al cobrar y no al hacer el pedido, los pedidos que todavía no has cobrado, como un Bizum o una transferencia que aún no has marcado, no lo descuentan, y con las últimas unidades se te puede colar uno de más. Con lo último que queda, marca cada cobro en cuanto te llegue.

Algunos negocios además se marcan un mínimo, por ejemplo dos unidades, y cuando lo ven en su revisión deciden con calma si reponen antes de agotarse del todo. Eso ya es opcional. Lo que no lo es: que el botón se apague solo, no que alguien se acuerde de apagarlo.

Esto no sustituye a cómo cobras: la cuenta, lo que mira el cliente antes de pagar, los plazos. Decide si ese cobro debería haber existido siquiera.

Cómo lo dejas puesto hoy
  1. 1Cuenta lo que tienes de verdad
    No la cifra que sueles vender: la que tienes delante ahora mismo, unidades en el estante o plazas libres en cada taller.
  2. 2Escribe esa cantidad en cada ficha
    Un número por producto, no un total del negocio. Si das el mismo taller tres sábados, cada sábado es una ficha con su propio contador.
  3. 3Deja que el sistema quite el botón, no tú
    Cuando el contador llega a cero, la ficha deja de vender sola. No hace falta entrar a apagar nada ni acordarte por la mañana.
  4. 4Revisa una vez por semana, no cada día
    El automatismo cubre el día a día. Tu revisión semanal es para reponer lo que se ha vendido, no para vigilar que nada falle.

Lo que no se agota como un jersey

Un jersey tiene unidades contables: las que hay en el armario. Una cita de peluquería tiene plazas: las horas que caben en el día. Un presupuesto a medida no tiene stock, tiene tu tiempo, y por eso un presupuesto no va en el catálogo. Lo que queda por decidir es si a lo demás lo vigilas tú a mano o dejas que se apague solo.

Y luego está lo que parece un producto pero se comporta como una plaza: un curso con matrícula abierta hasta cierto número de alumnos, una caja mensual con cupo limitado el primer mes. Si dudas si algo necesita contador, pregúntate qué pasa si entran diez pedidos a la vez: si puedes servir los diez, no lo necesita; si no puedes, sí.

Vigilarlo tú o que se apague solo
A mano
  • Tienes que entrar cada día a mirar cuánto queda
  • Si un día no miras, alguien paga algo que ya no existe
  • Solo compensa con un único producto y pocas ventas
Automático
  • El botón desaparece solo al llegar a cero
  • No depende de que te acuerdes
  • Funciona igual con cinco productos que con cincuenta

Cuál elijo: Elige automático en cuanto tengas más de un producto o una plaza limitada. El control a mano solo aguanta con un único artículo que revisas tú mismo cada mañana, y aun así es cuestión de tiempo que un día se te pase.

Lo que ve el cliente en la ficha
Bizcocho de calabaza y nuez, 14 €. Quedan 3 unidades. [Comprar] Taller de cerámica, sábado 10:00, 35 €. Quedan 2 plazas de 8. [Reservar mi plaza] Bizcocho de calabaza y nuez, 14 €. Agotado, vuelve a estar disponible el lunes. (El botón de comprar ya no aparece.)

La fecha única no es un número, es un candado

El error caro: vender la misma fecha dos veces
Un fotógrafo que solo cubre una boda por fin de semana marca «disponible» a mano en su agenda. Un jueves se le olvida quitarlo, entra una segunda pareja, paga la señal y reserva la fecha que ya tenía comprometida. Ahora tiene que elegir a cuál de las dos deja tirada y devolver el dinero con la disculpa por delante. Pasa igual con la última talla de un vestido de novia: se enseña como si quedaran varias, y el segundo pedido para esa talla y esa fecha de entrega no se puede servir. Con un contador de una sola unidad, en cuanto quedó cobrada la primera señal la fecha habría salido agotada y la segunda pareja no habría podido pagarla. Si la primera paga por transferencia, márcala como cobrada en cuanto llegue: hasta entonces, la fecha sigue a la venta.

Con el stock puesto y cada cobro marcado en cuanto llega, cada cobro que entra es un cobro que puedes cumplir. Lo siguiente que le importa al cliente ya no es si compra, sino qué pasa justo después de pagar: eso lo vemos en la próxima lección.

El cobro ya está bien montado por fuera; lo que decide si vuelven es lo que lee tu cliente en el segundo exacto en que termina de pagar.

Lo que te llevas
  • Cada ficha lleva su cantidad real: unidades, plazas o fechas
  • El botón de pagar se apaga solo al llegar a cero, sin que nadie entre a quitarlo
  • Repones una vez por semana; el día a día lo cubre el automatismo
  • Una fecha única con contador de una unidad deja de venderse en cuanto la primera señal queda cobrada

En Yodai la tienda va en el plan gratis, con catálogo, carrito y pedidos. Mira cómo crear tu tienda online gratis.

SiguienteLo primero que pregunta todo el que acaba de pagar