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La lista de nueve comprobaciones que cierra el traspaso
Al terminar tienes una lista de nueve comprobaciones hechas y con fecha, que demuestra que el traspaso quedó completo y que ya no depende de nadie más que de ti.
Por Yodai · Publicado el 6 de septiembre de 2026 · Actualizado el 12 de octubre de 2026
Imagina que acabas de cambiar de registrador, mover el DNS y crear los buzones nuevos. Todo el mundo dice que está hecho. Pero «está hecho» no es una comprobación, es una sensación, y las sensaciones no sirven el día que un cliente escribe a una dirección que ya no existe.
La pregunta que importa no es «¿lo hice?». Es «¿puedo demostrar que quedó bien?». Y demostrarlo no es repasar la memoria, es entrar en cada sitio y mirar con tus propios ojos.
Esta lección no añade ningún paso nuevo al traspaso. Es la prueba de que los pasos anteriores quedaron bien atados: quién compra, quién apunta, quién administra el correo, el cierre de acceso del que se va y el cambio de dueño del dominio.
Por qué no basta con confiar en la agencia o el socio saliente
Quien te entrega el traspaso, sea una agencia, un socio o un empleado que se va, puede actuar de total buena fe. Pero «ya está» en su boca significa lo que él recuerda haber hecho, no lo que quedó configurado. Un registro DNS mal copiado, un usuario antiguo que se olvidaron de quitar, un reenvío de correo que sigue activo: son errores de descuido, no de mala intención, y no se ven hasta que fallan.
Por eso el traspaso no lo cierra quien lo hizo. Lo cierra quien lo comprueba. Y quien tiene que vivir con las consecuencias si algo falla eres tú, no la agencia que ya facturó y se fue.
Las nueve comprobaciones, en el orden en que se hacen
- 11. Entra tú solo al registrador
Cierra sesión y vuelve a entrar con tu usuario y tu contraseña, sin usar ninguna sesión que quedara abierta. Si no puedes entrar así, el traspaso del registrador no está hecho, está simulado. - 22. Revisa quién más tiene acceso al registrador
Si tu registrador permite dar acceso a otras personas, entra en la lista de usuarios o colaboradores de la cuenta. Tiene que aparecer solo tu nombre, o el de la persona de confianza que tú hayas decidido dejar. Si aparece el socio que se fue o la agencia anterior, quítalos ahora, no «la semana que viene». - 33. Comprueba el DNS desde fuera, no desde el panel
Usa una herramienta pública de consulta DNS (hay varias gratuitas, como Dig, de la Caja de herramientas para administradores de Google) y busca tu dominio desde fuera de tu propia cuenta. Tiene que apuntar al servidor que tú controlas, no al de la agencia anterior. Mira también los registros MX: según la ayuda de Google Workspace, son los que consulta el ordenador de quien te escribe para saber dónde entregar el correo, y uno nuevo puede tardar hasta 72 horas en reconocerse. El panel te enseña lo que tú guardaste; la consulta externa, lo que está publicado en internet. - 44. Manda un correo de prueba a cada buzón que uses
Desde otra cuenta, por ejemplo la de tu móvil personal, escribe a info@tudominio, a reservas@tudominio, a cada dirección que dieras a clientes. Confirma que llega a la bandeja que tú revisas, no que rebota ni que se pierde en un reenvío antiguo. - 55. Revisa quién tiene acceso al correo
Entra en el panel de administración del correo (Google Workspace, Microsoft 365 o el que uses) y mira la lista de usuarios y administradores. Igual que en el registrador: solo tú, o quien tú decidas. Es lo que recomienda la guía de INCIBE para pymes cuando termina la relación con un empleado: eliminar sus cuentas de correo y sus permisos de acceso a sistemas y aplicaciones. - 66. Busca reenvíos y reglas ocultas
En cada buzón, revisa si hay una regla que reenvía copia a otra dirección. Es un descuido fácil en un socio que se va con prisa: deja un reenvío a su correo personal «por si acaso», y ese «por si acaso» es el correo de tu cliente, con su presupuesto, llegando también a la bandeja de otro. No esperes a que el correo te avise: según la ayuda de Gmail, el reenvío manda copia de todos los mensajes nuevos salvo el spam, los filtros también pueden reenviar y el aviso de que hay un reenvío activo solo se ve la primera semana. Por eso mira los ajustes de reenvío y también las reglas o filtros: INCIBE describe el caso de una cuenta de correo comprometida con una regla que reenvía el correo a una dirección desconocida y además lo mueve a una carpeta oculta para que no se detecte. - 77. Cambia las contraseñas que hereda el traspaso
Aunque hayas quitado a alguien de la lista de usuarios, cambia igualmente las contraseñas de las cuentas que compartíais. Una contraseña vieja guardada en un gestor ajeno es una puerta que no cerraste, solo la disimulaste. Para la cuenta del registrador, ICANN recomienda no dar nunca tus datos de acceso a nadie, tampoco a tu proveedor de alojamiento ni a tu diseñador web, y usar una contraseña única solo para esa cuenta. - 88. Verifica la factura de renovación
Comprueba que la próxima renovación del dominio se cobra a tu método de pago, con tu nombre, y no al de la agencia. Un dominio que renueva otro es un dominio que puede dejar de renovar otro, el día que decida no hacerlo. Mira también que el titular del dominio eres tú y que el correo de contacto es uno que lees: el mismo artículo de ICANN desaconseja poner como titulares a diseñadores web, proveedores de alojamiento u otros terceros, y recomienda tener ese contacto al día para recibir los avisos de renovación. - 99. Guarda la prueba, no solo el resultado
Haz una captura de cada pantalla anterior (la lista de usuarios, la consulta DNS, el correo recibido) y guárdala con la fecha. No para desconfiar de nadie: para tener, si algo falla dentro de seis meses, la prueba de en qué estado quedó todo el día que cerraste el traspaso.
- Entras con tu propio usuario en cada sitio
- Ves exactamente lo que verá un cliente o un proveedor nuevo
- Se hace una sola vez, al cerrar el traspaso
- Confías en su palabra sobre su propio trabajo
- No detecta lo que ellos mismos no saben que dejaron mal
- Sirve como segunda opinión, nunca como única prueba
Cuál elijo: Comprueba tú mismo siempre, aunque te lleve un rato. Pide el informe además, como segunda capa, cuando el traspaso lo gestionó un tercero al que le pagaste por hacerlo bien: si algo falla más adelante, ese informe firmado es lo que reclamas.
Fíjate en la diferencia entre esas cuatro: el DNS y la renovación son comprobaciones mecánicas, se miran una vez y ya está. El reenvío de correo y el acceso antiguo son descuidos humanos que no avisan: el reenvío sigue mandando copias hasta que alguien lo quita, y un acceso que nadie revocó sigue abierto. Por eso pesan más de lo que parece.
Si solo tienes tiempo para dos de las nueve comprobaciones, que sean el paso 6 y el paso 2: el reenvío oculto y la lista de accesos. Son los dos que no avisan: pueden seguir abiertos mucho después de que todos crean que el traspaso ya está cerrado.
- Has entrado tú solo, con tu usuario, al registrador y al panel de correo
- Has confirmado desde fuera que el DNS apunta a donde debe
- Has probado cada buzón con un correo real y revisado que no queda ningún reenvío oculto
- Has quitado todo acceso que no sea tuyo y cambiado las contraseñas heredadas
- Has verificado que la renovación se cobra a tu nombre
- Tienes guardada, con fecha, la prueba de que todo esto quedó comprobado, no solo hecho
Fuentes
- Configura los registros MX para Google Workspace. Ayuda de Google Workspace, consultado en octubre de 2026.
- Gestión de recursos humanos. Políticas de seguridad para la pyme. INCIBE, colección Protege tu empresa, 2024.
- Reenviar mensajes de Gmail automáticamente a otra cuenta. Ayuda de Gmail, consultado en octubre de 2026.
- Fraude email comprometido. INCIBE, consultado en octubre de 2026.
- ¿Tiene un nombre de dominio? Esto es lo que necesita saber. Parte IV: Cómo proteger su nombre de dominio contra el secuestro de nombre de dominio o las transferencias no autorizadas. ICANN, 26 de marzo de 2018.
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